Soledad emocional y soledad social.

Muchas personas afirman reconocer tener miedo a la palabra soledad emocional y soledad social. Lo cierto es que socialmente tiene gran connotación negativa, la cual genera rechazo y un alto malestar psicoemocional.

La soledad se puede definir como un sentimiento melancólico de tristeza o de experiencia negativa. La cual se puede manifestar por la percepción real o irreal de carencias afectivas y de compañía. Que puede presentarse en distintos momentos vitales. E incluso puede llegar a estar presente a lo largo de la vida.

El miedo a estar solo es un sentimiento que ha estado inherente en el ser humano desde sus orígenes. El miedo a la soledad se origina por las discrepancias y las comparaciones que se producen entre el contacto real social y el emocional. Que se han vivido o se están viviendo, así con el contacto ideal y deseado. Estas discrepancias, llegan a producir un alto conflicto interpersonal entre lo real y lo ideal. Evocando distintos pensamientos y emociones que si no son afrontados, aceptados o modificados de manera adecuada, pueden producir perturbaciones de tipo emocional e incluso derivar en trastornos.

El concepto de soledad es distinto para cada persona. Ya que cada uno lo define y lo percibe de forma subjetiva en función de la visión que se tiene del mundo. Este concepto puede interpretarse de dos formas. “Sentirse solo” o “estar solo”. Estas son dos formas distintas de interpretar y percibir la soledad. La cual puede atribuirse como algo negativo o en cambio, como un sentimiento positivo, necesario y de disfrute para uno mismo. Esta percepción dependerá de la historia personal, de las variables psicológicas y de la percepción de cada sujeto.

Para poder identificar e interpretar de manera adecuada este término, la soledad se puede diferenciar en:

  • Soledad emocional. Es el sentimiento que se presenta cuando se produce una pérdida de un vínculo emocional íntimo o cercano con una persona.
    • Sentimiento: “me siento solo”.
  • Soledad social. Esta se refiere a la falta de redes o de relaciones sociales. Además de no tener o pertenecer a algún grupo con el que pueda compartir aficiones, actividades o conversaciones.
    • Sentimiento: “estoy solo”.

Aprender a estar solo, disfrutar y tolerar esta sensación es fundamental para poder tener una relación sana. Tanto con uno mismo, pero también para establecerla con los demás. Algunos perfiles de personalidad presentan mayor vulnerabilidad y predisposición a sufrirla. Los cuales tienden a fomentar relaciones con su entorno de dependencia que incluso llegan a establecer y mantener vínculos tóxicos en sus relaciones con los demás. Por evitar este sentimiento emocional.

Referencia bibliográfica:

-Willi, J. (2004). Psicología del amor: el crecimiento personal en la relación de pareja. Herder.

Rocío Delgado

Psicólogo Sanitaria

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