Ya ha llegado el mes de Julio y las vacaciones se plantean como necesarias. Parece que nunca iba a llegar ¿verdad?. Poco a poco vamos a ir teniendo vacaciones.

Este año más que nunca parece que todos las necesitamos. O nuestra mente nos lleva a que las necesitemos. Como hemos hablado en artículos anteriores parece que estamos, si cabe, más cansados. Todo ello debido a que nos hemos visto envueltos en una incertidumbre constante, que aún se mantiene un poco. Por todo ello, las reservas de nuestra mente casi están en negativo. Por ello nos ofrece señales de que unas vacaciones empiezan a ser necesarias y no una opción.

Estas señales de que necesitas unas vacaciones, este año son muy claras de percibir. Por ejemplo cansancio físico o mental, despistes, dificultad para pensar o irascibilidad. Pero no siempre somos conscientes de ellas. Por ello es muy importante que aprendamos de esta situación, de que tenemos que escuchar mucho a nuestro cuerpo.

En ocasiones pasamos por alto señales y signos que nos manda el cuerpo de que tenemos que cambiar algo pero no las escuchamos. Estamos demasiado metidos en nuestros pensamientos y rutinas. Y como consecuencia de no escuchar a veces aparecen enfermedades psicosomáticas, problemas de sueño, de comida u otras patologías. Por ello, en el día a día, aunque no sean vacaciones, antes de llegar a que se vuelvan necesarias, tenemos que dedicar 10 minutos diarios a escuchar a nuestro cuerpo . Para evitar acumular estrés, preocupaciones o desasosiego. Una vez le escuchamos pensar, qué está ocurriendo. Y llevar a cabo un plan de acción. Así que como aprendizaje, de estas vacaciones diferentes, es escucha a tu cuerpo.

Pasando al tema de nuestro artículo, una vez hemos escuchado nuestro cuerpo ¿qué ventajas tienen las vacaciones y si son necesarias?

  • Lo primero de todo ayuda a descansar de manera física y mental. Pero para poder conseguirlo es muy importante hacer cosas como
    • Cambiar el lugar en el que se está. Al menos un par de días o tres. Eso ayuda a la mente a descargar. El que la mente vea otros elementos favorece en mayor medida el descanso. Ya que en ocasiones el estrés o el malestar psicológico está asociado a elementos del entorno de manera inconsciente.
    • Realizar otra rutina. Es decir intentar no mantener los mismos horarios.
    • Buscar actividades individuales de disfrute. Es decir hacer aquello que durante la etapa de trabajo no nos es posible. Desde cosas pequeñas como leer un libro, ver una seria o dar un paseo. Hasta más grandes como viajes o pequeños «caprichos».
  • Además facilita la liberación de estrés y de malestar psicológico. Pero siempre y cuando no se vuelva mentalmente a los problemas del día a día. Para ello os aconsejamos que intentéis dejarlos en un lugar. La manera más fácil es anotarlos y meterlos físicamente en una caja. Cuando nos vengan a la mente, iremos a la caja y diremos, os dejamos ahí. No te lleves el malestar a tus necesarias vacaciones.
  • Se tiene más tiempo para uno mismo ¿es algo positivo?. Cada vez vemos más en consulta perfiles en los que en etapas de descanso se entra en un estado de tristeza ¿a qué es debido?. Una de las razones es que en el día a día la persona se llena la agenda de actividades para no ver el sí mismo. No detectar qué le está ocurriendo. El parar hace que se dé cuenta. Por ello el tener tiempo puede ser la clave del darse cuenta. Así que como comentamos en párrafos anteriores no esperes a que necesites las vacaciones para ello.
  • Hacer nuevos planes. La ilusión y el estado de ánimo alto se favorece por nuevos proyectos. Cuando estamos inmersos en la vorágine de la rutina diaria olvidamos esos proyectos y planes que nos mantienen en pie. Las vacaciones son necesarias y es el momento ideal para hacer un plan de acción. Es decir planear pequeñas metas a cumplir, para que los planes puedan llevarse a cabo. Y lo más importante de todo ver el cómo.  Lo primero de todo ayuda a descansar de manera física y mental. Pero para poder conseguirlo es muy importante hacer cosas como

Así que este año más que nunca. Organiza tu tiempo pero no olvides organizar tu mente. Las vacaciones ayudan a descansar físicamente pero no podemos olvidar lo mental. Para ello, por último os propongo un juego. Anota lo que dejas atrás, lo que viviste y tíralo. Y por otro lado anota lo que aprendiste y llévalo siempre contigo.

Pero lo más importante de todo, recuerda que las vacaciones hay que buscarlas en el día a día para que tú y tu mente sanéis, no esperes a que las vacaciones se vuelvan necesarias y haz escapadas de vez en cuando.

Áreas importantes vida

Belén Pozo

Psicóloga Sanitaria

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