CIMG10741El objetivo del trabajo llevado a cabo por Noelia Flores, Cristina Jenaro y Carmen Moreno, pertenecientes al Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos de la Universidad de Salamanca, es ver cuáles son las dificultades que aparecen con mayor frecuencia ante los problemas de fertilidad y cuál es el papel que tiene el psicólogo en el tratamiento de las parejas que presentan problemas en su relación derivados de los mismos.

 La Organización Mundial de la Salud, define la infertilidad como la incapacidad de lograr un embarazo después de doce meses de mantener relaciones sexuales coitales frecuentes, sin tomar métodos anticonceptivos.

 En la actualidad, el aumento de las consultas médicas por este motivo están siendo elevadas y son muchos los factores que pueden estar interviniendo en ello. La calidad del semen o el aumento de enfermedades de transmisión sexual que dan lugar a infecciones peritoneales e infecciones en las trompas de Falopio, son factores que pueden estar influyendo en la infertilidad en una pareja. También los problemas médicos más específicos presentes en los dos miembros de la pareja o en alguno de ellos. La edad de las mujeres a la hora de quedarse embarazadas está aumentando, y esto implica un riesgo añadido. A estos factores, también hay que unir la presencia de sintomatología ansiosa y el estrés prolongado en el tiempo, factores relacionados con el uso de determinados métodos anticonceptivos, la ingesta de bebidas alcohólicas, el tabaco u otras drogas, determinados medicamentos o problemas en la alimentación. Todos y cada uno de estos factores, en mayor o menor medida pueden estar implicados en el aumento de estas visitas al médico.

 Pero esto no significa que la relación de pareja pueda deteriorarse o verse afectada. Dependerá de la capacidad de afrontamiento más o menos saludable que tengan ambos miembros de la pareja. Una buena comunicación, el hecho de ser capaces de darse cuenta que el problema es de los dos, es decir, que el problema sea compartido, de la capacidad para expresar el afecto, el grado de compromiso y de satisfacción, la capacidad de ponerse de acuerdo en temas relacionados con la relación de pareja, son factores que van a ayudar al afrontamiento de la situación de infertilidad.

 Sin embargo, cuando las parejas no pueden o tienen dificultades para quedarse embarazadas, al no verse cumplidas sus expectativas, puede generarse desilusión y frustración, de tal manera que la relación puede quedar afectada.

 Las continuas visitas a los especialistas, los tratamientos médicos tan dilatados en el tiempo, los inconvenientes económicos o las dificultades sociales con las que puedan encontrarse, junto a la medicación que hay que tomar, o las diferentes intervenciones a las que puede ser sometida la pareja, y la anticipación y preparación de los momentos más adecuados para mantener relaciones sexuales, hacen que pueda aparecer, niveles elevados de estrés. Estas son algunas de las consecuencias y reacciones emocionales que pueden darse ante esta situación: ansiedad, depresión, baja autoestima, estrés, pérdida de control de la propia vida, enfado, culpabilidad, repercusión en la calidad de vida, etc.

 El desgaste que se puede ir produciendo, se manifiesta en los problemas de comunicación y también, en las relaciones sexuales de la pareja.

 Respecto a la comunicación, se encuentran dificultades a la hora de expresar sentimientos, o expresar de forma asertiva, y también dificultades a la hora de escuchar al otro. En ocasiones, la percepción de los miembros de la pareja sobre lo que está pasando es diferente, con lo cual, esto va a derivar en problemas de comunicación.

 Respecto a las relaciones sexuales, la frecuencia de las mismas y su calidad se ven afectadas. Hay autores que dicen que los problemas en infertilidad dan lugar a una disminución en el deseo sexual, también problemas de eyaculación y dificultades para lograr un orgasmo.

 Por ello, la terapia de pareja tendrá como objetivos de trabajo, los que a continuación se indican:

  • Establecimiento de una comunicación efectiva

  • Expresión adecuada de emociones

  • Normalización de sentimientos

  • Identificación de pensamientos negativos y creencias irracionales

  • Entrenamiento en estrategias de afrontamiento

  • Entrenamiento en solución de problemas

  • Tratamiento en disfunciones sexuales

  • Recuperación de actividades gratificantes

  • Entrenamiento en técnicas de relajación y/o respiración

  • Posibilidad de una vida en común sin hijos,…

   Información obtenida de: 

Flores Robaina, N., Jenaro Río, C., y Moreno Rosset, C. (2008). Terapia de pareja en infertilidad. Universidad de Salamanca. Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) Papeles del psicólogo, vol. 29(2), pp. 205-212.

 Miriam Benavides

Psicóloga

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