Logopedia Madrid. ¿Qué es la disglosia?

La disglosia es la alteración en el habla producida por una afectación en el aparato bucofonatorio.

Esta afectación suelen ser de carácter congénito. Es decir, el niño ya los presenta en el periodo de gestación. O pueden ser debidos a alguna lesión o traumatismo. Suelen ser alteraciones anatómicas o fisiológicas de los órganos articulatorios periféricos:

  • labios
  • lengua
  • paladar
  • mandíbula
  • dientes

Y no se deben a afecciones neurológicas o sensoriales.

Se debe comprobar por tanto, la funcionalidad y la competencia de cada una de las  estructuras orgánicas que están implicadas en el habla. Además, es necesario observar la forma, el tamaño y la relación entre dichas estructuras y sus funciones.

¿Qué aspectos hay que tener en cuenta?

Hay que tener en cuenta la forma del paladar duro y el paladar blando, así como observar el tamaño de las amígdalas. La movilidad del velo del paladar, que es el paladar blando, es muy importante a la hora de explorar los órganos del habla, porque interviene en el soplo y en la emisión sucesiva de los fonemas.

El tono, movilidad y cierre labial será decisivo ara la articulación de los fonemas en los que estos órganos estén implicados. Además, son requisitos fundamentales para realizar una buena ingesta de alimentos y dominio del bolo alimenticio. Poseer una incompetencia a nivel labial, puede traer consecuencias en el resto de funciones estomatognáticas, como la respiración, masticación, deglución… y a su vez genera fuerzas compensatorias que conllevarán a la presencia de malos hábitos orales. Hay prestar atención a algún tipo de fisura, asimetría o cicatriz, tono muscular, movilidad…

La forma de los dientes y cómo contacten la arcada superior e inferior y el cierre será decisivo en los fonemas dentales y labio dentales. Además, está muy relacionado con la colocación de la lengua en reposo y con la mandíbula. A la hora de valorarlo, hay que tener también en cuenta la postura corporal.

La lengua debe ser flexible y ágil, poseer una adecuada posición en reposo (que contacte con el paladar), durante la masticación y durante la deglución, ya que si estuviera algo alterado repercutiría en el habla.

Especial atención a la forma de respirar: por la nariz o por la boca; si existieran problemas para respirar por la nariz y se hiciera una compensación con respiración bucal provocaría malos hábitos de lengua y posibles infecciones.

Paula Ágreda

Logopeda

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