Mi hijo parece autista pero no lo es

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Mi hijo parece autista pero no lo es

Mi hijo parece autista pero no lo es, a lo largo de nuestros amplios años de experiencia nos hemos encontrado casos curiosos de niños, y en ocasiones no tan niños, que nos acuden al centro diagnosticados de autismo, y resultan no serlo.

En ocasiones, ciertos síntomas o conductas pueden llevar a equivoco, con el gran perjuicio que esto supone en el desarrollo a nivel escolar o de relación del niño. Por lo que, ante un diagnóstico de autismo y dada mi experiencia, yo como madre, consultaría a varios profesionales. Incluso llevaría a mi hijo a segundas o terceras opiniones. Hay una cosa interesante que aprendí en la carrera, que es la fiabilidad Inter-jueces, algo que me parece necesario e imprescindible cuando hablamos de etiquetas que marcarán para siempre el desarrollo de mi hijo.

Una falta de atención, que lleva a los niños a no mirar o a no atender al entorno, puede dar lugar a un diagnóstico erróneo. Ocurre en niños inmaduros o con déficit de atención. Nuestro curso de padres para mejorar la atención de tu hijo, te ayudará, a saber cómo ayudarle:

Cómo mejorar la Atención

La psicología y el cerebro no son matemáticas, donde dos más dos, siempre son cuatro, preguntes a quien preguntes. Tampoco es física, si tiras una manzana al suelo, esta siempre cae. Pues bien, en psicología, a veces las cosas no son lo que parecen y los profesionales por muy buenos que sean o muchos años de experiencia que tengamos, también podemos equivocarnos. Es lo que siempre me ha gustado de nuestro centro, el poder compartir opiniones con otros psicólogos del equipo, con el fin de llegar al mejor diagnóstico posible.

Por supuesto que los años de experiencia son a tener cuenta, así como la formación del psicólogo, a más formación y más conocimientos pues mejor. Eso siempre es una gran ayuda.

Por eso, la razón de pedir muchas opiniones, a más opiniones más nos acercaremos a un buen diagnóstico.

Respecto al diagnóstico de autismo, nos hemos encontrado casos de que pareciéndolo no lo son, y fueron diagnosticadas de manera errónea.

Os enumero a continuación algunos de los casos de mi hijo parece autista pero no lo es:

-Un niño de 11 años con una hipoacusia importante no diagnosticado más una inteligencia límite, que le había hecho aislarse del mundo. Al ponerle audífonos el niño cambió por completo. Quizá sea el caso más o impresionante que nos hemos encontrado y que nos impactó.

-Niño de 4 años de edad con un importante déficit de las funciones ejecutivas con una muy baja capacidad de atención, que le llevaba a no mirar, a no atender, lo que le impedía aprender el lenguaje.

-Mujer de 50 años con una inteligencia límite y una gran timidez, que le llevaron por un lado a tener dificultades importantes en el aprendizaje así como a aislarse de los demás. Cuando la conocí no se comunicaba con nadie, no socializaba. Hoy tiene una buena autoestima y le encanta hablar con los demás y hacer amigos.

-Niño de 10 años con un Trastorno del lenguaje, con dificultades para comprender el lenguaje complejo, nop entendía refranes, ni bromas, ni dobles significados, el resultado era una conducta extraña y una muy deficiente relación con los iguales, al no entender muchas situaciones sociales. Lo que le llevaba a dificultades de relación social y a muchos malentendidos, con una conducta peculiar.

Estos son algunos de los casos en los que Mi hijo parece autista pero no lo es, entre otros, y que he querido compartir con vosotros para que no dejéis de buscar, y que si algo no os convence, o no termina de encajar lo que os han dicho con lo que veis, sigáis preguntado y pidiendo segundas o terceras opiniones.

No hay nada peor y más dañino para el futuro de nuestros hijos que un diagnóstico equivocado. Donde se sigue sin entender por qué nuestros no aprende o no sociabiliza. Donde el niño lo pasa mal, los que le rodean también, y su futuro no es nada prometedor.

Segunda opinión