Hambre emocional

Nos sale mal un examen, comemos. Discutimos con algún conocido, comemos. No nos da tiempo a terminar el trabajo, comemos. Esto es lo que denominamos el hambre emocional.

El hambre emocional es un tipo de ansiedad que nos hace comer. No por el hecho de tener hambre, si no por problemas personales que no sabemos gestionar adecuadamente. Este hambre suele ser común cuando sufrimos ansiedad, tristeza, o estrés. También se puede dar el caso de hambre por aburrimiento.

Generalmente buscamos en la comida un alivio temporal de las emociones negativas. Pero el problema no está en el hecho de comer. Si no en la propia ansiedad o estrés que sentimos, que nos lleva a comer.

Existen una serie de causas que facilitan el hambre emocional:

  • Incapacidad para gestionar las emociones. No se nos enseña a gestionar adecuadamente las emociones negativas. Por lo que solemos hacer es esconderlas o contenerlas. En consecuencia de esta contención hacemos uso de la comida para gestionar con estas emociones.
  • Exceso de autocontrol. Este suele ser el efecto que las dietas no reguladas tienen en las personas. Nos obsesionamos en que la manera de adelgazar o mantenerse en forma es dejar de comer absolutamente de todo, por lo que al final del día no podemos más con ese control y optamos por arrollar con la nevera.
  • Comida como única fuente de placer. Si somos capaces de encontrar placer en otras actividades del día a día, nuestra ansiedad se verá disminuida y no tendremos esa necesidad imperiosa de comer todo lo que encontremos pro casa.

Es importante diferenciar el hambre normal del hambre emocional. El segundo aparece de manera repentina, no se origina en el estómago (no suenan las tripas) si no que es nuestra mente la que genera imágenes de la comida, suelen apetecer un tipo concretos de alimentos (generalmente comida basura) y después de comer aparecen sentimientos de culpa o arrepentimiento.

Para evitar el hambre emocional podemos utilizar algunas de estas herramientas:

  • Realizar ejercicios de relajación cuando sintamos esa necesidad de comer
  • Realizar ejercicios físico
  • Beber mucha agua
  • Mantenernos ocupados
  • Buscar ayuda profesional para aprender a manejar de manera adecuada las emociones negativas
  • Buscar otro tipo de actividades que nos aporten la misma satisfacción.

Lucía Ongil

Psicóloga

Hambre emocional tratamiento

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