Las vacaciones también nos generan estrés. Ahora más que nunca asociamos las vacaciones con la liberación del estrés, con desconectar, pasar un buen rato y evadirnos de la realidad. Pero ¿estamos seguros de que solo son cosas buenas lo que nos aporta esta esperada época de verano y de vacaciones?

En muchas ocasiones las vacaciones conllevan estrés de organizar y planificar, queremos las vacaciones de nuestra vida, aprovechar y visitar sitios, hacer mil actividades. También es cierto que quizás lo que necesitemos también es calma, escuchar a nuestro cuerpo y nuestra mente, permitirles unas vacaciones también a ellos. Sin darnos cuenta nos llenamos la agenda de planes y actividades, hasta tal punto que no damos abasto para cumplirlas todas y el proceso genera estrés y agobio que muchas veces pasamos por alto.

¿De dónde viene ese estrés veraniego?

Vamos a analizar diferentes factores y situaciones que nos llevan a un aumento del estrés en esta época de vacaciones.

Físicamente el verano nos puede provocar sudoración, fatiga, agotamiento… que pueden llegar a interpretarse como estrés y angustia suponiendo una carga adicional para nuestra mente.

Una situación también muy habitual en las familias es el hecho de enfrentarse al fin escolar, esto supone encargarse y prestar más atención a nuestros hijos. En ocasiones puede suponer un problema para aquellas familias que no tienen ayudas externas y deben compaginar el trabajo con el cuidado de sus hijos.

Otro factor muy frecuente es el momento de planificar los viajes, debemos salir de la rutina, buscar e investigar destinos, organizar actividades, hacer maletas, coordinarse con el resto de los acompañantes…. Esto también es un generador de estrés en vacaciones. A pesar de que luego pueden resultar muy placenteras, también conllevan un grado de preocupación y agobio que puede entorpecer este descanso mental que tanto necesitamos cundo queremos desconectar de nuestro día a día.

¿Cómo deshacernos de este estrés de vacaciones?

Lo principal para poder controlar este estrés es identificarlo y pararnos a ver lo que realmente necesitamos ¿Qué este todo bien organizado o que nosotros estemos bien? Debemos buscar un punto medio para realmente lograr el objetivo de las vacaciones, que no es el estrés.

A continuación, mostraremos ciertos consejos o pautas que, a pesar de aparentar ser muy obvias, muchas veces las pasamos por alto.

  • Por culpa del calor y las prisas muchas veces descuidamos nuestra alimentación y cuidado físico, debemos procurar cuidar lo que comemos e hidratarnos adecuadamente. Salir de vacaciones implica comer en sitios fuera de casa, nos gusta permitirnos caprichos, ir a comer a sitios nuevos. Pero debemos tener cuidado con estas comidas ya que muchas veces suponen un desequilibrio en nuestra dieta diaria y a lo que nuestro cuerpo está acostumbrado.
  • Descansar bien por las noches, un mal descanso nos conduce a nerviosismo, ansiedad y cuadros de estrés en vacaciones.
  • En verano también tenemos mas tiempo libre y en muchas ocasiones lo aprovechamos usando los teléfonos móviles, pero eso puede llegar a ser contraproducente. La dependencia tecnológica es de hecho una fuente de adicción que genera cuadros de ansiedad y estrés si no se controla. Conviene establecer rutinas y limites para que no absorban nuestro tiempo libre y podamos dedicarlo a realizar otras actividades de ocio más saludables y placenteras. Esto nos lleva al siguiente punto.
  • Realizar actividades que nos hagan sentir activos (Ir a la playa, practicar deporte, caminar…), la pereza o el calor no pueden inundarnos, debemos descansar, pero también hay tiempo para poder activarnos ya que es muy beneficioso para nuestra salud física y mental.
  • Por otro lado, es también muy recomendable realizar actividades que resulten relajantes a diario relacionadas con la respiración y empleando técnicas que fomenten la concentración. Estas técnicas es aconsejable practicarlas y aplicarlas durante todo el año para controlar el estrés no solo en verano y en vacaciones.
  • Las vacaciones también suponen pasar mas tiempo con la pareja, la familia y los amigos y es muy frecuente que puedan aparecer discusiones y problemas de convivencia. Para evitar estos problemas debemos armarnos de paciencia y empatía, hablar y dialogar para evitar malentendidos y solucionar los posibles problemas que surjan. Es importante aprender a disfrutar de la compañía, pero sin olvidar dedicarnos tiempo a nosotros mismos, siempre debemos encontrar momentos para atender a nuestros gustos y necesidades personales.

Por lo tanto, para poder disfrutar 100% de nuestro verano no solo debemos irnos de vacaciones y viajar, sino que también debemos prestar especial atención a lo que realmente necesita nuestra mente y nuestro cuerpo. Los momentos en familia y con amigos ayudan a calmar la angustia de la rutina, del trabajo, de los estudios, pero debemos ser conscientes que existe un antes y un después a esos momentos y a esas vacaciones.

Depresión postvacacional tras el estrés de las vacaciones

Debemos ser conscientes de que existe un estrés antes de las vacaciones, pero también después, hablamos de la depresión postvacacional.

La depresión postvacacional es el conjunto de síntomas relacionados con la ansiedad y la depresión, aparecen cuando debemos volver a la rutina laboral o escolar tras haber estado un tiempo de vacaciones. Estos síntomas pueden alargarse temporalmente hasta los tres meses.

Algunos de los consejos para combatir son:

  • Regular progresivamente la vuelta a la rutina ir estableciendo poco a poco antes de que finalice el verano los horarios laborales, planificando las rutinas de estudio, ir regresando a la rutina diaria para que cuando llegue el final nuestro cuerpo no deba adaptarse de forma brusca y rápida.
  • Organizar la agenda, planificar nuevos objetivos que nos motiven a volver con ganas y energía. Debemos priorizar las actividades que debemos hacer de manera más inmediata y hacer una planificación general de las semanas próximas a las vacaciones.
  • Regresar unos días antes del destino vacacional. Apurar hasta el último momento nos puede suponer también un cambio muy brusco y nuestro cuerpo puede interpretarlo como agobio y estrés si no se hace de manera paulatina.
  • Establecer de nuevo los hábitos alimenticios y de ejercicio que teníamos antes de esta desconexión. Recuperar nuestro día a día supone volver a hacer las actividades que compaginábamos con nuestro trabajo y estudios.

Psicólogo online ansiedad

Julia Nicolás de Lara

Psicóloga

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Psicólogo Infantil - Vaca Orgaz
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