images (5)Psicología infantil: Juegos para fomentar el autocontrol en los niños

El autocontrol es entendido como la capacidad de control o dominio sobre uno mismo, esto es, la habilidad para regular e inhibir de forma adecuada los propios sentimientos, emociones, impulsos, deseos o acciones. Depende en cierta medida de la práctica, del aprendizaje y de la experiencia, pero también del desarrollo progresivo de las denominadas funciones ejecutivas, las cuales inician su desarrollo durante los primeros meses de vida, van variando con la edad y están influidas por el proceso de configuración y maduración cerebral del córtex prefrontal hasta la etapa adolescente.

Por tanto, debido a la corta experiencia acumulada así como al escaso desarrollo de tales funciones ejecutivas en la infancia, durante esta etapa es posible observar conductas impulsivas dentro del repertorio comportamental de los más pequeños.

Para fomentar este autocontrol, el juego y la guía por parte de los adultos se torna algo fundamental para la adquisición de tales habilidades y capacidades a través de la experiencia y el aprendizaje, además del propio desarrollo. En este sentido, algunas propuestas de juego para incentivar la capacidad del propio control y dominio son, entre otras:

  • Juegos de interferencia, similares a la tarea de STROOP en la que hay que decir el color de la tinta en el que está escrita la palabra, no el color que dice la palabra (Azul: en este caso habría que decir rojo, en lugar de azul que sería lo primero que vendría a la cabeza).
  • Tareas denominadas GO-NO GO, por ejemplo decir “Día” ante el visionado de un dibujo de una luna y “Noche” ante el visionado de un dibujo de un sol.
  • Juegos en los que haya un establecimiento y mantenimiento de turnos de palabra o actuación.
  • Juegos en los que haya que demorar la gratificación o el premio.
  • El escondite inglés.
  • Juegos en los que haya que definir y describir por ejemplo un animal pero sin poder decir determinada/s palabras.
  • Juegos en los que la salida se avise con una palabra concreta (por ejemplo “¡Ya!”), y en los que el instructor pueda “engañar” con otra parecida o inventada en determinadas ocasiones (por ejemplo “¡Yo!”); los participantes que salgan con esa “palabra engaño” perderán.

Aida Mañero

Psicóloga

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Psicólogo Infantil - Vaca Orgaz
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