mi hijo no sabe qué estudiarMi hijo no sabe qué estudiar: cómo ayudarle a elegir

“Mi hijo no sabe qué estudiar y tenemos que decidir ya”. Esta situación preocupa a muchas familias cuando se acerca el momento de elegir asignaturas, modalidad de Bachillerato, Formación Profesional, carrera universitaria u otros estudios.

Algunos adolescentes tienen muy claro desde pequeños qué quieren hacer. Otros dudan entre varias opciones y algunos responden simplemente: “No tengo ni idea”.

No saber qué estudiar no significa necesariamente falta de interés o de madurez. Elegir implica conocerse, comprender qué alternativas existen y tomar una decisión cuyas consecuencias el adolescente todavía puede percibir como demasiado lejanas.

Los padres podemos ayudar mucho, pero nuestra función no debería ser decidir por ellos.

¿Por qué mi hijo no sabe qué quiere estudiar?

Puede haber muchas razones.

A veces el adolescente tiene varios intereses y le cuesta renunciar a unas opciones para escoger otras. En otros casos no conoce suficientemente las profesiones y estudios disponibles.

También puede ocurrir que se conozca poco a sí mismo. Sabe qué asignaturas aprueba o suspende, pero nunca se ha planteado seriamente qué actividades disfruta, qué capacidades destacan en él, qué tipo de problemas le gusta resolver o cómo imagina su futura vida profesional.

Y hay adolescentes que sienten tanta presión por acertar que terminan bloqueándose ante la decisión.

No saber qué estudiar a los 16 o 18 años es más frecuente de lo que pensamos

Pedimos a los adolescentes que tomen decisiones importantes en una etapa en la que todavía están descubriendo quiénes son.

Además, elegir estudios hoy resulta especialmente complejo. Existen grados universitarios, dobles grados, Formación Profesional, especializaciones y profesiones que hace pocos años ni siquiera existían.

Por eso, ante un “no sé qué estudiar”, nuestra primera reacción no debería ser alarmarnos.

Lo importante es comprobar si nuestro hijo está empezando a explorar alternativas o si simplemente está evitando completamente la decisión.

El error de preguntarle continuamente “¿qué quieres estudiar?”

Cuando se aproxima el momento de elegir, familiares, profesores y amigos pueden hacerle constantemente la misma pregunta.

Si no conoce la respuesta, repetirla una y otra vez no suele ayudar.

Puede resultar más útil sustituir una gran pregunta por otras mucho más concretas:

¿Qué asignaturas te interesan más?

¿Cuáles se te dan especialmente bien?

¿Prefieres trabajar con personas, datos, ideas, tecnología o cosas?

¿Te gusta crear, investigar, organizar, ayudar, comunicar o resolver problemas?

¿Qué actividades hacen que pierdas la noción del tiempo?

Estas preguntas ayudan a construir poco a poco una imagen mucho más útil que intentar encontrar inmediatamente el nombre de una carrera.

No debemos elegir los estudios por nuestro hijo

Los padres tenemos experiencia y podemos detectar capacidades que nuestro hijo todavía no reconoce. Nuestra opinión es importante.

Pero existe una diferencia entre orientar y decidir.

Frases como “tú deberías estudiar Derecho”, “con tus notas tienes que hacer Medicina” o “eso no tiene salidas” pueden condicionar enormemente la decisión.

También debemos tener cuidado con proyectar nuestras propias experiencias: la profesión que nosotros habríamos querido estudiar no tiene por qué ser la adecuada para nuestro hijo.

Podemos aportar información, plantear preguntas y ayudarle a valorar las consecuencias de cada opción, pero la elección debe ir convirtiéndose progresivamente en una decisión suya.

Las notas son importantes, pero no deberían decidirlo todo

El rendimiento académico proporciona información, pero no describe completamente las capacidades ni los intereses de una persona.

Que un adolescente saque buenas notas en una asignatura no significa necesariamente que quiera dedicar su vida profesional a ese ámbito.

Y una dificultad puntual tampoco debería llevarnos automáticamente a descartar una profesión que realmente le interesa.

Conviene analizar conjuntamente rendimiento, capacidades, intereses, personalidad, motivación y características de las distintas alternativas académicas.

¿Debe elegir una carrera con salidas profesionales?

Las posibilidades laborales son un factor que conviene conocer, pero no debería ser el único criterio.

Elegir exclusivamente por las supuestas salidas puede llevar a estudiar durante años algo que no interesa y posteriormente ejercer una profesión poco satisfactoria.

El extremo contrario tampoco es recomendable: tomar una decisión sin conocer las condiciones reales de los estudios o del mercado laboral.

La orientación consiste precisamente en integrar diferentes variables para tomar una decisión informada.

Qué hacer si duda entre varias carreras

Dudar entre varias opciones puede ser incluso una buena señal: significa que ya ha comenzado a explorar.

En lugar de pedirle que elija inmediatamente, podemos ayudarle a investigar cada alternativa.

Conviene revisar los planes de estudio, asignaturas, requisitos de acceso, duración, posibles especializaciones y salidas profesionales.

También puede ser muy útil hablar con estudiantes o profesionales de esos ámbitos. La imagen que un adolescente tiene de una profesión no siempre coincide con el trabajo real que se realiza diariamente.

Después podemos comparar las alternativas y analizar qué encaja mejor con sus intereses y capacidades.

¿Y si no le interesa ninguna carrera?

No todos los adolescentes tienen que estudiar necesariamente una carrera universitaria.

La Formación Profesional puede ser una excelente alternativa para jóvenes que prefieren un aprendizaje más aplicado o tienen intereses profesionales concretos.

Lo importante es evitar que la decisión se convierta en una cuestión de prestigio.

No buscamos los estudios que parezcan mejores desde fuera. Buscamos la opción que mejor encaje con las características y objetivos de nuestro hijo.

Cuando el problema es el miedo a equivocarse

Algunos adolescentes investigan muchísimo pero nunca consiguen decidirse.

Quieren estar completamente seguros antes de elegir y esa seguridad absoluta normalmente no existe.

Podemos ayudarles a entender que tomar una decisión responsable no significa garantizar que nunca cambiarán de opinión.

Las personas evolucionamos, conocemos nuevas posibilidades y podemos modificar nuestro camino profesional.

Elegir bien significa tomar la mejor decisión posible con la información que tenemos en ese momento, no adivinar exactamente qué ocurrirá durante los próximos cuarenta años.

Cómo ayudarle a conocerse antes de elegir

Una buena orientación empieza por el autoconocimiento.

Antes de preguntarse “¿qué carrera estudio?”, debería poder responder a otras preguntas: qué me interesa, qué capacidades tengo, qué tipo de actividades disfruto, cómo me gusta trabajar y qué aspectos considero importantes en una futura profesión.

Los padres podemos aportar nuestra visión, pero también debemos escuchar la suya.

Un adolescente puede tener habilidades o intereses que en casa no hemos valorado suficientemente porque no coinciden con las asignaturas tradicionales.

Un test de orientación no debería limitarse a decir qué carrera estudiar

Un buen proceso de orientación profesional no consiste en responder unas preguntas y recibir automáticamente el nombre de tres carreras.

Los resultados deben servir para conocer mejor los intereses y características del adolescente y relacionarlos con diferentes ámbitos profesionales.

El objetivo es aportar información para que pueda tomar una decisión más razonada, no sustituir su decisión.

Si tu hijo está en ese momento y necesita aclarar sus opciones, disponemos de un Test online de Orientación Profesional diseñado para ayudar a identificar intereses y orientar la elección de estudios.

Qué podemos hacer los padres mientras decide

Nuestra principal función es acompañar el proceso.

Podemos ayudarle a buscar información, visitar universidades o centros de Formación Profesional, comparar planes de estudio, hablar sobre sus capacidades y escuchar sus dudas.

También debemos permitirle cambiar de opinión mientras investiga.

Lo que conviene evitar es transmitirle que existe una única decisión correcta y que equivocarse tendrá consecuencias irreparables.

Cuanta más presión perciba, más difícil puede resultarle pensar con claridad.

¿Cuándo puede ser útil una orientación profesional?

Puede ser especialmente útil cuando el adolescente no sabe por dónde empezar, duda entre alternativas muy diferentes, sus intereses no coinciden con lo que su entorno espera de él o la decisión está generando conflictos familiares.

También cuando existen muchas posibilidades y necesita organizar toda la información antes de elegir.

En estos casos, disponer de información sobre sus intereses y preferencias puede facilitar mucho la conversación familiar.

Ayudarle a elegir sin elegir por él

Que nuestro hijo no sepa qué estudiar puede preocuparnos, pero no necesitamos resolver la decisión inmediatamente por él.

Podemos ayudarle a conocerse, investigar alternativas, analizar ventajas e inconvenientes y comprender las consecuencias de cada opción.

El objetivo final no es que estudie aquello que nosotros consideramos mejor, sino que aprenda a tomar una decisión responsable sobre su propio futuro.

Si necesita un punto de partida para conocer mejor sus intereses y explorar las opciones que pueden encajar con él, puede realizar nuestro Test online de Orientación Profesional.

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Equipo de Centro Vaca Orgaz
Equipo de Centro Vaca Orgaz
Equipo multidisciplinar de psicólogos infantiles y neuropsicólogos con más de 25 años de experiencia en la evaluación y tratamiento de dificultades emocionales, conductuales y del aprendizaje en niños y adolescentes. Nuestro trabajo se basa en la evidencia científica y en la práctica clínica diaria con familias.

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