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La incongruencia del ser humano

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La incongruencia del ser humano: El cuento de Hejasi y la paradoja de pensar al contrario

El ser humano ha sido siempre objeto de estudio y reflexión por parte de filósofos, psicólogos y sociólogos debido a su complejidad y, a menudo, a la incongruencia en sus pensamientos, emociones y acciones. A lo largo de la historia, se han realizado diversos intentos por entender el comportamiento humano, pero a menudo descubrimos que nuestros pensamientos no son tan coherentes como creemos. Un claro ejemplo de esto se puede observar en el cuento de Hejasi, una historia que nos invita a reflexionar sobre cómo, en muchas ocasiones, los seres humanos tienden a pensar al contrario de lo que es más lógico o conveniente para ellos.

El Cuento de Hejasi: Los Seres Humanos Piensan al Contrario

El cuento de Hejasi, originario de una tradición de sabiduría popular, cuenta la historia de un pequeño pueblo donde los habitantes, debido a una creencia errónea, pensaban que siempre que una persona decía algo, debía hacer lo contrario para que su deseo se hiciera realidad. Por ejemplo, si alguien deseaba tener un buen día, debía decir: “Espero que hoy sea un día terrible”, y entonces, mágicamente, el día sería bueno. Esta noción, aparentemente absurda, era la base de su filosofía y, aunque no tenía ningún sentido lógico, los habitantes del pueblo creían firmemente en ella.

Un día, Hejasi, un joven del pueblo, comenzó a cuestionar esta creencia. Se dio cuenta de que, en lugar de hacer cosas que realmente quería o necesitaba hacer, los habitantes del pueblo siempre decían lo contrario, basándose en la idea de que el universo recompensaría su sinceridad al revés. Este sistema de pensamiento inverso les impedía vivir plenamente y tomar decisiones adecuadas para su bienestar, lo que se convirtió en una trampa de incongruencia.

La Moraleja: Pensar al Contrario Como una Forma de Evitar la Responsabilidad

La historia de Hejasi es un reflejo claro de la incongruencia en el ser humano. A menudo, las personas, en lugar de enfrentar sus deseos y necesidades reales, se sienten más cómodas haciendo lo opuesto, como una forma de evitar la responsabilidad y las posibles consecuencias. Esto ocurre no solo en las pequeñas acciones cotidianas, sino también en aspectos más profundos de la vida, como las relaciones personales, la toma de decisiones profesionales o el cuidado de la salud.

Por ejemplo, muchas personas tienden a evitar la confrontación directa en una relación, prefiriendo expresar sus sentimientos a través de indirectas o actitudes contradictorias. En lugar de abordar un conflicto de manera abierta y honesta, prefieren guardar silencio, lo que genera más tensiones. Esta actitud refleja una incongruencia entre lo que realmente sienten y lo que dicen o hacen.

Un psicólogo, al analizar estos patrones, podría explicar que la tendencia a pensar al contrario, como en el caso de los habitantes del pueblo de Hejasi, está relacionada con el miedo al fracaso, el rechazo o la inseguridad. Las personas a menudo se protegen de estas emociones al hacer lo contrario de lo que sienten o piensan que es lo correcto. Sin embargo, este comportamiento solo refuerza la confusión interna y la desconexión entre el individuo y sus verdaderos deseos.

La Incongruencia en la Vida Cotidiana

La incongruencia en el ser humano se puede observar en muchos aspectos de la vida cotidiana. A nivel emocional, las personas pueden experimentar una gran disonancia entre lo que dicen y lo que sienten. Por ejemplo, en el ámbito laboral, puede haber individuos que afirmen estar contentos con su trabajo, pero en su comportamiento cotidiano demuestran insatisfacción, agotamiento o desinterés. Esta falta de coherencia entre el pensamiento y la acción es una manifestación de la incongruencia humana.

Otro ejemplo se encuentra en las decisiones de salud. Muchas personas saben que deben cuidar su dieta, hacer ejercicio y dormir lo suficiente, pero continúan adoptando hábitos poco saludables. Esta incongruencia entre el conocimiento y la acción es un reflejo claro de cómo las personas a menudo se desvían de lo que es mejor para ellas, ya sea por comodidad, miedo al cambio o por una falta de motivación interna. Aquí, un psicólogo podría ayudar a la persona a descubrir las raíces de esta disonancia y guiarla en un proceso de cambio.

La Psicología y la Incongruencia Humana

El análisis de la incongruencia humana ha sido uno de los focos de estudio dentro de la psicología, especialmente en el campo de la terapia cognitiva y conductual. La incongruencia, o disonancia cognitiva, es el término utilizado para describir la tensión que experimentan las personas cuando sus pensamientos, creencias o actitudes no coinciden con sus comportamientos. Esta disonancia genera incomodidad emocional y puede llevar a la persona a tratar de justificar sus comportamientos mediante racionalizaciones, lo que refuerza aún más la desconexión interna.

Por ejemplo, si una persona se siente insatisfecha en su trabajo pero continúa en el mismo empleo porque “necesita el dinero”, se genera una disonancia entre lo que siente y lo que hace. Un psicólogo puede ayudar a la persona a explorar esta disonancia y a encontrar formas de tomar decisiones más alineadas con sus valores y deseos.

Un psicólogo infantil, al trabajar con niños, puede observar cómo los niños también experimentan formas de incongruencia, especialmente cuando están aprendiendo a manejar sus emociones y tomar decisiones. Los niños pueden tener dificultades para expresar lo que realmente sienten, o pueden comportarse de manera contraria a lo que piensan debido a la falta de madurez emocional. En estos casos, la intervención de un psicólogo infantil puede ser clave para ayudar a los niños a comprender y expresar sus emociones de manera coherente.

Cómo Superar la Incongruencia

La superación de la incongruencia humana requiere un proceso de autoconocimiento, reflexión y cambio de patrones de pensamiento. Aquí hay algunas estrategias que pueden ser útiles:

  1. Reflexión Consciente: Es importante que las personas tomen el tiempo para reflexionar sobre sus pensamientos, emociones y acciones. La autocomprensión permite identificar las áreas en las que se experimenta disonancia y buscar formas de alinearlas.
  2. Desarrollar la Asertividad: Aprender a expresar lo que realmente se siente o se desea, de forma clara y respetuosa, es una habilidad crucial para reducir la incongruencia. La asertividad ayuda a las personas a ser más coherentes con sus pensamientos y comportamientos.
  3. Aceptar las Emociones: La incongruencia puede surgir cuando las personas tratan de evitar enfrentar sus emociones. Aceptar y procesar las emociones de manera saludable es fundamental para reducir la disonancia interna.
  4. Buscar Apoyo Profesional: En casos donde la incongruencia sea significativa y esté afectando la calidad de vida, acudir a un psicólogo puede ser una excelente opción. Un psicólogo especializado en terapia cognitiva conductual puede ayudar a las personas a identificar y cambiar los patrones de pensamiento que contribuyen a la disonancia cognitiva.

Conclusión

El cuento de Hejasi ilustra una de las paradojas fundamentales del ser humano: la tendencia a pensar al contrario y a actuar en base a creencias que, aunque lógicas, no siempre son coherentes con nuestras necesidades reales. La incongruencia humana es un fenómeno común que afecta a todos en algún momento de nuestras vidas. Ya sea en el ámbito personal, profesional o emocional, reconocer esta disonancia y trabajar para resolverla es un paso crucial hacia el bienestar. Un psicólogo puede ser una gran ayuda en este proceso, guiando a las personas hacia una vida más coherente y auténtica.

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Elisa Vaca
Elisa Vaca
Elisa Vaca Psicóloga es la autora de esta entrada de información y la autora de los cursos Educar en Positivo y Tratamientos en video para ver en casa.

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