¿Tienen alguna utilidad las emociones negativas?
DSC_0656

Se pueden definir las emociones como estados complejos del organismo los cuales se caracterizan por una excitación o perturbación que da lugar a una respuesta neurofisiológica, y que tienen lugar por la interpretación que realiza el Neocórtex de la información existente de acontecimientos internos o externos.

Dentro de las emociones se pueden distinguir dos tipos, a saber, emociones positivas y emociones negativas. Las primeras parece que son ampliamente aceptadas y los individuos desean experimentarlas en gran medida, cosa que por el contrario parece que no ocurre de modo tan frecuente con las segundas, las cuales a menudo son negadas e incluso evitadas. No obstante, en contra de la extendida idea de que las emociones negativas son inútiles e inservibles y únicamente sirven para hacer sufrir, se sabe que todas ellas tienen una función, tienen lugar por algo y que las posibles problemáticas relacionadas aparecen por un manejo inadecuado y desadaptativo.

De este modo, las funciones de las emociones negativas principales se enumeran a continuación:

  • Enfado: dicha emoción tiene su origen en la defensa de los propios límites establecidos y tiene como función principal el aviso de que, según la interpretación del sujeto en cuestión, dichos límites están intentando ser penetrados con lo que se requiere una actuación que reequilibre tal situación.
  • Tristeza: esta emoción negativa quizá sea la más comúnmente asociada a los estados de ánimo bajos y a la depresión en sí. Sus funciones primordiales son aceptar las pérdidas, la adaptación a las nuevas situaciones y la evitación de posibles situaciones de daño.
  • Miedo: el origen de tal emoción se asocia con la supervivencia y su función más relevante es la de servir como señal de alarma ante una posible situación de peligro existente en el entorno.
  • Culpa: en el origen de dicha emoción se encuentra el sentido de justicia y el cumplimiento de las normas aceptadas por cada uno de los individuos; su función por tanto es el propio castigo cuando se interpreta el incumplimiento de alguna de tales normas.

Aida Mañero

Psicóloga

Artículo anteriorTerapia de pareja: Cómo podemos ser lo que éramos
Artículo siguientePsicología infantil: Relajación en los niños
Psicólogo Infantil - Vaca Orgaz
Somos un centro de larga trayectoria profesional y amplia experiencia como psicólogo infantil en Madrid, expertos en niños y adolescentes. Más de 900 evaluaciones y diagnósticos con los text más punteros como el WISC-V, el SENA o el AULA NESPLORA. Hemos ayudado a cientos de familias dando pautas y ayudando a niños. Tanto en sus dificultades de aprendizaje, emocionales como sociales. La eficacia de nuestras sesiones con resultados desde el primer mes.