Psicología infantil: ¿Repetir le ayudará a madurar?

Ahora en la época en la que nos encontramos padres e hijos se enfrentan a las “temidas” notas, ¿repetirá? ¿cómo se lo tomará?, ha estudiado mucho y el pobre… ¿cómo se lo decimos? ¿esperamos? ¿de qué manera lo hacemos?

Es cierto que repetir un curso en ocasiones es necesario para que el niño asiente conocimientos y pueda afrontar cursos superiores, es necesario en aquellas situaciones en las que hay un déficit en el conocimiento que no le va a permitir aprender lo siguiente, pero repetir ¿ayuda a madurar?

La maduración es un proceso evolutivo que se adquiere con independencia del curso en el que se esté, el autocontrol, tolerancia a la frustración, esfuerzo o autonomía son aspectos que en ocasiones no surgen con el tiempo sino que deben de ser trabajados y estimulados al igual que la lectura, las multiplicaciones o los problemas de matemáticas.

En ocasiones las dificultades en autonomía o tolerancia a la frustración como consecuencia de dificultades en ciertas áreas a nivel neuropsicológico como las funciones ejecutivas o problemas en otros aspectos no detectados, lleva a que externamente parezca que el niño tiene un problema de maduración. El no detectarlo a tiempo lleva a que este se sienta incomprendido y con una baja autoestima y en muchas ocasiones conlleve horas de trabajo no productivas debido a que no se está llegando a la raíz del problema, sino que se está trabajando sobre la consecuencia por lo que cuando esta mejore aparecerá transformada de otra forma pero aparecerá ya que la causa no ha sido detectada ni tratada.

La mejor y única solución es llevar a cabo una adecuada evaluación neurospicológica con pruebas estandarizadas objetivas, al igual que cuando se tiene malestar nos hacemos análisis de sangre para detectar la causas.

Belén Pozo

Psicóloga