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Los mordiscos en la etapa infantil

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Mordiscos en la etapa Infantil: ¿Por Qué Ocurren y Cómo Manejar esta Conducta?

Los mordiscos en la infancia son una de las preocupaciones más comunes entre los padres y educadores. Aunque pueden ser desconcertantes y preocupantes, es importante entender que, en la mayoría de los casos, forman parte del desarrollo normal de los niños pequeños.

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¿Por qué los niños muerden? ¿Es una señal de agresividad o hay algo más detrás de este comportamiento? En este artículo, exploraremos las razones detrás de los mordiscos en la infancia, qué hacer cuando ocurren y qué estrategias evitar para no reforzar esta conducta.

Además, veremos el papel de un psicólogo infantil en la gestión de este comportamiento y cómo ayudar a los niños a expresar sus emociones de una manera saludable.

¿Por Qué Los Niños Muerden?

Los mordiscos en la infancia pueden deberse a diversas razones, dependiendo de la edad del niño y su etapa de desarrollo. Algunas de las causas más comunes incluyen:

1. Exploración Sensorial (6 meses – 2 años)

Los bebés y niños pequeños exploran el mundo con la boca. Durante esta etapa, pueden morder por:

  • Curiosidad: Es su forma de conocer texturas y sensaciones.
  • Dentición: La salida de los dientes les genera molestias en las encías y morder les ayuda a aliviar el dolor.

En estos casos, los mordiscos no tienen una intención agresiva, sino que son parte del proceso natural de exploración y crecimiento.

2. Expresión de Emociones (1 – 3 años)

A esta edad, los niños aún no tienen un lenguaje desarrollado para expresar emociones como frustración, enojo o entusiasmo. Los mordiscos pueden ser una forma de comunicación cuando:

  • Se sienten frustrados o no consiguen lo que quieren.
  • No saben cómo gestionar la ira o el estrés.
  • Están emocionados o sobreestimulados durante el juego.

3. Búsqueda de Atención (2 – 4 años)

Si un niño nota que morder genera una reacción fuerte por parte de los adultos, puede repetirlo como una forma de llamar la atención. Esto es más común en niños que aún no han desarrollado habilidades verbales para comunicarse eficazmente.

4. Imitación y Aprendizaje Social

Los niños aprenden observando a su entorno. Si ven que otros niños muerden o si han sido mordidos, pueden repetir la conducta sin comprender las consecuencias.

5. Falta de Habilidades Sociales

Algunos niños muerden porque aún no han aprendido a compartir, turnarse o resolver conflictos de manera verbal. Morder puede ser su forma de defenderse o afirmar su territorio en situaciones de juego.

¿Es Normal que un Niño Muerda?

En las primeras etapas de desarrollo, los mordiscos son relativamente normales y no significan que el niño tenga problemas de conducta. Sin embargo, si los mordiscos son frecuentes, intensos y persisten más allá de los 4 años, puede ser útil consultar a un psicólogo infantil para evaluar si hay alguna dificultad subyacente en la gestión de emociones o en las habilidades sociales.

¿Qué Hacer Cuando un Niño Muerde?

Si tu hijo o un niño a tu cuidado muerde, es fundamental actuar de manera firme pero calmada. Aquí te dejamos algunos pasos clave:

1. Mantén la Calma

Reaccionar con gritos o castigos severos puede asustar al niño y no le ayudará a comprender su error. Mantén una actitud tranquila pero firme para manejar la situación.

2. Detén la Conducta de Inmediato

Separa al niño del otro niño o de la persona a la que ha mordido y dile con voz firme pero sin gritar:

“No se muerde. Morder duele.”

Es importante que el niño entienda que morder no está permitido.

3. Atiende a la Persona que ha sido Mordida

Dale prioridad a quien ha sido mordido. Si otro niño ha sido la víctima, consuélalo y verifica que no haya heridas graves. Esto también le muestra al niño que mordió que sus acciones tienen consecuencias.

4. Ayuda al Niño a Identificar sus Emociones

Pregúntale:

  • ”¿Estabas enfadado?”
  • ”¿Querías algo y no sabías cómo pedirlo?”

Esto le ayuda a ponerle nombre a sus emociones y a encontrar formas más adecuadas de expresarlas.

5. Enseña Alternativas al Morder

Una vez que el niño se haya calmado, explícale qué puede hacer en lugar de morder:

  • Si está frustrado: Enséñale a respirar profundo o a pedir ayuda.
  • Si quiere un juguete: Muéstrale cómo pedirlo con palabras.
  • Si está emocionado: Enséñale otras formas de expresar alegría, como chocar los cinco o dar abrazos.

6. Refuerza el Buen Comportamiento

Cuando el niño logra expresar sus emociones sin morder, felicítalo:

“Me gustó cómo usaste tus palabras en lugar de morder.”

Esto refuerza la idea de que hay formas mejores de comunicarse.

¿Qué No Debes Hacer Cuando un Niño Muerde?

A veces, las reacciones de los adultos pueden reforzar el comportamiento en lugar de corregirlo. Evita lo siguiente:

1. No Morder al Niño para “Enseñarle”

Algunos adultos creen que si muerden al niño de vuelta, entenderá que duele y dejará de hacerlo. Esto es un error, ya que el niño puede interpretarlo como una aprobación de la conducta.

2. No Usar Castigos Físicos o Humillantes

Pegar, gritar o avergonzar al niño no le enseñará autocontrol, sino miedo. La disciplina debe ser firme pero respetuosa.

3. No Ignorar la Conducta

Aunque los mordiscos pueden ser parte del desarrollo, no deben ser ignorados. Es importante corregir la conducta de manera consistente.

4. No Sobrerreaccionar

Si el niño se da cuenta de que los mordiscos generan una gran reacción en los adultos, podría repetir la conducta para llamar la atención. Mantén la calma y responde de manera neutral pero firme.

¿Cuándo Consultar a un Psicólogo Infantil?

En la mayoría de los casos, los mordiscos disminuyen a medida que el niño desarrolla su lenguaje y habilidades sociales. Sin embargo, en algunos casos puede ser recomendable consultar a un psicólogo infantil, especialmente si:

  • Los mordiscos persisten más allá de los 4 años.
  • La conducta es frecuente e intensa.
  • El niño muestra otras conductas agresivas recurrentes.
  • El niño tiene dificultades para comunicarse o expresar emociones.
  • Hay preocupaciones sobre su desarrollo emocional o social.

Un psicólogo infantil puede ayudar a identificar si hay una causa subyacente detrás de la conducta y proporcionar estrategias efectivas para corregirla.

Conclusión

Los mordiscos en la infancia son una fase común del desarrollo, especialmente en niños pequeños que aún están aprendiendo a comunicarse. La clave para manejarlos es actuar con calma, corregir la conducta de manera consistente y enseñar alternativas saludables para expresar emociones.

Si los mordiscos persisten o se vuelven un problema grave, un psicólogo infantil puede ser de gran ayuda para evaluar la situación y guiar a los padres en el proceso de cambio de conducta.

Educar a los niños en la gestión de emociones y en la comunicación efectiva es fundamental para su bienestar y desarrollo social. Con paciencia, comprensión y las estrategias adecuadas, esta etapa se superará con éxito.

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Elisa Vaca
Elisa Vaca
Elisa Vaca Psicóloga es la autora de esta entrada de información y la autora de los cursos Educar en Positivo y Tratamientos en video para ver en casa.

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