Problemas de Conducta

Un trastorno de conducta se define por una alteración en el comportamiento en la que no se siguen las normas y no se respeta al otro. Tiende a saltarse las normas de comportamiento y sociales. Y/o presenta comportamientos agresivos, bien directos o indirectos, verbales o físicos. Estas características aparecen muy comúnmente en la adolescencia.

Pero ¿cuándo un adolescente presenta un problema de conducta?, ¿cuándo pasa a ser un Trastorno?

Esto ocurre cuando afecta a la vida de este, bien en el ámbito personal, social, escolar o familiar. Es decir, cuando las alteraciones del comportamiento conllevan consecuencias como:

  • Aislamiento social
  • Problemas con sus iguales
  • Agresividad externa
  • Problemas con la autoridad recurrentes
  • Conductas de provocación
  • Absentismo escolar

Y cuando estas alteraciones se mantienen en el tiempo y presentan una alta frecuencia o intensidad, ni motivos que expliquen aparentemente su por qué.

Es muy importante ante estos problemas de conducta en adolescentes analizar si aparecen de manera repentina, como consecuencia a la entrada a la adolescencia. O por el contrario si siempre ha habido una tendencia. En este último caso, el cambio será más a largo plazo y costará la generalización del mismo. Porque en la mayor parte de los casos forma parte de un estilo de personalidad. Por lo que el cambio es más complicado.

Para el resto de los casos es importante que se llegue al por qué de la alteración del problema de conducta en el adolescente. Ya que detrás de un cambio hay una causa, aunque sea inconsciente. En algunas ocasiones, incluso, los propios adolescentes verbalizan que no saben por qué lo hacen, pero lo lo pueden evitar. Esta falta de control puede ser debida a una necesidad de desahogo emocional o por el contrario por una dificultad en las funciones ejecutivas. El que sea de una manera o de otra determinará el tipo de tratamiento y su evolución. Por otro todo ello, aunque consigamos que se produzca un cambio en el comportamiento sino se descubre la raíz volverán a aparecer las dificultades bajo otra sintomatología.

En este tipo de casos el papel de los padres es esencial. Es muy difícil mantener la calma en este tipo de problemáticas. Y es muy doloroso ver como tu hijo o hija te falta al respeto. Además, genera una gran frustración esta situación. Por todo ello las emociones invaden a los progenitores y es más difícil de gestionar. Por todo ello es imprescindible que un profesional aporte a los padres las herramientas necesarias. Como premisas principales es intentar no personalizar lo que está ocurriendo. Interpretarlo desde el exterior. En ocasiones buscan el enfrentamiento y el no encontrarlo les ayuda. Y lo más importante de todo es mantenerse firmes en las decisiones. Pero siempre con la ayuda de un profesional.

Los problemas de conducta en adolescentes tienen solución con nuestra ayuda.

Qué podemos hacer como padres

Lo primero es analizar los síntomas de alarma. Son aquellos que nos muestran que algo esta pasando. Cambios en su comportamiento y estado emocional. Ver desde cuándo se producen y cómo mejoran o empeoran.

  • No ejercer un control extremo carente de comunicación.
  • Ayúdale a darse cuenta. Exponiéndole cómo se muestra. Evita las “charlas” o los consejos, preséntale lo que ves tú desde fuera.
  • Ponle límites, no tengas miedo
  • Acude a un profesional especializado.

Pero cómo puede un padre diferenciar si es una adicción o no

 Al hablar de adicciones hay que diferenciar entre varios conceptos: uso, dependencia, abuso o adicción. La diferencia entre ellos está en la frecuencia y cantidad, así como en lo que ocurre si la sustancia o actividad que determina el deseo no está presente.

El uso ocasional por lo general es consecuencia de la presión social del grupo. Este uso no suele interferir en la vida diaria del adolescente, es una forma de relacionarse.

Por el contrario, el abuso, genera un malestar en la vida del día a día. Ya por la frecuencia o la cantidad. Pero el mayor problema se da cuando hay una dependencia o adicción. En este caso el sujeto necesita la sustancia o actividad para sentirse bien. La no existencia de la misma conlleva una alteración psicológica y física que se exterioriza a través de comportamientos como:

  • Irascibilidad
  • Privación del sueño
  • Alteración de la conducta alimentaria
  • Comportamientos agresivos
  • Aislamiento social
  • Comportamientos impulsivos
  • Despreocupación por su salud o aspecto físico
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