¿Cómo hablar con mi hijo adolescente?

La adolescencia es el proceso psicológico de transición entre la niñez y la vida adulta.  Acompaña a la etapa de maduración sexual que conocemos como pubertad. Está cargada de cambios hormonales y comportamentales en el que los adolescentes necesitan encontrar su propia personalidad. Así como reafirmarse como seres independientes. Es por ello por lo que suele venir acompañada de conflictos en el seno familiar.

Los padres no cuentan con un manual al que poder atenerse cuando los hijos van creciendo. Es complicado deconstruir la idea que tienen de sus hijos como “niños” para pasar a tratarles como adultos. Los adolescentes, además, cuentan con un lenguaje y un pensamiento que cada vez es más suyo. Es frecuente, que los padres dejen de saber actuar ante los problemas que ahora su hijo tiene. Lo que antes se solucionaba con un simple “lo siento” ahora es mucho más complejo. Pero no por ello, debemos abandonarles en esta ardua etapa, no hay que olvidar que un padre es una figura de referencia muy importante a lo largo de toda la vida.

Un punto para trabajar es la empatía. Es fundamental entender que nuestro hijo es una persona de pleno derecho y con todo un mundo en su interior. No es igual a sus padres. Cuando un padre o una madre entiende esto, es más fácil la comunicación, ya que no está asumiendo sentimientos o estados de ánimo, sino que hace por comprenderle y por preguntar qué tal está, antes de iniciar cualquier conversación.

Otro factor muy importante es el de escuchar. Escuchar lo que tenga que decir, que el hogar se convierta en un lugar de diálogo y asamblea donde cada uno tenga cabida. Escuchar, no significa oír, sino prestar toda tu atención y poner los cinco sentidos a aquello que quiera contar. Es el principio básico de la comunicación.

Adaptar la perspectiva y no hacer el mismo discurso siempre, son trucos que van a facilitar un mejor entendimiento entre ambas partes. Cuando decimos adaptar la perspectiva, nos referimos a saber mirar con los ojos del adolescente, con todas las preocupaciones que tiene y todas las nuevas experiencias a las que se está enfrentando. Todos hemos pasado por esa etapa y sabemos que no es fácil y menos teniendo a nuestros padres repitiendo frases como “te lo dije” “te avisé”. Cambiemos este discurso por un “¿Qué crees que has podido hacer mal?” “¿Cómo crees que has llegado a esta situación?”.

Por último, creemos que preguntar y preguntar no va a favorecer una comunicación, más bien la entorpece. No la transformemos en un interrogatorio. Es necesario crear espacios de comunicación en los que los adolescentes se sientan libres para compartir sus preocupaciones. Cuéntale acerca de ti, comparte tus experiencias, y déjale mostrar sus ideas y opiniones, de esta forma generarás un ambiente de confianza en el que él sea capaz de hacerlo igual.

La mentira en los niños

Paula Ágreda Corchado

Logopeda

1 Comentario

  1. Un post sobre la empatía muy gráfico e instructivo que todo padre o madre debería leer y entender desde la perspectiva de la experiencia y la madurez madurez y, como bien dices, fundamentalmente desde la empatía.
    Gracias.
    Un saludo.
    Jesús David Ágreda.

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