Cómo practicar mindfulness en verano

El verano y las vacaciones son la mejor época del año para empezar a practicar mindfulness y convertir esta interesante y útil forma de vivir la vida, en una rutina para el invierno. Los días son más largos, se pasa más tiempo en la calle, se visitan sitios nuevos, el contacto con la naturaleza. Todo esto favorece cierta predisposición a hacer mindfulness de manera natural, o lo que es lo mismo, dejar de pensar y contarnos en lo que hay alrededor.

Piensa en el último país o ciudad que visitaste por primera vez, piensa en qué recuerdas, en qué sensaciones te producía estar allí cada día y pasear por sus calles. ¿Te recuerdas paseando y pensando en el trabajo o preocupado por algo? O por el contrario, te recuerdas feliz, sin preocupaciones y disfrutando ese lo que mirabas? Esto que hiciste era mindfulness.

El mindfulness es un poco eso, es fijar la atención  en lo que nos rodea, en el entorno. Os propongo:

-Empezar el día desayunando sentados, saboreando cada bocado de desayuno, despacio, sin prisa, notando el aire fresco de la mañana en nuestra piel

-Dar paseos, por el campo o la playa, mientras observamos los colores que nos rodean, el cielo, la arena, el mar, las hojas de los árboles. Sentir la presión al andar en nuestros pies

-Tumbarnos un ratito a descansar, cerrar los ojos, sentir el calor si estamos al sol, la presión en nuestra espalda, si tenemos los pies cansados

-Tener una conversación, escuchar cada palabra, observar los gestos del que nos habla, tomar tiempo para responder sin prisa, pensado lo que queremos decir

Empieza a practicar, y bienvenido a este maravilloso mundo del mindfulness

Elisa Vaca

Psicólogo Sanitaria

 

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