Psicología de adultos: La Comida Me Relaja: Razones y Qué Puedes Hacer (y lo que No Debes Hacer)
La relación entre la comida y las emociones es un tema complejo que afecta a muchas personas. No es raro escuchar frases como “cuando estoy estresado, necesito comer algo” o “la comida me relaja después de un día difícil”. Pero, ¿por qué sucede esto? ¿Es algo normal o puede convertirse en un problema?
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En este artículo, exploraremos las razones por las que la comida puede generar sensación de calma, qué estrategias puedes usar para mantener un equilibrio saludable y qué acciones deberías evitar para no caer en hábitos perjudiciales.
¿Por Qué la Comida Nos Relaja?
La sensación de alivio y placer que sentimos al comer tiene una explicación científica. Existen varios factores que influyen en esta conexión entre la alimentación y las emociones:
1. La Comida Activa el Sistema de Recompensa del Cerebro
Al consumir ciertos alimentos, especialmente aquellos ricos en azúcares y grasas, el cerebro libera dopamina, un neurotransmisor asociado con el placer y la recompensa. Esta es la misma sustancia química que se activa con otras experiencias placenteras, como escuchar música, hacer ejercicio o recibir un abrazo.
El problema es que el cerebro puede volverse dependiente de esta sensación, llevando a un patrón de alimentación emocional donde se recurre a la comida para obtener bienestar inmediato.
2. La Relación con la Comida se Construye Desde la Infancia
Desde pequeños, muchos asociamos la comida con el confort y la recompensa. Es común que los padres den dulces a los niños cuando se portan bien o les ofrezcan su platillo favorito cuando están tristes. Estas experiencias pueden moldear la forma en que usamos la comida para manejar nuestras emociones en la adultez.
3. Los Alimentos Influyen en la Producción de Neurotransmisores
Ciertos alimentos contienen nutrientes que favorecen la producción de neurotransmisores clave para el estado de ánimo:
- Triptófano → Precursor de la serotonina (hormona del bienestar). Se encuentra en el plátano, el pavo, los frutos secos y el chocolate.
- Omega-3 → Reduce la inflamación cerebral y mejora la función cognitiva. Se encuentra en pescados grasos, semillas de chía y nueces.
- Magnesio → Ayuda a la relajación muscular y mental. Presente en espinacas, almendras y legumbres.
4. Comer Reduce el Estrés y la Ansiedad
El acto de masticar y tragar alimentos tiene un efecto calmante en el sistema nervioso. Algunos estudios han encontrado que comer puede activar el sistema parasimpático, que es el encargado de la relajación.
En momentos de estrés, el cuerpo libera cortisol, la hormona del estrés. Comer puede reducir momentáneamente esta hormona, generando una sensación de alivio.
¿Cuándo la Comida Relajante se Convierte en un Problema?
Si bien es natural sentir placer al comer, recurrir a la comida como única estrategia para manejar el estrés o la ansiedad puede ser riesgoso. Algunos signos de alerta incluyen:
- Comer sin hambre real, solo para calmar emociones.
- Sentir culpa o vergüenza después de comer.
- Depender de ciertos alimentos para sentirte bien.
- Comer en exceso sin poder detenerse.
- Notar cambios en el peso o en la salud debido a estos hábitos.
Si estos comportamientos se repiten con frecuencia, consultar a un psicólogo especializado en psiconutrición puede ser una buena opción para aprender estrategias más saludables.
Qué Puedes Hacer para Relajarte sin Depender de la Comida
Si la comida es tu principal fuente de relajación, es importante encontrar otras maneras de gestionar el estrés y las emociones. Aquí algunas estrategias efectivas:
1. Identifica tus Emociones
Antes de comer, pregúntate: ¿realmente tengo hambre o estoy buscando calmar una emoción?
Si notas que comes por aburrimiento, tristeza o ansiedad, intenta escribir en un diario o hablar con alguien sobre lo que sientes. Identificar las emociones es el primer paso para manejarlas de otra manera.
2. Practica la Alimentación Consciente (Mindful Eating)
En lugar de comer de forma automática, trata de enfocarte en cada bocado. Mastica lentamente, saborea los alimentos y evita distracciones como el teléfono o la televisión.
Este enfoque ayuda a disfrutar más la comida y a reconocer mejor las señales de saciedad.
3. Encuentra Otras Fuentes de Placer y Relajación
Si la comida es tu principal fuente de placer, intenta incorporar otras actividades que también te ayuden a relajarte:
- Escuchar música.
- Leer un libro.
- Practicar yoga o meditación.
- Salir a caminar al aire libre.
- Tomar un baño caliente.
Tener varias opciones de relajación evitará que dependas exclusivamente de la comida.
4. Mantén una Alimentación Equilibrada
Comer de manera regular y balanceada evita la sensación de hambre extrema, lo que reduce la posibilidad de comer de forma impulsiva.
Algunos consejos para una alimentación equilibrada son:
- Incluir proteínas y grasas saludables en cada comida.
- No saltarse comidas.
- Priorizar alimentos ricos en fibra para mayor saciedad.
- Evitar el exceso de azúcares refinados.
5. Busca Apoyo Profesional
Si sientes que la comida controla tus emociones y afecta tu bienestar, un psicólogo especializado en trastornos alimentarios puede ayudarte a encontrar un equilibrio saludable.
Lo que NO Debes Hacer
Si bien es importante buscar alternativas para gestionar el estrés sin recurrir a la comida, hay algunas acciones que pueden empeorar la situación:
1. Prohibirte Alimentos de Forma Rígida
Eliminar ciertos alimentos por completo puede generar más ansiedad y provocar atracones. En lugar de prohibir, intenta consumirlos con moderación y sin culpa.
2. Usar la Comida como Castigo o Recompensa
No caigas en el ciclo de “me porté bien, merezco un premio” o “comí mucho, ahora no comeré nada”. Esto refuerza una relación poco saludable con la alimentación.
3. Comer Rápidamente y Sin Atención
Si comes de manera apresurada y sin disfrutar la comida, es más probable que sigas buscando más comida para sentirte satisfecho.
4. Ignorar tus Emociones
No ignores lo que sientes y lo reemplaces con comida. Si notas que la alimentación emocional es un problema recurrente, buscar ayuda profesional puede ser clave para entender y gestionar mejor tus emociones.
Conclusión
La comida puede ser una fuente de placer y relajación, pero cuando se convierte en el único recurso para manejar el estrés y la ansiedad, es importante encontrar alternativas saludables.
Comprender las razones por las que la comida nos relaja, identificar nuestros patrones de alimentación emocional y aprender estrategias para gestionar las emociones de otra manera puede mejorar nuestra relación con la comida y con nosotros mismos.
Si sientes que no puedes manejar este tema por tu cuenta, consultar a un psicólogo especializado en alimentación emocional puede ayudarte a desarrollar hábitos más saludables y sostenibles en el tiempo.