Psicología adultos: Miedo a estar solo

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Psicología adultos: Miedo a estar solo

Es frecuente encontrar en la práctica clínica diaria personas que a pesar de estar atravesando un momento delicado por una ruptura sentimental, no se permiten un tiempo de soledad y recomposición y continúan con una búsqueda, en ocasiones incansable, de pareja. Igualmente, se observan determinadas parejas que aunque ya no desean estar juntas, continúan con la relación a pesar del daño y del sufrimiento que ello puede conllevar.

Sin embargo, ¿por qué no darse un tiempo para recuperarse y poder enfrentar y afrontar una nueva relación, si así se desea, de un modo saludable?, ¿por qué no dejar esa relación probablemente insana y generadora de tanto malestar?

Como respuesta a estas preguntas a menudo es habitual escuchar que es el miedo a estar solo el que es más poderoso y conduce a esa búsqueda insaciable o a ese mantenimiento de una relación en la que lo negativo ya está más presente que lo positivo. Pero, ¿por qué existe este miedo frecuente a estar solo? Dos de las principales razones que se han observado más frecuentes son las siguientes:

  • La sociedad actual en la que vivimos valora de modo más positivo y acepta más las personas con pareja que aquellas que no la tienen; se las asocia a personas más triunfadoras, felices y completas.
  • Esta idea conduce de forma directa a otra la cual dicta que si es mejor estar en pareja, inevitablemente es peor no tenerla hecho que:
  • Genera sujetos dependientes de otros para lograr su felicidad.
  • Genera sujetos incompletos que parecen no ser capaces de lograr plenitud por sí solos, lo cual hace que ellos mismos se devuelvan una imagen pobre y de incapacidad.

Así pues, cuando esto ocurre es necesario el trabajo encaminado, entre otras cosas, a:

  • El afrontamiento de un nuevo estilo de vida posible.
  • La visión de aspectos positivos de la soltería y de estar solo.
  • El disfrute de momentos de soledad y de encuentro con uno mismo.
  • El refuerzo de la autoestima y el propio autoconcepto.

Aida Mañero

Psicóloga