El sentimiento de soledad.

La soledad ha sido y es un problema que puede aparecer en todas las épocas y es una de las principales causas de exclusión social. La mayoría de personas jóvenes y ancianas han experimentado la soledad a lo largo de su vida. En algunos casos se ha descrito como el resultado de una sociedad que ha perdido valores sociales y conductas comunitarias.

La soledad como vivencia es el problema de quien se siente solo. Hay quien se siente solo estando acompañado y quien estando sin ninguna compañía no experimenta la soledad. Esto se debe a que la soledad es un estado mental, al igual que la depresión, la ansiedad o el miedo. A esto le llamamos soledad emocional y está vinculada a los sentimientos de incomprensión, tristeza e inseguridad. Si percibimos que las personas que tenemos a nuestro alrededor no nos comprenden y no comparten nuestros valores y preferencias, podemos sentirnos solos, desamparados e indefensos.

El sentimiento de soledad por lo tanto se da cuando la red de relaciones de la persona es mas pequeña o es menos eficaz y satisfactoria de lo esperado.

Encontramos que afecta a diversas áreas de nuestra vida y disminuye gravemente la autoestima y la motivación del día a día de las personas. En casos severos se puede llegar a desarrollar trastornos afectivos. Además de las consecuencias en el plano psicológico, el sentimiento de soledad también se ha vinculado a un debilitamiento del sistema inmunológico.

El sentimiento de soledad varia en función de diferentes condiciones y contextos. Destacamos la edad como un factor diferenciador, los jóvenes tienden a buscar la proximidad en grupos mas amplios mientras que por el contrario las personas mayores prefieren grupos más pequeños y seleccionados.

En las sociedades occidentales, la ausencia de una relación de pareja también tiende a contribuir la experiencia de soledad, en estas sociedades la relación de intimidad parece pertenecer a la identidad de la propia persona, mientras que, en otras culturas no occidentales, la identidad viene en parte fijada por las relaciones familiares y comunitarias.

Se han estudiado diversos factores que contribuyen a la aparición del sentimiento de soledad, pero en este caso vamos a destacar dos de ellos.

Factores que desarrollan el sentimiento de soledad:

  • Expectativas negativas: las personas que se sienten solas parecen mantener un tipo de expectativas negativas acerca de las relaciones interpersonales. Es decir, aquellos que experimentan la soledad acuden a reuniones y encuentros sociales con menos expectativas de que vayan a ser satisfactorias y de que las personales les van a evaluar negativamente. Como consecuencia, se da una disminución en la búsqueda de encuentros y relaciones sociales. Tienden a facilitar menos la interacción con otras personas y aparecen ciertas distorsiones cognitivas. Donde la interpretación de conductas normales se comienza a interpretar como indicadores de rechazo y amenaza.
  • Las habilidades sociales: La ausencia o falta de estas habilidades en los encuentros sociales puede suponer un problema a la hora de establecer relaciones personales. Las habilidades sociales son el resultado de un proceso de aprendizaje y de la propia historia. Debido a la globalización, la tecnología y el individualismo estas habilidades se han ido mermando en la sociedad actual. Ahora las formas de relacionarse requieren e implican menos habilidades cuando el contacto social era mayor y no tan distante y tecnológico.

¿Qué hacer ante el sentimiento de soledad?

El principal paso es detectar y modificar el significado que le damos a la soledad. La soledad también se puede disfrutar, puesto que nos permite tener más tiempo para nosotros. Nos ofrece una oportunidad para redescubrirnos y un espacio para cambiar los objetivos que tenemos en la vida.

Por otro lado, conviene asumir una actitud proactiva, es decir, invertir una parte de tu tiempo en establecer relaciones con las personas, asistir a eventos y actividades sociales. Es muy útil el entrenamiento en técnicas de asertividad y habilidades sociales para lograr un desarrollo mas exitoso y evitar las expectativas negativas.

Si los síntomas depresivos, de estado de ánimo y fisiológicos aumentan o persisten es recomendable consultar a un psicólogo. Esto evitará que se agrave la situación y el malestar continúe afectando en tu día a día.

Miedo a estar solo

Julia Nicolás Lara

Psicóloga