Me atraganto con la comida frecuentemente, ¿es normal?

Me atraganto con la comida frecuentemente, ¿es normal?

 En primer lugar, En condiciones normales, no somos conscientes de la acción de tragar, si no tenemos una razón para pensar en ello. Parece que nunca debemos sentirlo y, ciertamente, nunca escucharlo”, según dice el Dr. Jamie Barkin.

Por lo tanto, es por ello, que cuando sentimos dificultad para tragar, sensación de ahogo de manera frecuente o atragantamiento, es importante prestarle atención. Ya que puede estar indicando otra patología asociada o una mala función de los órganos encargados de la deglución.

La deglución es un proceso muy complejo, en el que el alimento que ingerimos se desplaza desde la boca hasta el estómago. En él, se sincronizan distintas estructuras musculares con la participación del sistema nervioso.

También puede ser un miedo irracional, aprendido por una mala experiencia pasada o incluso de la infancia. En este caso hablaríamos de fagofobia.

Se denomina disfagia a esta dificultad para tragar. Puede suceder con alimentos sólidos e incluso con líquidos, llegando a producir disfagia la propia saliva.

En los primeros momentos, puede pasar desapercibida como casos aislados de atragantamiento.

Pero es de vital importancia controlarla y observar con cuánta frecuencia pasa y qué tipo de alimentos están implicados. Ya que puede llegar a ser realmente incapacitante.

Suele darse en personas mayores. Según se va envejeciendo se hace más presente la disfagia debido al deterioro propio de la edad.

Por encima de todo, no obstante, es necesario descartar que no se deba a ninguna otra causa de carácter neurológico o neurodegenerativo, Ni otorrinolaringológico, esofágico u otro.

En consecuencia, los primeros signos de alarma son:

  • Dificultad para iniciar la deglución o necesidad de tragar varias veces.
  • Sensación de parada u obstrucción del alimento. En cualquier tramo desde la garganta hasta la entrada del estómago.
  • Tos al ingerir sólidos o líquidos.
  • Caída de los alimentos de la boca o babeo al comer.
  • Sensación de residuo en la boca o faringe y tener que tragar varias veces.
  • Dolor.
  • Náuseas, vómito o regurgitación (la vuelta del alimento a la boca).
  • Alteraciones de la voz.

Por último, si detectas cualquiera de estos síntomas, es importante que acudas a un especialista para que pueda descartar cualquier otra patología. Y puedan hacer un estudio de tu caso y comenzar la intervención.

En el caso de que no exista ninguna patología orgánica, que suele darse en la mayoría de los casos, sobre todo en gente joven y de una edad intermedia, debe de tratarse cuanto antes, pues este miedo, produce un gran malestar psicológico. Que tiene como síntomas una preocupación excesiva, con miedo a ahogarse, y puede llevar a sentirse palpitaciones, sudoración, nervios, malestar y mareos.

Dejamos un artículo para Sabra más y cómo se trata.

Paula Ágreda Elisa Vaca

Lodopeda. Psicóloga Sanitaria

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