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Rabietas interminables qué hacer

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Rabietas Interminables: Por Qué Ocurren y Qué No Debes Hacer

Las rabietas son una parte normal del desarrollo infantil, pero cuando parecen no tener fin, pueden convertirse en un desafío agotador para los padres. El llanto inconsolable, los gritos y la resistencia extrema pueden generar frustración y dudas sobre cómo manejarlas de manera efectiva. Nuestro curso en video te ayudará para saber cómo actuar y prevenir que sigan ocurriendo. Tratamiento rabietas

En este artículo, exploraremos por qué ocurren las rabietas interminables, qué errores debes evitar y cómo un psicólogo infantil puede ayudarte a comprender mejor a tu hijo y gestionar estas situaciones con estrategias efectivas.

¿Qué es una Rabieta y Por Qué Ocurre?

Una rabieta es una explosión emocional intensa que ocurre cuando un niño se siente frustrado, desbordado o incapaz de expresar sus necesidades de otra manera. Generalmente, aparecen entre los 18 meses y los 4 años, una etapa en la que los niños aún están aprendiendo a gestionar sus emociones.

Las rabietas pueden incluir:

  • Gritos y llanto incontrolable.
  • Pataleos o golpes.
  • Lanzar objetos o tirarse al suelo.
  • Resistirse a cualquier intento de calma.

Si bien todas las rabietas pueden parecer “interminables” en el momento, algunas realmente duran más de lo habitual y pueden convertirse en un problema recurrente si no se manejan adecuadamente.

Causas de las Rabietas Interminables

1. Falta de habilidades para comunicarse

Los niños pequeños aún no tienen un vocabulario desarrollado para expresar lo que sienten. Cuando no pueden comunicar su malestar con palabras, recurren a las rabietas como una forma de liberar su frustración.

2. Sobrecarga emocional o sensorial

Demasiada estimulación, ruidos fuertes, luces brillantes o incluso cambios bruscos en la rutina pueden abrumar a un niño y provocar una reacción exagerada.

3. Cansancio o hambre

El malestar físico, como el sueño o el hambre, disminuye la capacidad del niño para regular sus emociones, lo que puede hacer que una pequeña frustración se convierta en una gran explosión.

4. Necesidad de independencia

A medida que los niños crecen, desarrollan un fuerte deseo de autonomía. Cuando sienten que no tienen control sobre una situación, pueden reaccionar con una rabieta.

5. Aprendizaje de patrones de comportamiento

Si un niño descubre que una rabieta le ayuda a conseguir lo que quiere (por ejemplo, un juguete o más tiempo frente a la pantalla), puede repetir ese comportamiento con mayor intensidad.

6. Cambios en la rutina o el ambiente

Mudanzas, la llegada de un hermano o cambios en la guardería pueden hacer que un niño se sienta inseguro, aumentando la frecuencia e intensidad de sus rabietas.

7. Factores emocionales o del desarrollo

Algunas rabietas pueden estar relacionadas con la regulación emocional del niño, dificultades sensoriales o incluso con condiciones como el TDAH o el autismo. En estos casos, puedes consultar con uno de nuestros psicólogos infantiles, pues puede ser clave para comprender mejor la situación.

Errores Comunes: Qué NO Hacer Durante una Rabieta

Manejar una rabieta de forma inadecuada puede hacer que la situación empeore o que el niño adopte comportamientos negativos a largo plazo. Aquí algunos errores que debes evitar:

1. Ceder para que la rabieta termine

Si le das al niño lo que quiere solo para calmarlo, aprenderá que las rabietas son una forma efectiva de obtener lo que desea y las usará con más frecuencia.

Ejemplo: Si un niño hace una rabieta porque quiere un dulce y se lo das para que se calme, la próxima vez usará el mismo método.

2. Perder la calma y gritar

Responder con gritos o enojo solo aumenta la tensión y puede hacer que el niño se sienta más asustado o confundido, intensificando la rabieta.

Qué hacer en su lugar: Mantén la calma y habla con voz firme, pero tranquila.

3. Ignorar completamente al niño

Si bien en algunos casos ignorar puede ser útil, hacerlo sin validar sus emociones puede hacer que el niño se sienta abandonado o incomprendido.

Mejor estrategia: Reconoce su emoción sin reforzar la rabieta (“Veo que estás enojado. Estoy aquí para ayudarte cuando te calmes”).

4. Castigar o amenazar

Amenazar con castigos severos o regaños fuertes puede generar miedo, pero no enseñará al niño a manejar mejor sus emociones.

Ejemplo: “Si no dejas de llorar, te voy a dejar solo” puede aumentar la ansiedad del niño y empeorar la situación.

5. Comparar al niño con otros

Decir cosas como “Mira a tu hermano, él no llora así” puede hacer que el niño se sienta avergonzado o resentido.

6. Hablar demasiado durante la rabieta

Intentar razonar con el niño mientras está en plena crisis no funcionará. En ese momento, su cerebro está dominado por la emoción y no podrá procesar explicaciones lógicas.

Mejor alternativa: Espera a que la rabieta pase y luego habla sobre lo ocurrido en un momento de calma.

7. Usar recompensas como soborno

Decir “Si dejas de llorar, te compro un helado” refuerza la idea de que la rabieta tiene beneficios. En lugar de eso, refuerza los momentos de buen comportamiento con elogios y atención.

Cómo Manejar una Rabieta de Forma Efectiva

Si tu hijo tiene rabietas interminables, prueba estas estrategias para reducir su duración y frecuencia:

1. Mantén la calma

Tu reacción influye en la del niño. Si te alteras, la rabieta se intensificará. Respira profundo y mantén una actitud tranquila.

2. Valida sus emociones pero con cuidado y no siempre

Frases como “Sé que estás frustrado” o “Veo que estás enojado” pueden ayudar al niño a sentirse comprendido.

3. Usa el método del “tiempo fuera positivo”

En lugar de castigar, ofrece un espacio tranquilo donde el niño pueda calmarse. No lo hagas como un castigo, sino como una pausa para ayudarlo a regularse.

4. Distrae o redirige la atención

A veces, cambiar el enfoque puede evitar que la rabieta se prolongue. Un objeto interesante o una actividad diferente pueden ayudar.

5. Enséñale estrategias de autorregulación

Cuando esté calmado, enséñale técnicas como respirar profundo, contar hasta 10 o expresar lo que siente con palabras.

6. Mantén rutinas claras

Los niños se sienten más seguros cuando saben qué esperar. Una rutina predecible reduce la frustración y la ansiedad.

7. Consulta con nuestro equipo de Psicólogos Infantiles si las Rabietas Son Extremas

Si las rabietas son muy frecuentes, duran demasiado o afectan la vida familiar, un psicólogo infantil puede evaluar si hay factores emocionales o del desarrollo que requieren atención especializada.

Conclusión

Las rabietas interminables pueden ser agotadoras, pero entender por qué ocurren y cómo manejarlas puede marcar la diferencia. Evitar errores como ceder, gritar o ignorar las emociones del niño es clave para que aprenda a regularse mejor.

Si sientes que las rabietas están fuera de control o afectan el bienestar de tu hijo y la dinámica familiar, buscar ayuda de un psicólogo infantil puede darte herramientas efectivas para mejorar la situación.

¿Quieres mejorar la relación con tu hijo y manejar mejor las rabietas?

Consulta con un especialista en desarrollo infantil y descubre estrategias personalizadas para fomentar la calma y el autocontrol en tu pequeño.

Seguro que en algún momento tu hijo o hija a tenido alguna. Las rabietas, como muchos de vosotros sabéis forman parte del desarrollo.

Prácticamente casi todos los niños la muestran. Es una manera de mostrar su malestar. Y son consecuencia de darse cuenta de que su conducta produce un cambio. Además de que se desarrollan en la etapa del egocentrismo.

También es cierto que no todos los niños la muestran. Siempre depende de muchos factores y uno de ellos es el temperamento. Los bebes con temperamento difícil tienen una mayor predisposición a las rabietas.

Cómo son estos bebes:

  • En primer lugar les cuesta adaptarse a los cambios.
  • Tienen unas reacciones desproporcionadas.
  • Se muestran en ocasiones irritables.
  • Ante una situación nueva se muestran temerosos o enfadados.
  • Son hipersensibles a nivel emocional.

Por lo general bebés con este temperamento tenderán a mostrar más rabietas o la duración e intensidad de las mismas será mayor.

Pero las rabietas, por lo general, al formar parte del desarrollo desaparecen ¿verdad?. La teoría nos dice que a partir de los 4 años ya no se dan de la misma manera y su auge es a los 2 años y medio. Pero ¿es verdad?. Lo cierto es que a veces las rabietas son interminable ¿qué hacer?.

Trucos

  • Lo primero de todo es anticiparse a las mismas. Cuando veas que tu hijo está más activo o nerviosos apártale del foco de malestar. Lo mejor es prevenir.
  • No intentar hablar con él en la rabieta. Ni darle explicaciones cuando está en la rabieta. No nos escucha. Lo único que conseguimos es que nos conteste y vaya a más.
  • Ante cualquier pequeño cambio en la rabieta. Aunque sea fortuito. Reforzarlo. Es decir sacarle y decirle que lo está haciendo muy bien.
  • Una vez veamos que está más tranquilo no volver a la actividad anterior. Dejar pasar tiempo, unos 15 minutos aproximadamente.
  • Indicarle las consecuencias de su conducta no tiene porqué ser inmediato. A veces intentamos “castigarle” nada más tiene la rabieta o el mal comportamiento. Pero no es necesario. Nuestro enfado nos puede llevar a ser desproporcionados. Y eso hace que no podamos cumplir con las CONSECUENCIAS que tenemos que indicarle.

Tratamiento Rabietas

Elisa Vaca
Elisa Vaca
Elisa Vaca Psicóloga es la autora de esta entrada de información y la autora de los cursos Educar en Positivo y Tratamientos en video para ver en casa.

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