cropped-d1.jpgLas funciones ejecutivas en la infancia se definen de forma general como un conjunto de habilidades cognoscitivas que permiten la anticipación y el establecimiento de metas.

El diseño de planes y programas, el inicio de las actividades y de las operaciones mentales.

También la autorregulación y la monitorización de las tareas, la selección precisa de los comportamientos y las conductas.

La flexibilidad en el trabajo cognoscitivo y su organización en el tiempo y en el espacio. (Harris, 1995; Pineda, 1996; Pineda, Cadavid, & Mancheno, 1996a; Pineda Ardila, Rosselli, Cadavid, Mancheno & Mejía, en prensa; Reader, Harris, Schuerholtz, & Denckla, 1994; Stuss & Benson, 1986; Weyandt & Willis, 1994).

Los componentes más específicos de las funciones ejecutivas en la infancia, en los cuales coinciden la mayor parte de las investigaciones, son la atención sostenida, la inhibición de interferencias, la planificación, la regulación de la conducta y la flexibilidad cognitiva.

Estas funciones ejecutivas inician su desarrollo durante la infancia, en los primeros meses de vida, van variando con la edad y el tipo de desarrollo.

Están influidas por el proceso de configuración y maduración cerebral del córtex prefrontal hasta la etapa adolescente. Su mayor o menor grado de desarrollo y eficacia puede producir dificultades académicas o conductuales entre otras, que han de ser tratadas mediante intervenciones profesionales adecuadas.

Algunos artículos llevados a cabo al respecto indican que los primeros cinco años de vida son esenciales en la evolución de las funciones ejecutivas y otros, hacen hincapié en la prematuridad como factor de riesgo para su desarrollo. Pudiendo afectar a corto y largo plazo el buen funcionamiento, manifestándose en dificultades del aprendizaje y de control conducta.

PATOLOGÍAS INFANTO-JUVENILES QUE CURSAN CON DÉFICIT DE FUNCIONES EJECUTIVAS en la infancia:

  • Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).
  • Trastornos del espectro autista.
  • Síndrome de Tourette.
  • Trastorno obsesivo-compulsivo.
  • Sujetos con traumatismo cerebral grave.
  • Síndrome disejecutivo.

En el caso de que un niño/a o adolescente sea diagnosticado con alguna de estas patologías será necesario el trabajo que incida sobre las funciones ejecutivas, entre otros objetivos, con el fin de que dicho conjunto de habilidades logre un desarrollo óptimo que permita un funcionamiento adecuado.

Aida Mañanero

Psicóloga

Artículo anteriorPsicología infantil: Cuándo debemos quitar el chupete
Artículo siguienteTerapia de pareja: La comunicación en pareja
Psicólogo Infantil - Vaca Orgaz
Somos un centro de larga trayectoria profesional y amplia experiencia como psicólogo infantil en Madrid, expertos en niños y adolescentes. Más de 900 evaluaciones y diagnósticos con los text más punteros como el WISC-V, el SENA o el AULA NESPLORA. Hemos ayudado a cientos de familias dando pautas y ayudando a niños. Tanto en sus dificultades de aprendizaje, emocionales como sociales. La eficacia de nuestras sesiones con resultados desde el primer mes.