Cómo paro mis preocupaciones

Nada se fija tan intenso como lo que quieres olvidar

Intenta ponerte esta tarea: no pensar en un oso polar, y verás que el animal acudirá a tu mente cada minuto

El mecanismo psicológico que se encuentra detrás es muy sencillo: cuando intentamos no pensar en algo, una parte de nuestra mente se convierte en una especie de “guardián” para evitar el pensamiento prohibido.

El problema es que esa parte se activa cada cierto tiempo para “comprobar” que no estamos pensando en ello. En ese preciso momento, el pensamiento no deseado vuelve a entrar en nuestra mente como resultado del proceso de evitación constante que realizamos. La mente se vuelve hipervigilante y nos tiende una trampa.

Esa es, al menos en parte, la explicación por la cual no podemos sacarnos de la cabeza a nuestra ex pareja, por qué no podemos dejar de pensar en los dulces cuando estamos a dieta o por qué esa preocupación de la que queremos deshacernos nos acosa por las noches. Todo aquello a lo que nos resistimos, reaparecerá con más fuerza.

¿Qué podemos hacer?

  1. Elegir un buen elemento distractor que absorba nuestra atención y enfocarnos en ello. En un experimento se pidió a las personas que pensaran en un Volkswagen rojo en lugar de suprimir el pensamiento del oso blanco. ¡Y funcionó! Por supuesto, eso no significa que debamos pensar en un Volkswagen rojo sino buscar un pensamiento alternativo positivo en el cual podamos enfocar nuestra mente, de manera que la idea indeseada desaparecerá por sí sola.
  • Posponer el pensamiento. Aunque pueda parecer una solución banal, lo cierto es que plantearnos un horario para pensar en las preocupaciones que nos incomodan suele funcionar. Evitaremos que ronden nuestra mente día y noche. La estrategia es muy sencilla: en vez de enfadarnos cuando una idea indeseada acuda a nuestra mente, simplemente debemos decirnos: “voy a pensar en ello dentro de un rato, cuando termine lo que estoy haciendo”. De esta manera se le resta importancia emocional, lo cual ayudará a que no se fije con más fuerza en nuestra conciencia.
  • Reducir la multitarea.  Cuando estamos sobrecargados mentalmente, llenos de responsabilidades, agobiados y estresados, es más probable que esos pensamientos indeseados aparezcan en nuestra conciencia. Reducir el ritmo de nuestra vida, por tanto, nos ayudaría a evitar el efecto rebote.
  • Meditación mindfulness. En parte, los pensamientos indeseados se fijan tanto por las emociones negativas que generan. Con la meditación mindfulness no solo ganamos un mayor control mental, sino que aprendemos a no dar tanta importancia a esos pensamientos porque sabemos que, si no nos aferramos a ellos, se irán tal y como llegaron.

Estos son algunos ejemplos de cómo paro mis preocupaciones.

Sara Montealegre

Psicóloga

Puedes leer otro artículo en: http://psicologoinfantil.es/psicologo-online-ansiedad-coronavirus-casa/

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Psicólogo Infantil - Vaca Orgaz
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