Psicología infantil: Funciones ejecutivas e iniciativa

El componente de las Funciones Ejecutivas conocido como “Iniciativa”, evalúa la capacidad para comenzar o abordar una tarea sin ser incitado a ello. También se refiere, a la autosuficiencia o autonomía a la hora de crear respuestas diferentes, ideas o estrategias varias de resolución de problemas.

Estas dificultades a la hora de abordar una actividad o una acción, no tienen por qué implicar incumplimiento o desinterés por la misma, de hecho, los niños y las niñas sí que desean realizarlas, el caso es, que les cuesta ponerse a hacerlas.

Generalmente, estas dificultades es frecuente que se den asociadas a problemas en tareas de fluidez verbal, tanto fonológica como semántica y también suelen asociarse a personas con daño cerebral frontal severo o a pacientes pediátricos que han recibido tratamiento neurooncologico. En estos casos, se ha observado que el traspasar la intención a acción, resulta bastante costoso.

 Independientemente de las dificultades señaladas a los que van asociados los problemas en la iniciativa, los niños y niñas que tienen impulsividad o falta de control inhibitorio van a mostrar dificultades en esta capacidad:

  • No muestran iniciativa.
  • No empiezan las tareas por sí mismos, ellos solos, sin ayuda ni motivación de terceros. Incluso, cuando quieren hacer sus tareas, va a ser necesario decirles que se pongan a ellas.
  • Muchas veces se les puede ver tumbados o tirados en el sofá, en la cama o cualquier otra parte de la casa.
  • Tienen problemas para tomar la iniciativa a la hora de quedar con sus amigos y amigas.
  • Muestran problemas cuando han de proponer ideas de qué hacer en la hora del juego o en sus ratitos libres en casa o en el colegio.
  • A penas son creativos cuando han de generar ideas o estrategias en la solución de problemas que se presentan.
  • Y no suelen ser sinceros sobre las tareas escolares que han de realizar.

 Estas son algunas pautas que permiten ayudar respecto a cómo proceder en caso de que los niños y las niñas muestren dificultades en la capacidad para empezar con una tarea y en la independencia a la hora de generar ideas:

 Proporcionar pistas o sugerencias para que puedan comenzar sus tareas.

  • Ir estableciendo límites de tiempo para completar las actividades.
  • Realizar una lista con las rutinas que se han de llevar a cabo diariamente.
  • Buscar tareas que puedan resultar gratificantes y muy estimulantes para que puedan escoger entre ellas.
  • Es conveniente que las tareas sean cortas y sencillas de realizar.
  • De hecho, se aconseja establecer una secuencia de pasos para su realización que queden impresas en una lista, como en el caso de la construcción de rutinas o, en tarjetas a color y con dibujos para que les sirva como guía.
  • Los hermanos y los padres actuarán como modelos y podrán dar indicaciones al principio de la actividad.
  • También se pueden establecer ejemplos de situaciones para la actuación en posteriores tareas.
  • Mostrarles las estructuras de las mismas. A nivel escolar, se les puede enseñar qué es un título, que es un párrafo, establecer conclusiones después de una lectura, cómo han de subrayar las partes importantes de un texto,… También es bueno que se les anime a que tomen notas.
  • Las actividades que incrementan el nivel de arousal o activación favorecerán la puesta en marcha de la iniciativa y la motivación.
  • Los ejercicios que impliquen la búsqueda de información y la generación de nuevas ideas son actividades orientadas a trabajar la fluidez y la flexibilidad: dibujos libres, crear un cómic con sus viñetas, pensar en las actividades lúdicas que pueden hacerse en el fin de semana, qué usos se les podría dar a los objetos que se reciclan, hacer una lista de disfraces para los carnavales de este año,…

Miriam Benavides

Psicóloga