Dislexia y terapia visual
Los nuevos estudios de neuroimagen cerebral determinan que la dislexia tiene que ver con la migración neuronal. La sustancia gris y la blanca, así como cambios estructurales en el cortex cerebral.
La Academia Americana de Pediatría y Oftalmología Pediátrica y la Asociación Americanan de Optometría alertan sobre la falta de base científica. De los que se empeñan en que la causa de la Dislexia es un Trastorno perceptivo- visual.
En primer lugar los últimos estudios, determinan que los movimientos oculares sacádicos o de convergencia son una consecuencia. Y no la causa, de las dificultades lectoras. Es más, si a uno de nosotros nos diesen un texto con palabras que no hemos leído nunca, tendríamos los mismos movimientos. Con intento de entender los símbolos que vemos.
Es más, los adultos tenemos este tipo de movimientos cuando leemos palabras de baja frecuencia. Es decir, aquellas que no hemos leído muchas veces. Por lo que la terapia visual no mejora la dislexia.
Dislexia y Terapia Visual: Lo Que Dicen los Estudios Recientes
La dislexia es uno de los trastornos del aprendizaje más comunes en niños y adultos. Durante años, se ha debatido sobre las causas y los tratamientos más efectivos para abordarla. Uno de los enfoques tradicionales ha sido la terapia visual, una intervención basada en la idea de que las dificultades de lectura y escritura están relacionadas con problemas en la vista o en la percepción visual.
Sin embargo, investigaciones recientes han demostrado que la dislexia no tiene su origen en la vista, sino en el cerebro, específicamente en las áreas relacionadas con el procesamiento del lenguaje. En este artículo, exploraremos en detalle qué es la dislexia, por qué la terapia visual no es efectiva según los últimos estudios, y cómo intervenciones como el neurofeedback pueden ayudar a estimular las áreas cerebrales implicadas en el procesamiento del lenguaje.
¿Qué es la Dislexia?
La dislexia es un trastorno específico del aprendizaje que afecta la capacidad de leer, escribir y, en algunos casos, hablar. No está relacionada con la inteligencia o la falta de esfuerzo, sino con dificultades en el procesamiento del lenguaje.
Características principales de la dislexia
- Dificultades para descifrar palabras (lectura lenta o inexacta).
- Problemas para reconocer las relaciones entre letras y sonidos.
- Inversiones de letras o palabras (por ejemplo, leer “sol” como “los”).
- Errores frecuentes en la escritura, como omisiones de letras o palabras.
- Problemas para recordar instrucciones escritas o habladas.
La dislexia puede variar en gravedad y manifestarse de diferentes maneras en cada persona. Un diagnóstico temprano realizado por un psicólogo infantil o especialista es fundamental para implementar intervenciones efectivas.
El Papel del Cerebro en la Dislexia
Estudios neurocientíficos han demostrado que la dislexia no está relacionada con problemas visuales, sino con alteraciones en las áreas del cerebro encargadas del procesamiento del lenguaje. Estas áreas incluyen:
- Área de Broca: Asociada con la producción del habla y el análisis fonológico.
- Área de Wernicke: Relacionada con la comprensión del lenguaje.
- Región occipito-temporal: Implicada en el reconocimiento automático de palabras.
En las personas con dislexia, estas áreas muestran una menor activación durante las tareas de lectura, lo que explica sus dificultades para procesar y comprender textos.
Terapia Visual y Dislexia: ¿Funciona Realmente?
¿Qué es la terapia visual?
La terapia visual se basa en la idea de que las dificultades de lectura y escritura están relacionadas con problemas oculares, como la coordinación entre los ojos o la percepción visual. Esta intervención incluye ejercicios oculares, uso de lentes especiales y técnicas para mejorar el seguimiento visual y la convergencia de los ojos.
Evidencia científica sobre la terapia visual
Aunque la terapia visual puede ser útil para corregir problemas específicos de la vista, los estudios recientes han demostrado que no es efectiva para tratar la dislexia.
Por qué no funciona:
- La dislexia no es un problema visual: Las dificultades en la dislexia están relacionadas con el procesamiento del lenguaje en el cerebro, no con la percepción visual.
- Falta de evidencia sólida: Múltiples estudios han concluido que no hay pruebas científicas de que la terapia visual mejore las habilidades de lectura en personas con dislexia.
- Distracción de los tratamientos efectivos: Centrarse en la terapia visual puede retrasar la implementación de intervenciones más eficaces, como programas basados en la fonética y el lenguaje.
Opinión de los expertos
Organizaciones internacionales, como la Asociación Internacional de Dislexia (IDA), han declarado que la terapia visual no aborda las causas subyacentes de la dislexia. En cambio, recomiendan enfoques basados en la evidencia científica que se centren en el desarrollo de habilidades lingüísticas.
Tratamientos Basados en Evidencia para la Dislexia
En lugar de enfoques como la terapia visual, los especialistas recomiendan tratamientos que se centren en el desarrollo de habilidades fonológicas y lingüísticas. Algunas de las intervenciones más efectivas incluyen:
1. Enfoques fonológicos
Estos programas enseñan a los niños a reconocer las relaciones entre letras y sonidos, lo que es fundamental para mejorar la lectura y la escritura.
2. Programas multisensoriales
Estos métodos combinan estímulos visuales, auditivos y táctiles para reforzar el aprendizaje. Un ejemplo es el programa Orton-Gillingham, que se utiliza ampliamente en personas con dislexia.
3. Apoyo psicológico
El impacto emocional de la dislexia no debe subestimarse. Un psicólogo infantil puede ayudar a los niños a desarrollar la confianza en sí mismos y a manejar el estrés o la ansiedad relacionados con las dificultades de aprendizaje.
El Rol del Neurofeedback en la Dislexia
El neurofeedback es una técnica emergente que ha demostrado ser prometedora en el tratamiento de diversas condiciones neurológicas, incluida la dislexia.
¿Qué es el neurofeedback?
El neurofeedback es un tipo de entrenamiento cerebral que utiliza tecnología avanzada para medir la actividad eléctrica del cerebro (ondas cerebrales) y proporcionar retroalimentación en tiempo real. Esto permite a las personas aprender a autorregular su actividad cerebral y mejorar su funcionamiento cognitivo.
Cómo puede ayudar en la dislexia
- Estimulación de áreas específicas del cerebro: El neurofeedback puede ser diseñado para aumentar la actividad en las regiones cerebrales implicadas en el procesamiento del lenguaje, como la región occipito-temporal y el área de Wernicke.
- Mejora de la atención y la memoria: Muchas personas con dislexia también tienen dificultades de atención y memoria, áreas que pueden ser fortalecidas mediante el neurofeedback.
- Regulación emocional: El neurofeedback también puede ayudar a manejar la frustración y la ansiedad asociadas con la dislexia.
Evidencia científica sobre el neurofeedback y la dislexia
Aunque la investigación aún está en desarrollo, algunos estudios preliminares han mostrado resultados positivos en el uso del neurofeedback para mejorar habilidades lingüísticas y cognitivas en niños con dislexia.
Por Qué Es Importante Conocer las Causas Reales de la Dislexia
Uno de los mayores problemas al tratar la dislexia es la desinformación sobre sus causas. Creer que la dislexia está relacionada con problemas visuales puede llevar a:
- Diagnósticos incorrectos: Los problemas visuales y la dislexia requieren enfoques completamente diferentes.
- Pérdida de tiempo y recursos: Las familias pueden invertir tiempo y dinero en tratamientos ineficaces mientras el niño sigue enfrentando dificultades en la escuela.
- Frustración emocional: La falta de progreso puede generar desmotivación y frustración tanto en los niños como en sus familias.
Conclusión
La dislexia es un trastorno complejo que no tiene su origen en problemas visuales, sino en el cerebro, específicamente en las áreas encargadas del procesamiento del lenguaje. Aunque la terapia visual puede ser útil para problemas oculares específicos, no es una solución eficaz para la dislexia.
Los tratamientos basados en la evidencia, como los enfoques fonológicos, el apoyo psicológico y técnicas emergentes como el neurofeedback, ofrecen mejores resultados al abordar las causas subyacentes de la dislexia.
Si sospechas que tu hijo tiene dislexia, busca la ayuda de un psicólogo infantil o un especialista en aprendizaje. Un diagnóstico adecuado y un plan de intervención temprano pueden marcar una gran diferencia en el desarrollo de habilidades lingüísticas y en la confianza del niño.
Recuerda que el enfoque correcto no solo mejora la capacidad de aprendizaje, sino también el bienestar emocional y la calidad de vida de la persona.
En resumen, los tratamientos basados en mejorar los movimientos oculares no se fundamentan en ningún tipo de investigación científica. Y no influyen en las causas reales de la dislexia. Los cuales son los cambios en el cortex cerebral, encontrados en estudios cerebrales de neuroimagen.
Nuestra experiencia, es que los padres que ha dejado un tiempo nuestra intervención para acudir a estas terapias visuales, han vuelto sin apenas cambios.
De lo que se trata es de trabajar el desarrollo de la corte a cerebral. En las áreas parieto-temporales y occipito-temporales que es donde se han encontrado las causas. Y con terapias de neurofeedback y entrenamiento con actividades, se ven cambios importantes.
Además, es importante trabajar y un diagnóstico temprano de la dislexia. Pues el cerebro tiene una gran plasticidad neuronal en los primeros años escolares. En esta etapa el tiempo es oro, y una rápida y eficaz intervención puede suponer un gran cambio. Para el resto de su vida y de los años escolares.
Por qué es el Psicólogo el que debe abordar la dislexia
La dislexia es un trastorno del aprendizaje que afecta principalmente las habilidades de lectura, escritura y procesamiento del lenguaje. Si bien puede parecer inicialmente un problema académico o técnico, las raíces de la dislexia se encuentran en el cerebro, específicamente en las áreas relacionadas con el lenguaje y el procesamiento cognitivo. Por esta razón, un psicólogo infantil es el profesional más indicado para abordar la dislexia de manera integral. A continuación, se explican las principales razones:
1. La dislexia tiene bases neurocognitivas, no visuales
La dislexia no es un problema visual, sino que está relacionada con la forma en que el cerebro procesa la información del lenguaje. Un psicólogo infantil está capacitado para:
- Realizar evaluaciones neuropsicológicas que identifiquen las áreas del cerebro que están funcionando de manera diferente.
- Analizar las habilidades cognitivas que influyen en la lectura y la escritura, como la memoria de trabajo, la atención y el procesamiento fonológico.
- Diseñar intervenciones que estimulen estas áreas, facilitando el desarrollo de nuevas estrategias para superar las dificultades de aprendizaje.
2. Impacto emocional y social de la dislexia
Un aspecto clave que diferencia a un psicólogo infantil de otros profesionales es su capacidad para abordar el impacto emocional y social de la dislexia. Los niños con dislexia a menudo experimentan:
- Frustración: Por no poder alcanzar el nivel académico de sus compañeros.
- Ansiedad: Ante las expectativas escolares y las constantes dificultades en tareas relacionadas con la lectura y la escritura.
- Baja autoestima: Por sentir que “no son lo suficientemente buenos”.
3. Diagnóstico y planificación de intervenciones específicas
Un psicólogo infantil tiene la formación adecuada para diagnosticar la dislexia utilizando herramientas científicas y basadas en evidencia. Esto incluye:
- Evaluaciones específicas de habilidades fonológicas, lectura y comprensión.
- Identificación de otros trastornos que puedan coexistir con la dislexia, como el TDAH o la ansiedad.
- Diseño de planes de intervención individualizados, adaptados a las necesidades únicas del niño, para abordar tanto las dificultades de aprendizaje como sus efectos emocionales.
4. Enfoque integral y trabajo multidisciplinario
La dislexia no puede abordarse únicamente desde un enfoque escolar o pedagógico. Requiere un enfoque integral en el que el psicólogo infantil juega un papel central al coordinar con otros profesionales, como:
•Maestros y orientadores escolares.
•Neuropediatras, en caso de que sea necesario un tratamiento médico complementario.
El psicólogo infantil no solo diagnostica, sino que guía el trabajo conjunto entre todos los profesionales, asegurando que el niño reciba un tratamiento efectivo y coherente.
5. Prevención de dificultades futuras
Si no se aborda correctamente, la dislexia puede tener consecuencias a largo plazo en la vida del niño, como:
- Dificultades académicas crónicas.
- Problemas de autoestima que persisten en la adolescencia y adultez.
- Riesgo de abandono escolar.
Un psicólogo infantil puede prevenir estas complicaciones al intervenir tempranamente, fortaleciendo las habilidades del niño y ayudándolo a desarrollar estrategias para superar las dificultades relacionadas con la dislexia.
6. Intervenciones innovadoras, como el neurofeedback
Algunos psicólogos infantiles también incorporan técnicas avanzadas como el neurofeedback para estimular las áreas del cerebro relacionadas con el procesamiento del lenguaje. Esto puede complementar las terapias tradicionales, mejorando la capacidad de atención, concentración y regulación emocional del niño.
Conclusión
La dislexia no se limita a un problema de lectura o escritura; es un trastorno complejo que afecta múltiples áreas del desarrollo del niño. Por esta razón, es esencial que sea abordada por un psicólogo infantil, quien tiene la formación necesaria para tratar tanto las dificultades cognitivas como el impacto emocional y social que genera.
El trabajo de un psicólogo infantil no solo ayuda al niño a mejorar sus habilidades académicas, sino que también fomenta su confianza, su bienestar emocional y su éxito a largo plazo. Por lo tanto, buscar la intervención de un psicólogo es un paso crucial para garantizar un desarrollo pleno e integral en los niños con dislexia.
Elisa Vaca López, Psicóloga Sanitaria
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