Causas emocionales que repercuten en la lectura

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Causas emocionales que repercuten en la lectura

A veces, detrás de las dificultades en la lectura encontramos causas emocionales que repercuten en la misma. A quién no le ha pasado que estando algo de bajón, triste o sin ánimo, no era capaz de enterarse de lo que leía y de tener que abandonar el libro, porque tienes que leer varias veces la misma hoja. De este modo la lectura no se disfruta y enterarse de lo que pone se vuelve una tarea tediosa. Una depresión lleva a no poder mantener la atención en la lectura.

Encontrarse cansado o sin energía, hace que nuestro cerebro no esté lo suficientemente activo o despierto como para poder utilizar los recursos necesarios de la forma apropiada. Es como no estar despierto para la lectura.

Las preocupaciones, o la ansiedad saturan memoria de trabajo, no somos capaces de desconectar nuestros pensamientos y estamos todo el rato dando vuelta a lo mismo. Es otra de las razones por las que no se es capaz de recordar apenas lo leído. Una lectura eficaz implica retener la información leída previamente en el almacén de memoria inmediata, para pasarla a la memoria de trabajo. Que como bien dice su nombre, la información “se trabaja” para poder pasarla a la memoria a largo plazo y acordarnos de lo leído, e incorporar esta información nueva a nuestra experiencia. Son potras de las causas emocionales que repercuten en la lectura.

Si tu hijo lleva una temporada que no se entera de lo que lee, le cuesta concentrarse o ves que comete muchos más errores que antes, o empieza a tener menos precisión, se salta renglones cuando antes no lo hacía, algo le está pasando. Si le ocurre algo de las conductas lectoras inadecuadas mencionadas anteriormente, puede que tenga algún tipo de problema emocional, aunque no nos lo cuente.

De hecho, casi nunca los niños cuentan a sus padres este tipo de problemas, bien por falta de autoconocimiento, no son conscientes de lo que les pasa, por no querer preocuparlos o por que les de vergüenza.

Un psicólogo puede ayudarle o ayudaros en saber lo que le está pasando, es importante que sea un psicólogo infantil pues los niños no viven la tristeza o la ansiedad del mismo modo que los adultos. Por lo que es importante que esté especializado en la infancia o al menos tenga una amplia experiencia en esta etapa de la vida. Averiguar las causas emocionales que repercuten en la lectura es el primer paso para solucionar el problema. Aunque siempre se ha de descartar que haya algo más, pero si antes leía bien y ahora no, casi seguro que la causa es emocional.

Cuando un padre se queda sin trabajo, o hay una pérdida de un ser querido, los padres discuten más, hay una separación o un abuelito está malo. Hay mil razones por las que un niño se preocupa y que no quiere contar para no preocupar o poner tristes a sus padres. Si saben que sus padres pueden preocuparse o ponerse tristes casi seguro que no os lo va a contar. Presionarle tampoco ayudará a solucionar el problema, puede que incluso se inventé algo.

Es importante que el niño canalice y exprese lo que le está pasando, por lo que necesitará ayuda, o acabará somatizando con dolores de tripa, de cabeza o problemas de piel. Y por supuesto en sus resultados escolares.

Mi hijo no comprende lo que lee