Desconecta. Nomofobia

Nos encontramos en un periodo del año en el que hay más tiempo de ocio, más cantidad de tiempo libre, pero ¿a qué lo dedicamos realmente?

Parece que todos estamos deseando que lleguen las vacaciones para hacer todas esas cosas para las que durante el resto del año no tenemos tanto tiempo. Desconecta, alejaté de la nomofobia.

Viajar, hacer escapadas, leer, quedar con amigos, disfrutar de una buena comida…

¿Podríamos imaginar a todas esas personas en estas actividades sin hacer uso del teléfono móvil?, ¿Sin estar pendiente de las fotos o de las redes sociales?

La respuesta a estas cuestiones es que parece que cada vez menos.

La influencia de las redes sociales y dispositivos móviles es innegable; también lo son las múltiples utilidades y facilidades que ofrecen. ¿Te sueña la palabra nomofobia, desconecta?

Sin embargo, del lado negativo se puede afirmar que todo ello está influyendo en la forma de relacionarnos y sentirnos valorados, que está cambiando y no siempre en sentido positivo. ¿Has oido algo de la nomofobia, desconecta?

Cada vez parece costarnos más disfrutar de todos esos qué haceres placenteros y de ocio en sí mismos, especialmente por la pérdida de atención sobre ellos en detrimento de las instantáneas para inmortalizar el momento, de la necesidad de verificar y cuantificar los “likes”…

Por todo esto, están surgiendo términos que tratan de definir fenómenos relacionados directamente con el uso inadecuado y/o abuso de estos dispositivos o redes sociales.

Uno de ellos es la denominada nomofobia, en el que es necesario que la persona desconecta, trastorno de ansiedad asociado al miedo a quedarse sin teléfono móvil, ya sea, porque se le acaba la batería, se queda sin cobertura, no se encuentra el móvil en sí o se es separado de éste.

Se trata de un trastorno habitual en adolescentes y en personas con poca confianza en sí mismos, baja autoestima y escasas habilidades sociales o de resolución de conflictos. Desconecta ante la nomofobia.

Los síntomas predominantes se relacionan con la presencia de ansiedad, taquicardias, sudoración, somatizaciones o pensamientos obsesivos entre otros.

Aida Mañero Ocarranza

Psicóloga Sanitaria

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