Que un niño controle la orina pero tenga dificultades para controlar la caca es una situación mucho más frecuente de lo que suele pensarse. Para muchas familias resulta desconcertante y genera ansiedad, frustración y sentimientos de culpa, tanto en los padres como en el propio niño.
Entender por qué ocurre, identificar cuándo es parte del desarrollo y cuándo conviene intervenir, y saber cómo actuar sin presión es clave para resolverlo de forma respetuosa y eficaz.
¿Por qué un niño puede controlar el pis pero no la caca?
El control de esfínteres no aparece todo a la vez. Desde el punto de vista del desarrollo infantil, el pis suele controlarse antes que la caca, y esto es completamente normal.
Algunas razones son:
- El control de la vejiga requiere una coordinación más sencilla.
- Orinar suele ser rápido y poco doloroso.
- La defecación implica más músculos, mayor conciencia corporal y, en muchos casos, experiencias previas desagradables.
Por eso, no es extraño que un niño pueda avisar para hacer pis y, sin embargo, tenga dificultades para hacer caca en el váter.
Encopresis: cuándo hay que sospechar que hay un problema
Cuando esta dificultad se mantiene en el tiempo, no hablamos solo de “un retraso”, sino que puede tratarse de encopresis infantil.
La encopresis es un trastorno de la eliminación que consiste en la emisión repetida de heces en lugares inapropiados (ropa interior, pantalón, suelo…), en niños que ya tienen edad suficiente para controlar los esfínteres.
En la mayoría de los casos está asociada a:
- Estreñimiento crónico
- Retención voluntaria o involuntaria
- Miedo al dolor al defecar
- Ansiedad o experiencias negativas previas
Si quieres profundizar en qué es la encopresis y por qué ocurre, puedes leer este artículo: Mi hijo no quiere hacer caca en el water.
Causas más frecuentes por las que controla el pis pero no la caca
1. Estreñimiento crónico
Es la causa más habitual. Las heces duras provocan dolor, el niño retiene, y el problema se mantiene en el tiempo.
2. Miedo al baño o al dolor
Una experiencia dolorosa previa puede hacer que el cuerpo se bloquee automáticamente, aunque el niño “quiera hacerlo bien”.
3. Hábitos intestinales irregulares
Ignorar la señal de ir al baño o no tener rutinas favorece la retención.
4. Factores emocionales
Cambios familiares, inicio del colegio, estrés o necesidad de control pueden influir.
5. Factores médicos
Menos frecuentes, pero siempre deben descartarse con el pediatra si hay dolor intenso, sangrado o síntomas persistentes.
Señales de alerta que conviene observar
Es recomendable prestar atención si aparecen varias de estas señales:
- Evita ir al baño y retiene
- Accidentes frecuentes o manchas en la ropa interior
- Heces duras, grandes o irregulares
- Mal olor persistente
- Miedo o rechazo al váter
- Irritabilidad, vergüenza o cambios en el comportamiento
Qué NO conviene hacer
Aunque es difícil, hay actitudes que empeoran el problema:
- Reñir, castigar o presionar
- Obligar a sentarse en el baño
- Compararlo con otros niños
- Convertir el momento del baño en una lucha diaria
La presión aumenta la ansiedad… y la ansiedad bloquea la evacuación.
Cómo ayudar a tu hijo de forma práctica y respetuosa
1. Normaliza la situación
Explícale que no es culpa suya y que es algo que se puede aprender.
2. Crea rutinas sin presión
Sentarse después de las comidas, pocos minutos y sin obligar.
3. Cuida la postura
Un taburete para apoyar los pies facilita mucho la evacuación.
4. Alimentación e hidratación
Fibra, agua suficiente y movimiento diario ayudan, pero no son suficientes si hay miedo.
5. Refuerza sin premios excesivos
Valora el intento, no solo el resultado.
6. Apoyo emocional
Escuchar, validar y transmitir calma es parte del tratamiento.
Cuándo acudir a un psicólogo infantil
Es recomendable pedir ayuda profesional si:
- El problema se mantiene durante semanas o meses
- Hay dolor o miedo persistente
- Aparecen escapes frecuentes
- El niño muestra vergüenza o aislamiento
- La familia se siente desbordada
Un psicólogo infantil puede evaluar tanto la parte física como emocional y ayudar a romper el círculo de la retención sin generar más sufrimiento.
Acompañamiento profesional para padres
En algunos casos, además de la orientación individual, las familias necesitan pautas claras para aplicar en casa, que les ayuden a actuar con seguridad y sin aumentar la ansiedad.
Por eso, desde nuestro centro de psicología infantil hemos desarrollado un programa en vídeo para padres, donde explicamos paso a paso cómo ayudar a tu hijo a dejar de retener la caca y recuperar la confianza en su cuerpo, desde la calma y el respeto.
Puedes acceder al tratamiento online en psicologoinfantil.es y empezar a aplicar las pautas desde casa.
Conclusión
Que un niño controle el pis pero no la caca es una situación frecuente y tratable. La clave está en:
- Entender el proceso evolutivo
- Detectar cuándo hay un bloqueo real
- Evitar la presión
- Acompañar con calma
- Pedir ayuda cuando es necesario
Con el enfoque adecuado, la mayoría de los niños supera esta dificultad sin que afecte a su autoestima ni a su bienestar emocional.






