Las emociones y el aprendizaje

Las emociones es aquello que se experimenta de manera automática. E inmediata frente a un estímulo. Esta aparece antes de que se active el procesamiento racional.

Está pensada para obtener una respuesta automática o inconsciente. Y lo más rápida posible ante distintas situaciones. Ya sean de peligro de confort o para realizar una función vital.
Poseer reacciones emocionales sanas y gestionarlas de una manera correcta significa tener una buena salud psicológica. Y una calidad de vida buena. Ya que va a mediar entre nuestro interior y la percepción del mundo que nos rodea.

Además, nos ayuda a tener una determinada autoestima y autoconcepto. Así como un desarrollo intelectual y valores estables. Las emociones pueden llegar a determinar cómo nos encontramos en distintos entornos.

Por ello son tan decisivas en el entorno escolar, ya que van a acabar condicionando la motivación que tiene el niño para el aprendizaje.

El entorno escolar está repleto de actividades que después se van a ir repitiendo en la vida real. En este entorno es la primera vez que entramos en contacto con nuestras capacidades físicas, cognitivas, sociales y emocionales.

Las emociones negativas como la rabia la ira o la ansiedad pueden llegar a eclipsar la acción de las positivas y frente a una misma tarea el niño puede llegar a mostrarse frustrado y sentirse incapaz de realizarlo, lo que va a generar un feedback negativo en él frente a tareas de ese mismo tipo.

En muchas ocasiones, el que un niño tenga bajos resultados en una asignatura tienen que ver con la motivación y con lo que pasa es que se sientan ellos de resolver dicha tarea.

Por ello, para poder ayudar a los niños no solo hay que evaluar las capacidades reales que poseen sino las propias creencias que tienen de sí mismos, es decir, el autoconcepto. Poseer una buena autoestima influye en la autoaceptación, la autovalía, el autorespeto, la competencia…

Una buena regulación de emociones y una autonomía personal va a potenciar la motivación para el aprendizaje. Es muy importante generar situaciones lúdicas, en las que el niño se sienta bien consigo mismo, propiciar les autonomía y estrategias para que puedan trabajar de manera individual, gestionar la frustración frente a tareas que nunca han hecho, enseñarles a valorar que están aprendiendo y que tener errores es parte de ese mismo aprendizaje.

Paula Ágreda

Logopeda

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