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Cómo saber si mi hijo debe repetir curso

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¿Debe mi hijo repetir curso? Razones por las que no es la mejor opción cómo saberlo

La repetición de curso es un tema que genera debate entre padres, educadores y especialistas en educación infantil. Muchos padres se preguntan si su hijo debería repetir el año escolar cuando tiene dificultades académicas, pero lo cierto es que, en la mayoría de los casos, esta medida no es la mejor opción. Conoce tus derechos y argumentos para saber qué hacer si no quieres que repita curso con nuestro video Qué hacer para que no repita curso

Repetir curso rara vez soluciona los problemas de aprendizaje, y muchas investigaciones han demostrado que puede generar efectos negativos en la autoestima y la motivación del niño. En este artículo, analizaremos por qué repetir curso no es recomendable, qué alternativas existen y en qué situaciones muy específicas podría ser beneficioso. También hablaremos de cuándo acudir a un psicólogo infantil para evaluar el caso de manera más profunda.

¿Por qué los niños repiten curso?

La repetición de curso suele proponerse cuando un niño presenta dificultades académicas significativas, ya sea porque tiene problemas de aprendizaje, baja motivación o ha faltado a muchas clases por razones médicas o familiares. Algunas de las razones más comunes por las que se considera esta opción incluyen:

• Bajo rendimiento académico en varias materias.

• Dificultades en la comprensión lectora o en la escritura.

• Problemas para seguir el ritmo de la clase.

• Madurez emocional menor que la del resto del grupo.

• Falta de asistencia prolongada.

Sin embargo, en la mayoría de los casos, estas dificultades no se resuelven con la repetición de curso, sino con apoyo específico y estrategias personalizadas.

Por qué repetir curso no es la mejor opción

1. No soluciona el problema de base

Si un niño ha tenido dificultades académicas, es probable que se deba a problemas de aprendizaje, métodos de enseñanza poco adecuados o falta de apoyo en el aula. Hacer que repita curso sin abordar la causa de sus dificultades no mejorará su desempeño, sino que simplemente volverá a enfrentarse a los mismos obstáculos.

2. Afecta la autoestima y la motivación

Los niños que repiten curso suelen experimentar sentimientos de fracaso, frustración y vergüenza, lo que puede hacer que pierdan el interés por la escuela. Se sienten distintos a sus compañeros, lo que puede afectar su confianza en sí mismos y su deseo de aprender.

3. Impacta en la socialización

Repetir curso implica separarse de sus amigos y adaptarse a un grupo nuevo, lo que puede generar estrés, ansiedad y dificultades para integrarse. En algunos casos, los niños que repiten curso pueden ser objeto de burlas o sentirse excluidos.

4. No garantiza mejores resultados académicos

Estudios han demostrado que la repetición de curso no mejora el rendimiento académico a largo plazo. Es más probable que el niño siga teniendo dificultades y que, en el futuro, abandone la escuela con mayor facilidad.

5. Aumenta el riesgo de abandono escolar

Los niños que repiten curso tienen más probabilidades de desmotivarse y abandonar la escuela antes de finalizar la educación obligatoria. Esto se debe a que sienten que no avanzan y pueden percibir la escuela como un lugar de frustración en lugar de aprendizaje.

Alternativas a repetir curso

En lugar de repetir el año, existen estrategias mucho más eficaces para ayudar a los niños a superar sus dificultades académicas. Algunas opciones incluyen:

1. Apoyo individualizado

Cada niño aprende a su propio ritmo, y algunos necesitan refuerzos específicos en ciertas materias. Un plan de apoyo individualizado, con ayuda de un profesor particular o un programa de refuerzo en la escuela, puede ser mucho más efectivo que repetir el curso completo.

2. Adaptaciones en el aula

Si un niño tiene dificultades para seguir el ritmo de la clase, es fundamental que los docentes adapten la enseñanza a sus necesidades. Esto puede incluir el uso de materiales más accesibles, estrategias de aprendizaje multisensorial y evaluaciones flexibles.

3. Evaluación por un especialista

En algunos casos, el bajo rendimiento académico puede deberse a problemas específicos como dislexia, déficit de atención o dificultades emocionales. Consultar a un psicólogo infantil o a un especialista en dificultades de aprendizaje puede ayudar a identificar la causa del problema y diseñar estrategias efectivas.

4. Trabajo en la autoestima y la motivación

Es importante reforzar la confianza del niño en sus habilidades y enseñarle que el aprendizaje es un proceso en el que todos avanzan a diferentes ritmos. Estrategias como el refuerzo positivo, la gamificación del aprendizaje y el establecimiento de metas alcanzables pueden hacer una gran diferencia.

5. Apoyo emocional y psicológico

Si un niño se siente frustrado o desmotivado en la escuela, puede necesitar apoyo emocional. Un psicólogo infantil puede ayudar a trabajar la autoestima, la confianza y las estrategias para afrontar los retos académicos sin que el niño sienta que ha fracasado.

6. Estrategias de aprendizaje personalizadas

Algunos niños simplemente necesitan aprender de una manera diferente. Métodos como el aprendizaje basado en proyectos, el uso de recursos visuales y tecnológicos o técnicas multisensoriales pueden hacer que el aprendizaje sea más atractivo y efectivo.

¿Cuándo repetir curso puede ser una opción?

Aunque en la mayoría de los casos no es recomendable, existen situaciones excepcionales en las que repetir curso puede ser una opción válida. Estas son algunas de ellas:

• Si el niño ha tenido una ausencia prolongada por enfermedad o situaciones familiares graves. En estos casos, puede ser necesario que repita para ponerse al día sin la presión de recuperar todo el contenido rápidamente.

• Si existe un desfase madurativo significativo. Algunos niños pueden necesitar más tiempo para alcanzar el nivel de desarrollo adecuado para afrontar los desafíos académicos. Sin embargo, esta decisión debe tomarse con mucho cuidado y siempre con el acompañamiento de un especialista.

• Si el niño y la familia lo ven como una oportunidad y no como un castigo. En algunos casos, si el niño está de acuerdo y se siente motivado para intentarlo nuevamente, repetir curso podría tener un impacto menos negativo.

Es importante recordar que la repetición de curso solo debería considerarse cuando todas las demás estrategias han sido aplicadas sin éxito. Además, debe ir acompañada de un plan de apoyo específico para evitar que el niño enfrente los mismos problemas sin soluciones concretas.

Cuándo consultar a un psicólogo infantil

Si tu hijo está teniendo dificultades en la escuela y estás considerando la opción de que repita curso, es recomendable consultar con un psicólogo infantil para evaluar la situación en profundidad. Algunas señales de alerta que indican la necesidad de una intervención especializada incluyen:

• Baja autoestima y desmotivación escolar.

• Dificultades de aprendizaje persistentes a pesar del esfuerzo.

• Problemas emocionales o de conducta en el aula.

• Ansiedad o miedo excesivo hacia la escuela.

• Falta de adaptación social o dificultades para relacionarse con sus compañeros.

Un psicólogo infantil puede ayudarte a identificar el origen del problema y diseñar estrategias efectivas para mejorar el rendimiento escolar sin recurrir a la repetición de curso.

Conclusión: La repetición de curso debe ser la última opción

Repetir curso rara vez es la mejor solución para un niño con dificultades académicas. En la mayoría de los casos, esta medida no aborda el problema de fondo y puede generar consecuencias negativas a nivel emocional y social.

Existen múltiples alternativas para ayudar a los niños a superar sus dificultades sin necesidad de hacerlos repetir el año escolar. Estrategias como el refuerzo individualizado, el apoyo emocional y las adaptaciones en el aula suelen ser más efectivas y benefician el desarrollo del niño a largo plazo.

Si tienes dudas sobre la mejor opción para tu hijo, consulta con un psicólogo infantil o un especialista en educación para recibir orientación personalizada y tomar la mejor decisión en su beneficio.

Es una decisión difícil, que como he comentado en una entrada del blog anterior, ha de ser consensuada por lo profesores, padres, psicólogos y otros profesionales que trabajen con el niño.

Cuanta más información tengamos mejor, incluida la evolución o progreso que se haya visto en el niño.

Son muchos los factores a considerar, además de las notas y el conocimiento del contenido del curso.

Entre ellos, está el esfuerzo realizado por el niño, si se ha producido un cambio de actitud, podría ser muy frustrante para el alumno, que no se valorase el esfuerzo.

La implicación de los padres, también es un factor importante, pues nos garantiza, que el niño estudie todas las tardes, o que pueda repasar en verano los conocimientos, en los que anda más flojo. Y que le ayudarán a afrontar el nuevo curso escolar.

La autoestima o el nivel de ansiedad del niño, también han de tenerse en cuenta.

El CI o Cociente Intelectual, un niño con una buena inteligencia, puede retomar un curso entero en pocos meses, y si repite, corremos el riesgo de que se aburra y fomente ese hecho el fracaso escolar.

Es importante también determinar la dificultad que el niño presenta. La dislexia, el TDAH, inmadurez cognitiva, si están diagnosticados y se están tomando las medidas oportunas, el niño puede cambiar mucho en pocos meses. De aquí, que sea importante la implicación de la familia.

Razones por las que tu hijo no debería repetir curso

Consecuencias repetir curso primaria

Elisa Vaca
Elisa Vaca
Elisa Vaca Psicóloga es la autora de esta entrada de información y la autora de los cursos Educar en Positivo y Tratamientos en video para ver en casa.

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