Psicología adultos: Dificultad en el reconocimiento de caras. Parte 1

Hay personas que presentan dificultades a la hora de reconocer el rostro de sus propios amigos, sus conocidos o familiares, personajes públicos o incluso a sus animales domésticos o familiares. También estas dificultades pueden extenderse al reconocimiento de marcas de vehículos y a razas o variedades de animales. En ocasiones, en casos de mayor gravedad, podemos encontrarnos con pacientes que no reconozcan su cara en el espejo o incluso en una fotografía. La alteración o pérdida en la capacidad de reconocer rostros es conocida como prosopagnosia, un tipo de agnosia visual que está relacionada con las caras.

En el año 1947 el neurólogo alemán Joachim Bodamer acuñó el término de prosopagnosia pero ya en el año 1892, se describieron los primeros casos de pacientes, de la mano de Hermann Wilbrand.

Los pacientes que muestran esta alteración:

  • Son capaces de reconocer que están mirando una cara aunque no puedan decir de quien es.
  • No pueden reconocer la configuración específica de los rasgos que determinan una cara concreta, pero sí que ven los rasgos faciales por separado, aunque no como un todo; ven los ojos, las orejas, la boca, ven la nariz.
  • Si entre diferentes objetos se les presenta un rostro, también van a ser capaces de distinguirlo, aunque no sean capaces de decir a quién pertenece el mismo.
  • Pueden describir las características de las caras de las personas.
  • Pueden indicar si dos caras son o no iguales.
  • Pueden dibujar rostros o hacer copias de los mismos cuando se les presentan en un dibujo o lámina.
  • Pueden reconocer rostros de personas que son desconocidas.
  • En ocasiones, hay pacientes con dificultades para asociar caras iguales cuando se observan bajo diferentes ángulos.
  • También, puede darse el caso de no distinguir el sexo del rostro de la persona en una fotografía.

La manera que tienen las personas que sufren de prosopagnosia de saber si una cara pertenece a una persona o pertenece a otra es por medio de detalles o rasgos característicos y definitorios de la misma. Algunos de los mismos son:

  • La voz
  • La manera de hablar
  • El color del cabello
  • El peinado
  • La barba o el bigote
  • Un lunar
  • Una cicatriz
  • El color o tamaño o de los ojos
  • Los hoyuelos en la cara
  • La forma de la nariz
  • La manera de caminar
  • La forma de vestir
  • El olor
  • Las gafas
  • Los pendientes
  • Un tic
  • Una marca o señal de nacimiento,…

Cuando estos pacientes disponen de estrategias suficientes que les permita compensar las dificultades que presentan y en su día a día funcionan de manera adecuada a nivel personal y profesional, puede darse el caso que hasta pasado muchos años no se detecte que hay dificultades en el reconocimiento de las caras.

Se ha visto que este tipo de agnosia, puede asociarse a una alexia espacial, a la acalculia, una acromatopsia, a las dificultades en el campo visual, a una agnosia al color o a la desorientación o pérdida de memoria topográfica, entre otros trastornos.

Hay dos tipos de prosopagnosia, la aperceptiva y la asociativa.

La aperceptiva se caracteriza por:

  • Ser un déficit perceptivo asociado a un problema de identificación de caras.
  • Donde el sujeto ve la cara de la persona.
  • Donde hay fallos en el análisis de la estructura del rostro.
  • La existencia de incapacidad para extraer la identidad.
  • No haber sentimientos ni sensación de familiaridad.
  • Poder imaginar y soñar con rostros conocidos y familiares pero al verlos, no haber evocación de huella de memoria, es decir, no reconocer a esas personas.
  • Y, se caracteriza, por la dificultad no solo en el reconocimiento de rostros conocidos sino desconocidos también.

La asociativa o prosopamnesia se caracteriza por:

  • Ser un déficit en el procesamiento asociativo y en el acceso, almacenamiento y recuperación de la información memorística que está asociada a los rostros.
  • Ser considerada como una amnesia visual para las caras.
  • El buen análisis estructural del rostro que puede hacer el paciente.
  • Poder identificar la edad, el sexo o la raza.
  • No haber problemas en la identidad personal ni en las memorias semánticas asociadas a las personas pero solo son activadas por vías que no sean visuales, como es el caso de la voz o de su nombre.
  • El fallo en la unidad de reconocimiento facial.
  • Mantenerse la capacidad para identificar expresiones faciales similares.
  • Poder identificar posturas o posiciones diferentes de una misma persona en fotos.

Información obtenida de:

Code, C. Wallesch, C, Joanette, Y., Lecours, A. (1996). Classic Cases in Neuropsychology – Brain Damage, Behaviour, and Cognition. Vol. 1. Psychology Press.

Damasio, A. (1985). ProsopagnosiaProsopagnosia. Review ArticTrends in Neurosciences , Volume 8 , 1985 , Pages 13Tendencias en Neurociencias, Volumen 8, 132-135.

  1. García-García, L.J. Cacho-Gutiérrez (2004). Prosopagnosia: ¿entidad única o múltiple? REV NEUROL; 38 (7): 682-686.

Takamura, M (1996).

Prosopagnosia: A look at the laterality and specificity issues using evidence from neuropsychology and neurophysiology. The Harvard Brain.

Tirapú J, Ríos Lago M, Maestú Unturbe F, Arnau E. (2008). Manual de Neuropsicología. Ed Viguera.

Miriam Benavides

Psicóloga

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