Mi hijo no quiere hacer caca en el water o en el baño y se niega a defecar, te contamos por qué, las causas y las consecuencias es esta entrada y te damos la solución con nuestro Programa Tratamiento para PADRES
La psicóloga Elisa Vaca en su centro de Madrid, online y con su curso ha resuelto más de 300 casos con un éxito del 99%. Es uno de los casos más difíciles a los que se enfrenta un psicólogo, por regla general se resuelven entre 1 y 3 meses.
Es habitual encontrarnos casos como éste, a la edad de 3 ó 4 años, incluso niños de 7 y 8 años. Niños que no quieren ir al baño a hacer caca. Y optan por hacérselo encima, hacerlo en un orinal, pañal o en cualquier sitio de la casa. Otros aguantan la caca y retienen para no hacerla, saltan, se sientan en el suelo y aguantan para no hacerla. También los hay que manchan el calzoncillo por escapes. Es un problema psicológico que se llama Encopresis.
Es un problema importante recogido en los manuales de psicología que nunca se resuelve sólo, y que es urgente que se solucione lo antes posible, pues se suele acabar cronificándose en el tiempo.
Los niños lo pasan mal, con dolores, malestar, irritabilidad, cambios en el estado de ánimo, tristeza y mucho miedo. Los padres no consiguen ayudarles pues no es sencillo, y tomar Casenax o Movicol, no es suficiente. Pues el problema real es que NO QUIEREN HACER CACA. Hemos visto niños con dosis muy altas de medicamentos y seguía sin hacer caca, pues no quieren.
Es un problema que se da con una alta prevalencia en la infancia, nosotros todos los meses resolvemos unos 15 casos al mes. Nuestra experiencia nos dice que en el 99% de los casos necesita nuestra ayuda para resolverse. Es necesario conocer unas pautas que hemos observado en nuestros 20 años de experiencia y que te contamos en el Programa Tratamiento para PADRES para casa.
Encopresis infantil: qué es, por qué ocurre y cómo ayudar a tu hijo
(Guía clara para padres desde la psicología infantil)
La encopresis es uno de los problemas que más preocupación, culpa y desgaste genera en las familias. Muchos padres llegan a consulta agotados, confundidos y con la sensación de que “ya lo han probado todo”.
Lo primero que necesitas saber es esto:
- tu hijo no lo hace a propósito
- no es un problema de mala educación
- tiene solución con el abordaje adecuado
En este artículo te explico qué es la encopresis, cómo la define el DSM, por qué aparece y cómo ayudar a tu hijo desde una mirada psicológica y respetuosa.
¿Qué es la encopresis?
La encopresis es un trastorno de la eliminación que consiste en la emisión repetida de heces en lugares inapropiados (ropa interior, pantalón, suelo…), en niños que ya tienen la edad suficiente para controlar los esfínteres.
No se trata de un “despiste puntual”, sino de un problema que se repite en el tiempo y que suele generar un gran impacto emocional tanto en el niño como en su entorno familiar y escolar.
¿A partir de qué edad se considera encopresis?
Para poder hablar de encopresis, el niño debe tener al menos 3 ó 4 años, o un nivel de desarrollo equivalente.
Antes de esa edad, los escapes pueden formar parte del proceso normal de adquisición del control de esfínteres.
La encopresis según el DSM-5-TR
El DSM-5-TR (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), utilizado por los profesionales de la salud mental, clasifica la encopresis dentro de los trastornos de la eliminación.
Según el DSM, los criterios diagnósticos incluyen:
- Emisión repetida de heces en lugares inapropiados (ropa o suelo).
- Frecuencia mínima de una vez al mes durante al menos 3 meses.
- Edad cronológica o nivel de desarrollo igual o superior a 4 años.
- El comportamiento no se explica exclusivamente por una enfermedad médica (excepto estreñimiento funcional).
- Puede ser involuntaria o intencional, aunque la mayoría de los casos son involuntarios.
El DSM distingue dos tipos:
- Encopresis con estreñimiento y rebosamiento (la más frecuente).
- Encopresis sin estreñimiento ni rebosamiento (menos común).
La forma más frecuente: encopresis con estreñimiento
En la práctica clínica, la mayoría de los niños presentan estreñimiento crónico.
El proceso suele ser el siguiente:
- El niño retiene las heces (por miedo al dolor, por control o por experiencias negativas).
- Las heces se endurecen y se acumulan.
- El intestino se dilata y pierde sensibilidad.
- Parte de las heces sale de forma involuntaria, sin que el niño lo note.
Por eso muchos niños dicen:
“No me he dado cuenta”
Y es completamente cierto.
¿Por qué aparece la encopresis?
La encopresis no tiene una única causa. Suele aparecer por la combinación de varios factores:
- Estreñimiento mantenido en el tiempo.
- Miedo al dolor al defecar.
- Entrenamiento del baño demasiado temprano, rígido o punitivo.
- Cambios vitales importantes (colegio, nacimiento de un hermano, separaciones).
- Ansiedad, estrés o necesidad de control.
- Dificultades emocionales que el niño no sabe expresar.
Desde la psicología infantil entendemos la encopresis como un síntoma, no como un acto voluntario.
Impacto emocional de la encopresis en el niño
Más allá del aspecto físico, la encopresis afecta profundamente a la autoestima del niño:
- Vergüenza
- Culpa
- Miedo a que otros se den cuenta
- Evitación social
- Ansiedad
- Sensación de “algo va mal en mí”
Cuando el entorno responde con castigos, enfados o humillaciones, el problema se cronifica y empeora.
Qué NO hacer si tu hijo tiene encopresis
Este punto es clave para los padres:
❌ Castigar o reñir
❌ Ridiculizar o comparar con otros niños
❌ Obligar a sentarse en el baño como castigo
❌ Amenazar (“si no haces caca, no hay…”)
❌ Interpretarlo como desafío o manipulación
❌ Hablar del problema delante de otras personas
Nada de esto ayuda. Al contrario, aumenta la ansiedad y la retención.
¿Cómo se aborda la encopresis desde la psicología infantil?
El tratamiento eficaz suele ser integral, adaptado a cada niño y familia, e incluye:
- A veces, no siempre, te diremos de acudir al pediatra si hay estreñimiento.
- Normalización del funcionamiento intestinal.
- Rutinas de baño sin presión.
- Acompañamiento emocional del niño.
- Reducción de la culpa y la vergüenza.
- Pautas semanales con los padres para cambiar la respuesta al problema y para que sepan qué hacer.
- Intervención sobre ansiedad, miedos o control excesivo si los hay.
Un psicólogo infantil ayuda a entender qué está expresando el síntoma y a acompañar al niño para que recupere el control y la seguridad.
¿Cuándo pedir ayuda profesional?
Es recomendable consultar cuando:
- Cuanto antes se solucione el problema mejor, pues tiende a cronificarse, conviene no esperar a tener 4 años.
- Los escapes se repiten durante semanas o meses.
- Hay estreñimiento persistente.
- El niño evita ir al baño.
- Aparecen emociones intensas (miedo, rabia, tristeza).
- El problema afecta al colegio o a su vida social.
- La familia está desbordada.
Pedir ayuda no es rendirse: es proteger a tu hijo. Hay muchos problemas en los que es el profesional, en este caso el psicólogo el que debe abordarlo.
Con el acompañamiento adecuado, el niño no solo aprende a controlar su cuerpo, sino que recupera la confianza, la tranquilidad y la autoestima.
No es un problema de voluntad. No es un fallo educativo. Es una señal de que el niño necesita comprensión y ayuda.
Recuerda: el miedo es irracional, por eso todo lo que hacéis o le decís no vale para nada.
En el 90% de los casos lo que hay detrás es MIEDO a hacer caca o al váter
“No tiene sentido que tenga miedo a hacer caca”… y sin embargo lo tiene
Una de las frases que más repiten los padres en consulta es esta:
“Si ya sabe que no pasa nada, ¿por qué sigue reteniendo?”
Desde la lógica adulta, el miedo a hacer caca no tiene sentido. El niño ya ha ido otras veces, se le ha explicado mil veces, no hay peligro real… y aun así, el cuerpo se bloquea.
Esto no ocurre porque el niño sea terco, manipulador o “difícil”. Ocurre porque el miedo que siente no es racional, y cuando el miedo es irracional, la lógica no sirve.
Y aquí está la clave por la que a muchos padres no les funciona nada.
Cuando un niño ha tenido una o varias experiencias dolorosas al defecar, su cerebro aprende algo muy básico:
“Hacer caca = peligro”
Aunque ahora el dolor ya no esté, el cuerpo recuerda. El intestino, el suelo pélvico y el sistema nervioso entran en modo defensa automáticamente.
Esto significa que:
- El niño no decide retener.
- El cuerpo se cierra antes de que él pueda pensar.
- La explicación racional llega tarde.
Por eso, decirle:
- “No pasa nada”
- “No duele”
- “Tienes que hacerlo”
- “Mira qué pequeño es”
no cambia nada. El miedo no se convence, se regula.
Por qué a los padres no les funcionan las estrategias habituales
Los padres actúan desde la lógica y el amor, pero el miedo infantil no entiende de argumentos.
1. Explicar una y otra vez. Explicar sirve cuando el problema es cognitivo. Aquí el problema es emocional y corporal. El niño ya sabe que “no pasa nada”, pero su cuerpo no lo cree.
2. Prometer premios o castigos. Los premios no funcionan porque el miedo es más fuerte que la recompensa. Los castigos empeoran la situación porque añaden más tensión al cuerpo.
Un cuerpo tenso retiene más.
3. Sentarlo en el baño “hasta que haga”. Esta estrategia suele aumentar el bloqueo.
El niño vive el baño como una trampa:
- Se activa la ansiedad
- Se contrae el cuerpo
- Se refuerza la idea de peligro
Cada intento fallido confirma el miedo.
4. Enfadarse o perder la paciencia. El enfado del adulto envía un mensaje muy potente: “Esto es grave” Y si es grave, el cuerpo del niño se protege aún más.
El miedo irracional no desaparece con fuerza de voluntad
Muchos padres piensan: “Si quisiera, podría hacerlo”
Pero el miedo irracional anula la voluntad. No se vence “queriendo”, igual que un adulto con pánico a volar no se sube a un avión solo porque “no tenga sentido”.
El niño no necesita más esfuerzo. Necesita seguridad.
El círculo invisible que mantiene la encopresis
Cuando el miedo manda, se crea un círculo muy difícil de romper sin ayuda:
- El niño retiene por miedo.
- Las heces se endurecen.
- Hacer caca vuelve a doler.
- El miedo se confirma.
- El cuerpo retiene aún más.
Desde fuera parece desobediencia. Desde dentro es pánico corporal.
El sistema nervioso infantil es muy sensible y aprende rápido. Una experiencia intensa basta para que el cuerpo anticipe peligro donde ya no lo hay.
Esto explica por qué:
- El niño sigue reteniendo aunque las heces estén blandas.
- Dice que le duele antes de intentarlo.
- Evita el baño incluso cuando ya podría hacerlo sin dolor.
Qué sí ayuda cuando el miedo es irracional
Para que el miedo disminuya, el cuerpo necesita vivir experiencias nuevas, no escuchar explicaciones.
Ayuda cuando:
- No hay presión ni urgencia.
- El baño deja de ser un campo de batalla.
- El adulto transmite calma real, no solo palabras.
- Se respeta el ritmo del niño.
- Se trabaja la seguridad corporal y emocional.
Aquí es donde muchas familias necesitan acompañamiento profesional, porque es muy difícil regular un miedo irracional desde casa sin guía.
Un mensaje clave para padres:
- Si nada te funciona, no es porque lo estés haciendo mal
- Es porque estás intentando razonar con un miedo que no es racional.
Cuando entendemos esto, dejamos de luchar contra el niño y empezamos a ayudar a su cuerpo a sentirse seguro.
Y cuando el cuerpo deja de tener miedo, la caca… acaba saliendo.
La alimentación: una pieza clave cuando el niño retiene las heces
Cuando un niño retiene las heces, la comida deja de ser un tema secundario y pasa a ser parte esencial del tratamiento. No basta con “esperar a que quiera ir al baño” ni con trabajar solo la parte emocional: si el intestino no funciona bien, el niño no puede controlar lo que ocurre.
Si conseguimos unas heces blandas y fáciles, la retención por parte del niño que no quiere hacer caca, es más difícil. Además evacua sin dolor, y se previene que coja más miedo y el extreñimiento.
Muchos padres se sienten culpables pensando que su hijo “come mal”, pero lo importante no es buscar culpables, sino entender cómo ciertos alimentos pueden ayudar o empeorar la retención.
¿Por qué la comida influye tanto en la encopresis?
En los niños con encopresis por estreñimiento ocurre algo muy concreto:
- El intestino está dilatado.
- La sensibilidad rectal está disminuida.
- Las heces se vuelven duras y voluminosas.
- Defecar duele… y el niño aprende a retener.
Si la alimentación no facilita un tránsito intestinal suave, el círculo se mantiene:
dolor → miedo → retención → más dolor.
Por eso, la comida no es un “extra”, sino una herramienta terapéutica.
Objetivo de la alimentación en niños que retienen
La dieta debe buscar tres cosas muy claras:
- Ablandar las heces
- Favorecer el movimiento intestinal
- Evitar picos de estreñimiento
No se trata de forzar, sino de ayudar al cuerpo a funcionar sin dolor.
Alimentos que ayudan cuando el niño retiene
Frutas ricas en fibra soluble
Ideales para suavizar las heces:
- Kiwi (uno de los más eficaces)
- Pera
- Manzana con piel
- Ciruela
- Naranja entera (mejor que en zumo)
Consejo para padres: ofrecer la fruta fuera del postre, por ejemplo a media mañana o merienda.
Verduras que favorecen el tránsito
Especialmente útiles si se consumen a diario:
- Calabacín
- Brócoli
- Judías verdes
- Espinacas
- Zanahoria cocida
Mejor cocinadas al principio si el niño es muy estreñido.
Cereales integrales (introducción progresiva)
Ayudan a regular el intestino si se introducen poco a poco:
- Pan integral de verdad
- Avena
- Arroz integral (cuando el estreñimiento mejora)
- Copos de trigo o maíz integrales sin azúcar
No introducir de golpe: demasiada fibra sin agua puede empeorar el estreñimiento.
Grasas saludables: grandes aliadas
Ayudan a lubricar el intestino:
- Aceite de oliva virgen extra
- Aguacate
- Frutos secos triturados (según edad)
Consejo para padres: Un chorrito de aceite en las comidas puede marcar la diferencia.
Agua: imprescindible
Sin suficiente agua, la fibra no funciona.
Muchos niños estreñidos beben menos de lo que necesitan, especialmente en el colegio. Asegúrate de:
- Ofrecer agua de forma frecuente
- No sustituirla por zumos o batidos
- Enviar botella al colegio
Alimentos que conviene limitar si el niño retiene
No se trata de prohibir, sino de reducir mientras el intestino se regula:
- Arroz blanco
- Pan blanco
- Patatas fritas
- Bollería
- Quesos curados
- Chocolate en exceso
- Ultraprocesados
Estos alimentos endurecen las heces y dificultan la evacuación.
Un error frecuente: “si come fibra ya está”. La fibra no lo es todo. Y sin beber suficiente agua, se puede convertir en un problema.
Si el niño tiene miedo a hacer caca, aunque coma bien, seguirá reteniendo.
Por eso, la alimentación debe ir siempre acompañada de:
- Rutinas de baño sin presión
- Apoyo emocional
- Acompañamiento psicológico si es necesario
Un mensaje importante para padres
- La comida no sustituye al trabajo emocional,
- pero sí puede evitar el dolor,
- y cuando no hay dolor, el miedo empieza a desaparecer.
En muchos niños, mejorar la alimentación es el primer paso para romper el círculo de la encopresis.
En Psicólogo Infantil, disponemos de 3 formas de solucionarlo: un curso en forma de videos que puedes ver en casa y poner en práctica las pautas, un tratamiento por videollamada si sois de fuera de Madrid o no tenéis tiempo y sesiones en nuestro centro de psicología en Madrid.
Si piensas que el problema puede estar relacionado con inmadurez o algún tipo de retraso en el niño. Puedes realizar un cuestionario para saber si tu hijo es uno de esos casos Test de Desarrollo Infantil. En menos de 24 horas recibirás por mail un enlace para acceder al mismo, y una vez contestados en un plazo de otras 24 horas tendrás los resultados. Pero aunque sea así el tratamiento funciona igual de bien. Pero es importante en estos casos, trabajar aquellas áreas que están más inmaduras y estimularlas con el fin de que el niño no tenga problemas con los aprendizajes o lo social. Además con pautas para hacer en casa en el caso de que salga bajo en algún área.
Empieza hoy mismo con acceso inmediato a los videos para saber cómo ayudar a tu hijo, y si necesitas en algún momento del tratamiento pautas personalizadas para ajustar tu caso, dispones de 20 minutos por videollamada con Elisa Vaca, psicóloga y creadora de tratamiento.
Ahora con nuestros tratamientos online tienes acceso a los más eficaces tratamientos de consulta a un precio accesible para todos y vivas donde vivas. Si quieres puedes hacer el tratamiento de manera presencial o por videollamada, el coste del mismo es 560 euros al mes.
Aguantar de no ir al baño, y no querer hacer caca, es un problema clínico, se llama encopresis, que necesitara la ayuda de un psicólogo experto y que trae males mayores. Como que se vuelvan estreñidos, esto hace que no vayan al baño y que cuando lo hagan pues les duela al estar duras las heces, esto hace que cojan miedo de ir al baño. De este modo entramos en un círculo vicioso del que es difícil salir sin la ayuda de un profesional. Nos hemos encontrado niños que se niegan a hacer caca en el water, hablar con ellos no sirve de nada. Los padres llegan un momento que se encuentran sin armas para poder hacer frente al problema.
Suelen ser más los niños que las niñas, suelen mancharse la ropa interior, pues se les escapa por rebosamiento, suelen tener mucha flatulencia y además, dolores de tripa y posibles escapes de pis.
Es importante una buena educación y unos buenos hábitos a la hora de ir al báño desde pequeños, al cuerpo se le puede habituar por ejemplo, a tener una hora al día para ir al baño. El objetivo de toda terapia debería de incluir una reeducación de hábitos.
Somos expertas y autoras de un curso de formación para profesionales. Si eres un profesional puedes saber más en Enuresis y encopresis: Evaluación e intervención
Os contamos razones por las que puede que le esté ocurriendo esto y las consecuencias que lleva el que no acuda al baño cada día cuando tiene ganas.
No incluimos razones como la alimentación o hábitos, porque por norma general, los padres que acuden a nuestra consulta, ya conocen todas estas pautas. Suelen haber consultado a un pediatra o algún otro médico. Por lo que esas razones cuando acuden al psicólogo suelen estar descartadas.
Causas por las que mi hijo no quiere hacer caca en el water
- Miedo al acto de hacerlo. Por la razón que sea se niegan a hacerlo, bien porque no les gusta el baño, porque no entiendan que algo salga de ellos y tengan que abandonarlo, hay niños que les cuesta a tirar un dibujo que hayan hecho a la papelera.
- Miedo al baño. Porque no quieren sentarse encima de un agujero, grande para ellos, con agua abajo. Quizá les recuerde algo parecido a un pozo y piensen que algo puede salir por ahí. Al fin y al cabo el miedo es irracional y no tienen mucho control sobre él.
- Psicológicas. Puede haber multitud de razones como una ansiedad elevada, celos de algún hermano, falta de atención de algún padre, algo le ocurre con algún profesor, con sus compañeros del colegio o algún área ese su vida no esté funcionando como debería. En estos casos es una forma de decir que algo está pasando.
- Emocionales. Pueden ser varias las causas emocionales que le llevan a este acto, entre algunas enumeramos. Hacerse caca encima es una forma de seguir siendo bebé, esas sensaciones son las mismas que cuando sus madre o su padres, les cuidaba y les protegía. Es una manera de sentir que todo está bajo control y que sus padres le cuidan. Otra de las muchas raciones emocionales puede ser el miedo a hacerse mayor y tener que afrontar situaciones como el aprendizaje para lo que no estén preparados. Averiguar la razón real por la que el niño no quiere acudir al baño es importante de cara a afrontar el tratamiento y dar pautas a los padres sobre cómo actuar.
- Cognitivas. Suele ocurrir en niños que tienen las funciones ejecutivas más inmaduras. Son niños a los que les cuesta mantener control sobre sus emociones. Suelen ser impulsivos y movidos. Les cuesta planificar su conducta. Una inmadurez puede llevar a que tenga dificultades tanto de controlar sus heces como su pis. Suelen ser niños a los que les cuesta retener también el pis.
Consecuencias si mi hijo no quiere hacer caca en el water
Son varias, os contamos a continuación las más habituales
- Autoestima, el no controlar algo que los demás sí controlan le puede hacer tener sentimientos de que él no es capaz, que no puede.
- Ámbito social, está relacionado con el no poder ir a casa de otros niños por si se le escapa o porque, cuando se le escapa suele oler mal, algo que suele producir el rechazo de los otros niños. Este factor también repercute de manera negativa en la autoestima.
- Fisiológicas, puede acabar con problemas de estreñimiento, picores anales, irritaciones, hemorroides o fístulas. Así como problemas gastrointestinales de dolores de tripa o exceso de flatulencia. Que conllevaría distensión abdominal, incomodidad y dolores.
Y bajo ningún concepto se deberán tener a un niño sentado en el váter más de 10 minutos, os cuento las consecuencias y riesgos de hacerlo:






