Mi hijo no quiere comer. ¿Qué hago?

La alimentación es un proceso muy importante en el desarrollo de una persona. A través de esta, el cuerpo obtiene nutrientes que, convertidos en energía se utilizarán para el buen funcionamiento del mismo.

A menudo la alimentación es un quebradero de cabeza para muchos padres. Son muchos los niños que no quieren comer, que no les motiva comer o directamente que no sean capaces de probar alimentos nuevos.

Al igual que el resto de las funciones del organismo la alimentación lleva a cabo una evolución y un proceso de maduración. Desde fuera cuando nos hablan de un niño que no quiere comer o que es muy lento comiendo no sabemos reflexionar que está pasando, damos por hecho que es un niño al que no le gusta comer y se tiende a obligarle, ya que si no, se entiende que no tendrá energía suficiente para el desarrollo físico y cognitivo.


Los alimentos están compuestos por muchas características que los adultos llegamos a obviar o incluso a olvidar, hemos automatizado este proceso que casi no nos damos cuenta de la gran variedad de sabores, texturas, colores, olores, y resto de cualidades que tienen los alimentos…

Evitaremos:

– Insistir con el cubierto frente a la negación del niño.

– Decir “Otra cucharada más” o utilizar estrategias como “que viene el avión”.

-Camuflar un alimento desagradable con otro que acepte y tolere. En este caso se corre el riesgo de que aborrezca el que le gustaba.

– Hacer comentarios acerca de lo lento que come o mastica. Evitaremos así encasillar al niño en un rol.

En vez de eso:

– Dejaremos que el niño de el primer acercamiento hacia el alimento, incluso puede tocarlo con las manos, o acercárselo a los labios para aumentar así la propiocepción del mismo y propiciar un esquema completo del alimento.

– Convertiremos en un juego de investigación la hora de la comida. “Mmm a qué se parece este sabor”, o “este pan cruje como las patatas”, “vamos a describir su olor” “a ver quién mastica más rápido ¡¡como los cocodrilos!!” y “con esta cucharadita no me ha dado tiempo a saber si estaba frío o aliente, vamos a comprobarlo con otra”

– Presentar los platos de manera atractiva y divertida, incluso contar un cuento acerca de los alimentos y de dónde tienen. Que la comida sea el centro de atención, no la manera de comer del niño

Estas son algunas ideas si tu hijo no quiere comer.

Paula Ágreda

Logopeda

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