Trastornos de conducta en niños o trastornos Externalizantes, te contamos cómo son, tipos y qué puedes hacer para ayudar a tu hijo y recuperar el control de la situación.
En la psicología del desarrollo infantil existen en las conductas tanto síntomas externalizantes así como internalizantes. Tanto unos como otros son conductas que suelen tener lugar en el desarrollo que se consideran anormales o atípicas, es decir, se desvían de lo que se considera una conducta normal o esperable en un niño por edad cronológica y población.
Cuando se dan este tipo de conductas, la intervención psicológica es necesaria con el fin de que éstas no den lugar a problemas, de lo contrario estas conductas se tienden a cronificar e ir en aumento, se dan con mayor frecuencia e intensidad y se acaban conviertiendo en un problema. Esto quiere decir, que los síntomas son frecuentes, intensos, interfieren en la vida cotidiana y se dan en varias áreas del niño como son la escolar o la familiar.
Es importante que los padres aprendan una serie de herramientas que les ayuden desde pequeñitos, cuanto antes mejor, a educar con una Disciplina Positiva, estableciendo límites y consecuencias, te ayudará a que ciertos comportamientos disruptivos no se cronifiquen en el tiempo. Cuánto mejor sepas cómo actuar asesorado por un psicólogo experto en conducta mejor.
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Trastornos de conducta en niños y adolescentes: Cómo suelen manifestarse y qué hacer según un psicólogo infantil
Los trastornos de conducta en niños y adolescentes son una preocupación creciente entre padres, educadores y especialistas en salud mental. Este tipo de problemas puede manifestarse a través de comportamientos desafiantes, agresivos o inapropiados que afectan las relaciones familiares, escolares y sociales.
En esta entrada, exploraremos cómo son los trastornos de conducta en niños, cómo suelen comportarse los adolescentes con estas dificultades y qué estrategias recomiendan los psicólogos infantiles para abordar y gestionar estas situaciones de manera efectiva.
¿Qué son los trastornos de conducta en niños y adolescentes?
Un trastorno de conducta es una condición caracterizada por patrones persistentes de comportamiento problemático que violan las normas sociales o los derechos de los demás. Según un psicólogo infantil, estos problemas suelen comenzar en la niñez y, si no se tratan, pueden agravarse durante la adolescencia.
Los trastornos de conducta más comunes incluyen:
- Trastorno negativista desafiante (TND): Se caracteriza por desobediencia constante, discusiones frecuentes con figuras de autoridad y actitud desafiante.
- Trastorno de conducta (TC): Incluye comportamientos más graves, como agresión física, destrucción de la propiedad, robo y violación de normas importantes.
- Trastorno explosivo intermitente (TEI): Episodios recurrentes de ira desproporcionada que resultan en agresión verbal o física.
¿Cómo suelen ser los adolescentes con trastornos de conducta?
Los adolescentes con trastornos de conducta a menudo muestran patrones de comportamiento que pueden ser difíciles de manejar para los padres y cuidadores. Según un psicólogo infantil, estos comportamientos pueden incluir:
1. Rebeldía constante
Es común que los adolescentes cuestionen las reglas y desafíen la autoridad, pero en los casos de trastornos de conducta, esta rebeldía es extrema y persistente. Esto puede incluir desobediencia deliberada, incumplimiento de normas y rechazo a cualquier tipo de disciplina.
2. Impulsividad y agresividad
Los adolescentes con trastornos de conducta suelen tener dificultades para controlar sus impulsos, lo que puede llevar a comportamientos agresivos, tanto verbales como físicos. Pueden tener explosiones de ira, peleas con compañeros o incluso actos de vandalismo.
3. Problemas en las relaciones sociales
Estos adolescentes suelen tener dificultades para mantener amistades saludables. Un psicólogo infantil explica que su comportamiento desafiante y agresivo puede alejar a sus compañeros y generar conflictos constantes con figuras de autoridad, como maestros o entrenadores.
4. Falta de empatía y remordimiento
En algunos casos, los adolescentes con trastornos de conducta muestran una aparente falta de preocupación por los sentimientos de los demás o por las consecuencias de sus acciones, lo que puede ser alarmante para los padres.
5. Búsqueda de actividades de alto riesgo
Es frecuente que los adolescentes con estos trastornos busquen actividades que impliquen riesgos, como consumo de sustancias, conductas sexuales inapropiadas o infracciones legales, como robos o vandalismo.
Causas de los trastornos de conducta en niños y adolescentes
Un psicólogo infantil señala que los trastornos de conducta son el resultado de una combinación de factores biológicos, psicológicos y sociales. Entre las causas más comunes se encuentran:
1. Factores biológicos
- Desequilibrios químicos en el cerebro que afectan la regulación emocional.
- Predisposición genética a problemas de comportamiento.
- Trastornos neurológicos o de desarrollo, como el TDAH.
2. Factores psicológicos
- Dificultades para gestionar el estrés o la frustración.
- Problemas emocionales no resueltos, como ansiedad o depresión.
- Baja autoestima o inseguridad.
3. Factores sociales y ambientales
- Dinámicas familiares disfuncionales, como falta de comunicación o presencia de abuso.
- Exposición a modelos de comportamiento negativo, como violencia o criminalidad.
- Problemas en el entorno escolar, como acoso o falta de apoyo educativo.
Cómo identificar si tu hijo tiene un trastorno de conducta
Un psicólogo infantil recomienda observar el comportamiento de tu hijo para determinar si los problemas son normales en su etapa de desarrollo o si podrían indicar un trastorno de conducta. Algunos signos de alerta incluyen:
- Comportamientos agresivos persistentes hacia personas, animales o la propiedad.
- Negativa constante a seguir reglas o aceptar límites.
- Episodios de ira o rabietas que parecen desproporcionados para la situación.
- Mentiras frecuentes, robos u otros comportamientos antisociales
- Dificultades significativas en el rendimiento escolar o en las relaciones sociales.
Si reconoces varios de estos signos en tu hijo, es importante buscar la orientación de un psicólogo infantil para una evaluación profesional.
Tipos de Tratamientos en los Trastornos de Conducta
- Tratamiento farmacológico. Es probablemente la primera opción en los departamentos de psiquiatría, debido a que suelen acudir por las urgencias. En nuestro centro es siempre la ultima opción. La medicación hace que el niño o adolescentes asuman que sus conductas se deben a algo de su cerebro que sólo se puede controlar por medicación, lo que les lleva a no tomar la responsabilidad de sus actos, incluso llegan a justificarlos por no haber tomado la pastilla. Lo que no ayuda en su motivación hacia el cambio, aunque a veces, es cierto que no queda más remedio, pero siempre combinándolo con otros tratamientos. Acudir al psicólogo de manera regular es imprescindible.
- Tratamiento psicológico. Actualmente la mayor parte de los tratamientos que se realizan en el psicólogo y que mejores resultados han obtenido son basados en el modelo cognitivo-conductual, en los cuales se tiene en cuenta tanto el contexto interpersonal y social, las pautas de padres y el ambiente familiar, como el desarrollo cognitivo de la persona, el ámbito emocional y la conducta. Entre las técnicas más utilizadas encontramos las siguientes: economía de fichas, contrato conductual, reestructuración cognitiva, entrenamiento en autoinstrucciones, entrenamiento en autocontrol, entrenamiento en solución de problemas y entrenamiento en habilidades sociales.
- Neurofeedback. Con el que podemos desarrollar algunas áreas cerebrales que encontramos deficitarias en estos casos como el autocontrol y la impulsividad. Y que son necesario ser desarrolladas para el control de la conducta en el niño. Saber más sobre el NEUROFEEDBACK
- Pautas a padres. Con el fin de que se hagan con la conducta del niño. Los padres tienen que saber cómo actuar en cada momento sin perder el control. Les entrenamos y les damos trucos para que sepan cómo actuar. Aprender técnicas sobre Disciplina Positiva
Estrategias para gestionar los trastornos de conducta en adolescentes
Abordar los trastornos de conducta requiere paciencia, consistencia y apoyo profesional. Aquí te dejamos algunas estrategias recomendadas por psicólogos infantiles:
1. Establece límites claros y consistentes
Los adolescentes con trastornos de conducta necesitan límites bien definidos que les ayuden a entender las consecuencias de sus acciones. Comunica las reglas de manera clara y asegúrate de aplicarlas de forma consistente.
2. Refuerza los comportamientos positivos
Un psicólogo infantil sugiere utilizar el refuerzo positivo para fomentar buenos comportamientos. Reconoce y celebra los esfuerzos de tu hijo por seguir las reglas o mejorar su actitud.
3. Mantén la calma en situaciones conflictivas
Es importante no reaccionar con enojo o frustración ante los comportamientos desafiantes de tu hijo. Mantén la calma y aborda la situación con firmeza pero sin perder el control emocional.
4. Promueve una comunicación abierta
Fomenta el diálogo con tu hijo para entender sus preocupaciones y emociones. Un psicólogo infantil recomienda escuchar sin juzgar y validar sus sentimientos, incluso si no estás de acuerdo con sus acciones.
5. Busca apoyo profesional
Si los comportamientos de tu hijo son severos o difíciles de manejar, considera buscar la ayuda de un psicólogo infantil o terapeuta familiar. Estos profesionales pueden ofrecer estrategias personalizadas para abordar el problema y mejorar la dinámica familiar.
Cómo prevenir los trastornos de conducta
Aunque no siempre es posible prevenir los trastornos de conducta, hay medidas que puedes tomar para reducir el riesgo y fomentar un desarrollo emocional saludable en tu hijo:
- Crea un ambiente familiar estable: Proporciona amor, apoyo y disciplina consistente.
- Fomenta el desarrollo de habilidades emocionales: Ayuda a tu hijo a identificar y expresar sus emociones de manera saludable.
- Establece rutinas y reglas claras: Las estructuras claras brindan seguridad a los niños y adolescentes.
- Promueve actividades saludables: Anima a tu hijo a participar en deportes, actividades artísticas o voluntariados que le permitan canalizar su energía de manera positiva.
- Establece límites con la tecnología: Controla el tiempo que tu hijo pasa en dispositivos electrónicos y asegúrate de que tenga tiempo para interactuar cara a cara con la familia y los amigos.
Conclusión
Los trastornos de conducta en niños y adolescentes son desafíos que pueden generar preocupación en los padres, pero con las estrategias adecuadas y el apoyo de un psicólogo infantil, es posible abordarlos de manera efectiva.
Comprender las causas subyacentes, establecer límites claros y mantener una comunicación abierta son pasos fundamentales para ayudar a tu hijo a superar estos problemas. Si sientes que necesitas ayuda adicional, no dudes en buscar la orientación de un profesional especializado en salud mental infantil.
Con paciencia y apoyo, tu hijo puede aprender a gestionar sus emociones y comportamientos, desarrollando relaciones más saludables y un futuro prometedor.
Hay ciertos factores que pueden llegar a tener una repercusión psicológica importante y que pueden predisponer a que se den este tipo de conductas atípicas, que se conviden fuera de la normalidad o no, dependerá de estos factores también:
- El aspecto físico, hay niños si no se desarrollan físicamente de acuerdo a la normalidad por edad cronológica, pueden tener una repercusión psicológica importante a nivel emocional. Por ejemplo, es cuando tienen una pubertad avanzada, se ven diferentes a los demás y esto puede dar lugar a problemas de conducta. O cuando niños más pequeños llevan prótesis como implantes, audífonos o para arreglar la columna vertebral. Estos aspecto se relaciona científicamente con trastornos psicológicos.
- El segundo es el factor social. Existen dentro de cada cultura, población o barrios unas conducta que son socialmente adecuadas y otras no. Si una conducta no se ajusta a éstas consideradas normas sociales, se valora como no normal y puede dar lugar a problemas con el entorno por este desajuste. Este factor puede ser muy controvertido dependiendo de la cultura en la que nos encontremos, ya que una conducta anormal en una cultura puede ser considerada normal en otras.
- Por último, encontramos el factor intelectual-cognitivo, es decir, hay conductas que se consideran normales en un rango de CI, pero anormales en otro rango de CI. Tanto en niños con un CI por debajo como en los niños con altas capacidades que suelen tener conductas atípicas.
El comportamiento perturbador y los trastornos de conducta suponen una gran demanda en las urgencias de los hospitales, y en los departamentos de psiquiatría infantil.
El libro para los diagnósticos de trastornos mentales (DSM-5), libro que se usa en psicología y psiquiatría para establecer diagnósticos, considera 3 grandes Trastornos de conducta en niños o trastornos externalizantes. Estos trastornos son: Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), Trastorno Negativista Desafiante (TND) y Trastorno de Conducta (TC).
El TDAH, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad es el más diagnosticado de los tres, y se define como el patrón persistente de inatención o hiperactividad/impulsividad que interfiere con el funcionamiento diario o el desarrollo del niño. Además de en las características básicas de atención o de hiperactividad, el diagnóstico de TDAH se puede apoyar en otros indicadores como pueden ser la baja tolerancia a la frustración, labilidad emocional, irritabilidad o afectación adversa del rendimiento académico. El perfil de comportamiento que demuestran los niños hiperactivos cambia a lo largo de los años, de manera que los síntomas puros de hiperactividad tienden a remitir. A veces, aparece como un trastorno de conducta en niños. En cambio, las deficiencias atencionales persisten a medida que progresa el curso evolutivo y se encuentran dificultades de organización y distribución del tiempo que se ven incrementadas cuando los adolescentes adquieren responsabilidades y compromisos. En la adolescencia disminuye la sobreactividad motora e impulsividad aunque las dificultades atencionales y complicaciones académicas y sociales son características.
El TC, Trastorno de Conducta el DSM-5 define este trastorno como un patrón repetitivo y persistente de comportamiento en el que no se respetan los derechos básicos de otras personas y/o las normas sociales propias de la edad del sujeto. Muestran falta de empatía manifestando en conductas tales como, agresiones a personas o animales, destrucción de la propiedad, robos u otro tipo de actos fuera de lo permitido y violaciones graves de las normas.
El TND, Trastorno Negativista Desafiante se define como un patrón de enfado/irritabilidad, discusiones/actitud desafiante o vengativa que dura por lo menos 6 meses. Muestran falta a de arrepentimiento, con falta de empatía. Se caracteriza por una conducta marcadamente desafiante y desobediente, y por un comportamiento disruptivo. Los niños que padecen este trastorno pueden presentar síntomas tales como: oposición activa a las peticiones o reglas de los adultos, tendencia a molestar deliberadamente a otras personas, sentimientos de enfado, resentimiento, baja tolerancia a la frustración o irritación y enojo con aquellas personas a las que suelen culpar de sus propios errores o dificultades.
El diagnóstico diferencial entre TC y TND se hace en base a la gravedad de los comportamientos manifestados. Y en la ausencia o no de culpabilidad tras el acto. Los síntomas del TC son de menor gravedad y no incluyen agresiones hacia otras personas o animales, destrucción de la propiedad, ni robos o fraudes.
La diferencia entre el TC y el TDAH radica en que el comportamiento perturbador resultante de la desatención y de la impulsividad, propias del TDAH, son niños que se sienten culpables tras el acto. Sus conductas no van dirigidas a violar intencionadamente las normas sociales, lo que después les hace sentir mal y tener una baja autoestima. Hay casos en los que se pueden dar de la existencia de ambos, en estos casos deberían ser diagnosticado los dos.
En nuestro centro y según nuestra experiencia pensamos que el tratamiento ha de ser psicológico, con neurofeedback y pautas a padres. El farmacológico no lo descartamos, pero siempre como última opción, y nunca como única opción.