Los padres nos preguntamos en ocasiones cómo ayudar a su hijo a que no le manipulen los amigos ni otras personas del entorno.

Es una de las preocupaciones de los padres en las diferentes etapas, las amistades. Desde el primer momento que van al parque hasta que se van de casa. La amistad influye en una gran amplitud de aspectos en la vida de los niños, y todos lo sabemos. Los amigos en los niños son una fuente de influencia según van siendo más mayores.

Dependiendo de la edad que tengan la preocupación de padres y/o progenitores irán cambiando.

En edades tempranas la preocupación es el que consigan tener amigos y que no se queden solos. Para ello, muchos les apunten a muchas actividades o invitan a muchos amigos a casa. Pero no siempre esto funciona, ya que también depende de las habilidades de nuestros hijos.

Según los niños van convirtiéndose en adolescente surge la preocupación de cómo los amigos influyen a nuestros hijos. Si se dejarán llevar a no por ciertas situaciones potencialmente peligrosas. En esta situación detrás hay otros muchos aspectos más complejos del adolescente como la autoestima, autoconcepto o confianza en sí mismo.

En este artículo os vamos a dar unas claves para saber cómo ayudar a vuestros hijos e hijas a que haya una menor probabilidad de que sean manipulados por los amigos.

Si quieres ayudar a tu hijo a que no le manipulen, antes de nada, hay que tener presente que no podremos controlar todo. Parece una afirmación sencilla ¿verdad? Pero es mucho más complejo. El deseo de los padres de querer controlar el ambiente social de los hijos hace que se pierda en mayor medida el control. Por todo ello, es muy importante que reprogramemos nuestra mente. No podremos conseguir que no le manipulen, sino que podremos guiarle o ayudarle.

Lo primero de todo es conocer a tu hijo. Es muy importante analizar la forma de ser de ellos. Es decir, no todos los niños tienen características de líder, es cierto. Pero también es cierto que todos tenemos nuestras fortalezas y debilidades. Por lo que, desde casa, debemos de reforzar esas fortalezas y ayudarle en las debilidades.

En ocasiones, los padres o tutores, para ayudar a sus hijos, les muestran qué podrían cambiar. Pero de esta forma se generará un autoconcepto negativo de si mismo y esta se mostrará en sus relaciones sociales. Por lo que es más importante destacar en las características que es bueno y potenciarlas. En el caso de las debilidades es mejor encaminarlas o favorecer el ambiente para que ocurra.

Es cierto que no todos los niños son iguales, pero el tema de lo social es un punto débil en ellos e imprescindible, por lo que es muy importante tratarlo con cautela.  Os planteamos unos puntos a tener muy presente en la familia en relación a cómo ayudar a tu hijo o hija a que no le manipulen los amigos.

  • Favorecer la comunicación. Una de las cosas más importantes a la hora de ayudar a tu hijo es que haya comunicación. Para ello en muchas ocasiones los padres intentamos preguntar a nuestros hijos, pero esto no funciona. La mejor manera de favorecer la comunicación es representarla. Es decir, para que nuestros hijos nos cuenten sus preocupaciones debemos de contarles las nuestras. En lugar de preguntarles qué tal les fue el día. Tenemos que contarles cómo nos fue a nosotros. Es importante que les contemos anécdotas, reales o no, de nuestras relaciones con compañeros. Les mostraremos nuestras preocupaciones, indecisiones y cómo las gestionamos. Pero sin darles “lecciones”, sino contárselas y preguntarles cómo lo ven. Mejorando la comunicación hará más probable que ante una situación compleja la verbalicen.
  • Enseñarle a decir NO. Es muy importante que aprendan a poner límites. Para ello les pondremos nosotros límites. Y, por otro lado, reforzaremos cuando no sean lo que los demás quieren que sea. Es decir, que actúen desde sus preferencias. Una de las mejores maneras de cómo ayudar a tu hijo a que no le manipulen.
  • Hacerle autónomo. Que el hijo o hija sea capaz y vea que puede favorecer que pueda poner límites a los demás. Es decir, el que ellos vean que no dependen de otra persona les da poder. Lo que favorece que se sientan capaces y sea más fácil decir que no. Ya que no dependen, en tanta medida, de la aprobación de otra persona.
  • Mostrarle confianza en sí mismo. Es muy importante destacarle lo positivo que tiene, así como cuando intenta las cosas. Centrarnos más en reforzar los pequeños avances, más que las metas. De este modo mejorará además de su tolerancia a la frustración la capacidad para poner los límites al otro.

Próximamente otro post sobre cómo ayudar a tu hijo a que no sea manipulado por el padre o la madre en caso de separación.

Cuándo ir al Psicólogo Infantil

Belén Pozo

Psicóloga Sanitaria

 

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