Mi hijo se bloquea en los exámenes: por qué ocurre y cómo ayudarle

“Mi hijo se bloquea en los exámenes aunque haya estudiado”. Es una situación especialmente frustrante tanto para el niño como para sus padres. En casa parece conocer la materia, ha hecho los ejercicios correctamente e incluso puede explicar el tema sin dificultad, pero llega el examen y se queda en blanco.

Cuando esto ocurre repetidamente es fácil pensar que debería estudiar más. Sin embargo, un bloqueo durante un examen no siempre significa que el niño no haya estudiado lo suficiente. Puede estar relacionado con los nervios, la presión ante los resultados, la forma de estudiar, dificultades para organizar la información o el miedo a equivocarse.

Antes de aumentar las horas de estudio conviene entender qué está ocurriendo.

¿Por qué mi hijo se queda en blanco en los exámenes?

En una situación de examen el niño no solo necesita recordar lo aprendido. También debe comprender las preguntas, seleccionar la información adecuada, organizarla, controlar el tiempo y manejar sus emociones.

Cuando está excesivamente nervioso puede resultarle mucho más difícil acceder a información que conoce perfectamente.

Es parecido a lo que nos ocurre a los adultos cuando intentamos recordar algo que sabemos mientras estamos bajo mucha presión. Cuanto más nos repetimos “tengo que acordarme”, más difícil parece encontrar la respuesta.

En los niños puede producirse el mismo fenómeno.

Mi hijo estudia pero suspende los exámenes

Cuando un niño dedica muchas horas a estudiar pero los resultados no corresponden con su esfuerzo, debemos evitar concluir inmediatamente que necesita estudiar todavía más.

Hay que analizar cómo estudia.

Leer repetidamente un tema, subrayarlo muchas veces o memorizar párrafos enteros puede dar al niño la sensación de que domina la materia. Sin embargo, reconocer una información cuando la lee no es lo mismo que ser capaz de recuperarla sin ayuda durante un examen.

Por eso es conveniente comprobar el aprendizaje de otra manera: hacer preguntas, explicar el tema con sus propias palabras, resolver ejercicios sin consultar el libro o intentar recordar los conceptos principales antes de volver a leerlos.

Si necesitas pautas prácticas para acompañarle en este proceso, en nuestro vídeo Cómo estudiar con tu hijo explicamos a los padres cómo ayudar durante el estudio sin acabar haciendo el trabajo por el niño.

Los nervios antes de un examen

Sentir cierto nerviosismo antes de un examen es normal. Incluso puede ayudarnos a concentrarnos y movilizar nuestros recursos.

El problema aparece cuando la activación es tan elevada que interfiere en el rendimiento.

Algunos niños presentan dolor de barriga, dificultad para dormir, pensamientos negativos o una preocupación excesiva durante los días anteriores. Otros aparentemente están tranquilos hasta que reciben el examen y, en ese momento, sienten que no recuerdan nada.

Cuando los nervios alcanzan ese nivel, decirle simplemente “tranquilízate” suele servir de poco. Necesita aprender estrategias concretas para gestionar esa activación.

El miedo a suspender puede aumentar el bloqueo

Cuanta más importancia atribuye el niño al resultado, mayor puede ser la presión. Puede pensar: “seguro que vuelvo a hacerlo mal”, “todos sacan mejores notas que yo”, “tengo que sacar buena nota” o “si no me acuerdo de esto, voy a suspender”.

Estos pensamientos ocupan parte de su atención precisamente cuando necesita utilizarla para resolver el examen.

Por eso debemos procurar que el niño entienda que una nota proporciona información sobre un examen concreto, pero no determina su capacidad ni su valor personal.

Qué podemos hacer los padres sin aumentar la presión

Es normal preocuparnos cuando los resultados académicos de nuestro hijo no son buenos. Pero algunas formas de intentar motivarle pueden aumentar involuntariamente la presión.

Preguntar continuamente qué nota ha sacado, comparar sus resultados con los de hermanos o compañeros, recordar constantemente cuánto ha estudiado o anticipar las consecuencias de un posible suspenso puede hacer que el examen adquiera una importancia desproporcionada.

También conviene evitar frases como “si te lo sabes perfectamente, no tienes ninguna razón para ponerte nervioso”. Precisamente puede sentirse todavía peor porque sabe que conoce la materia y no comprende por qué después se bloquea.

Cómo ayudar a un niño que se bloquea en los exámenes

El trabajo debe empezar antes del día del examen.

En primer lugar, debemos comprobar que su forma de estudiar le obliga a recuperar activamente la información. Es mejor que intente explicar lo aprendido sin mirar los apuntes que limitarse a releerlos una y otra vez.

También resulta útil practicar situaciones parecidas al examen. Podemos hacerle algunas preguntas, preparar pequeños ejercicios o pedirle que explique un tema durante un tiempo limitado.

El objetivo no es examinarle continuamente en casa, sino conseguir que recuperar la información bajo cierta exigencia deje de ser una situación completamente nueva.

Además, es importante distribuir el estudio. Intentar aprender una gran cantidad de contenido la noche anterior aumenta el cansancio y la sensación de inseguridad.

Qué puede hacer justo cuando se queda en blanco

El niño también puede aprender qué hacer cuando nota que aparece el bloqueo.

Si no recuerda inmediatamente una respuesta, quedarse durante varios minutos intentando forzarla puede aumentar todavía más los nervios. Puede ser preferible pasar temporalmente a otra pregunta que conozca, empezar por aquello que le resulte más fácil y regresar después.

También puede detenerse unos segundos, respirar lentamente y volver a leer la pregunta intentando identificar exactamente qué le están pidiendo.

En preguntas de desarrollo puede anotar primero algunas palabras o ideas que recuerde y utilizarlas después para construir la respuesta.

Tener un pequeño plan de actuación reduce la sensación de “si me quedo en blanco, ya está todo perdido”.

¿Y si el problema no son solamente los nervios?

No todos los niños que obtienen peores resultados en los exámenes tienen ansiedad.

En algunos casos encontramos dificultades de atención, organización, comprensión lectora, memoria de trabajo, planificación o técnicas de estudio poco eficaces.

Por ejemplo, un niño puede conocer la materia pero perder puntos porque no termina el examen, no lee correctamente los enunciados, responde impulsivamente o tiene dificultades para organizar una respuesta larga.

Si observas dificultades de concentración también fuera de los exámenes, puedes consultar estos juegos y estrategias para mejorar la atención en niños.

Por eso debemos observar qué tipo de errores comete, no solamente la nota final.

¿Cómo saber si necesita mejorar sus técnicas de estudio?

Hay algunas señales que pueden orientarnos: dedica muchísimo tiempo para aprender poco contenido, necesita constantemente a un adulto a su lado, no sabe identificar qué es importante, empieza a estudiar sin organizarse, memoriza sin comprender o llega al examen convencido de que se lo sabe pero después no puede responder.

En estos casos no siempre necesitamos aumentar el tiempo de estudio. A menudo resulta mucho más eficaz enseñarle a estudiar de otra manera.

En el vídeo Cómo estudiar con tu hijo encontrarás pautas para ayudarle a organizar mejor el estudio y acompañarle progresivamente hacia una mayor autonomía.

Qué decirle después de un examen en el que se ha bloqueado

Después de un mal resultado conviene evitar que toda la conversación se centre en el suspenso.

Podemos analizar juntos qué ocurrió: si conocía las respuestas, si se puso nervioso desde el principio, si hubo alguna pregunta que desencadenó el bloqueo, si le faltó tiempo, si había estudiado de una manera adecuada o si cometió errores por precipitación.

Estas preguntas nos proporcionan mucha más información que decir simplemente “tienes que estudiar más para el próximo”.

Un examen que ha salido mal también puede servir para descubrir qué necesitamos cambiar antes del siguiente.

¿Cuándo conviene pedir ayuda?

Si el bloqueo aparece ocasionalmente ante un examen especialmente importante, no tiene por qué indicar un problema.

Conviene prestarle más atención cuando ocurre repetidamente, las notas están muy por debajo de lo que el niño sabe, aparecen síntomas intensos de ansiedad, empieza a evitar el colegio o los exámenes, duerme mal los días anteriores o su autoestima se está viendo afectada.

También cuando dedica cada vez más horas a estudiar sin conseguir mejores resultados.

En esos casos es importante determinar qué está interfiriendo realmente en su rendimiento antes de exigirle simplemente un esfuerzo mayor.

Ayudarle a demostrar lo que realmente sabe

El objetivo no debería ser eliminar por completo los nervios ante los exámenes. Una cierta activación es normal.

Lo que queremos conseguir es que los nervios no impidan al niño demostrar lo que ha aprendido.

Mejorar la forma de estudiar, practicar la recuperación de la información, aprender a manejar el bloqueo y reducir la presión excesiva puede cambiar considerablemente la manera en que afronta los exámenes.

Si quieres aprender cómo acompañarle durante el estudio y ayudarle a adquirir mejores hábitos, puedes acceder a nuestro vídeo para padres Cómo estudiar con tu hijo.

Equipo de Centro Vaca Orgaz
Equipo de Centro Vaca Orgaz
Equipo multidisciplinar de psicólogos infantiles y neuropsicólogos con más de 25 años de experiencia en la evaluación y tratamiento de dificultades emocionales, conductuales y del aprendizaje en niños y adolescentes. Nuestro trabajo se basa en la evidencia científica y en la práctica clínica diaria con familias.

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