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Mi hijo controla el pis pero no la caca

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Mi hijo controla el pis pero no la caca: causas, síntomas y cómo ayudarle

Que un niño controle la orina pero tenga dificultades para controlar la caca es más frecuente de lo que muchos padres creen. Este problema, conocido clínicamente como encopresis, puede generar ansiedad, frustración y sentimientos de culpa tanto en el niño como en la familia. Entender sus causas, identificar los síntomas y saber cómo actuar es fundamental para solucionarlo de manera respetuosa y eficaz. Además dispones de nuestro Tratamiento online en formato videos para ver en casa, y empieza hoy mismo a aplicar las pautas de la psicóloga Elisa Vaca experta en este tipo de pro el más.

En esta guía completa te explicamos por qué algunos niños controlan el pis pero no la caca, cómo reconocer las señales, estrategias prácticas y cuándo acudir a un psicólogo infantil especializado.

Qué es la encopresis y cómo se diferencia del control de la orina

La encopresis es la dificultad para controlar la defecación, incluso después de que un niño haya adquirido el control de la vejiga. Es importante diferenciarla del control urinario:

  • Control del pis (orina): la mayoría de los niños lo adquiere entre los 2 y 4 años.
  • Control de la caca (heces): puede retrasarse y presentarse problemas incluso después de haber logrado el control urinario.

La encopresis puede aparecer de dos formas principales:

  1. Encopresis sin estreñimiento: menos común, ocurre cuando el niño evacúa sin darse cuenta por razones de desregulación emocional o conductual.
  2. Encopresis con estreñimiento: la más frecuente. Suele deberse a retención de heces, dolor al defecar o miedo a la evacuación.

Causas frecuentes por las que un niño controla el pis pero no la caca

Existen varias razones que explican por qué un niño puede tener control urinario pero dificultades con las heces:

1. Estreñimiento crónico

El estreñimiento infantil es la causa más común. Las heces duras y dolorosas generan miedo al dolor, provocando que el niño retenga más tiempo y agrave el problema.

  • Heces duras, pequeñas o escasas
  • Dolor o llanto al defecar
  • Evitación del baño durante el día
  • Posible pérdida involuntaria de heces (encopresis)

El círculo suele ser este: estreñimiento → dolor → retención → más estreñimiento → encopresis.

2. Miedo al baño o ansiedad

Algunos niños desarrollan ansiedad relacionada con la defecación, lo que puede hacer que eviten el baño y retengan las heces. Las causas pueden ser:

  • Experiencias dolorosas previas
  • Cambios en la rutina
  • Estrés familiar, escolar o social

3. Hábitos intestinales irregulares

No evacuar de manera regular o ignorar la señal de ir al baño puede causar retención crónica y encopresis. La falta de una rutina estable favorece la acumulación de heces y la aparición de accidentes.

4. Factores emocionales y conductuales

En algunos casos, la encopresis está relacionada con:

  • Baja tolerancia a la frustración
  • Deseo de llamar la atención
  • Estrés emocional
  • Dificultades de adaptación en la escuela o con cambios familiares

5. Factores médicos

Aunque menos frecuente, hay causas médicas que un pediatra o gastroenterólogo debe descartar:

  • Problemas digestivos crónicos
  • Alteraciones neurológicas
  • Infecciones recurrentes del tracto intestinal o urinario

Señales de que tu hijo puede tener encopresis

Los padres deben observar ciertas señales que indican la necesidad de intervención:

  • Evita ir al baño y retiene las heces
  • Dolor o incomodidad al defecar
  • Accidentes frecuentes durante el día o la noche
  • Heces duras, irregulares o de gran tamaño
  • Mal olor persistente en la ropa interior
  • Ansiedad o resistencia a usar baños públicos
  • Cambios en el comportamiento, irritabilidad o timidez

Si identificas varias de estas señales, es recomendable acudir a un psicólogo infantil o pediatra especializado.

Consecuencias de no tratar la encopresis

Si la encopresis no se aborda de manera temprana, puede generar:

  • Dolor físico y estreñimiento crónico
  • Baja autoestima y vergüenza
  • Aislamiento social y problemas escolares
  • Frustración familiar y conflictos en casa
  • Riesgo de complicaciones médicas, como hemorroides o fisuras anales

Por eso es importante actuar a tiempo y con un enfoque respetuoso.

Cómo ayudar a tu hijo: estrategias prácticas

El abordaje de la encopresis combina aspectos médicos, conductuales y emocionales. Aquí te presentamos estrategias clave:

1. Consultar con un especialista

  • Un psicólogo infantil o pediatra puede evaluar la situación
  • Determinar si hay estreñimiento crónico u otros factores médicos
  • Elaborar un plan individualizado

2. Normalizar la situación y evitar culpabilizar

  • Nunca regañes ni castigues al niño por accidentes
  • Explica que es un problema físico y que se puede solucionar
  • Mantén un ambiente relajado y seguro para ir al baño

3. Crear rutinas y hábitos de evacuación

  • Establecer horarios fijos para ir al baño (después de comer es ideal)
  • Utilizar un taburete para que el niño apoye los pies y adopte postura correcta
  • Supervisar la higiene y recompensar hábitos positivos (elogios, no premios materiales excesivos)

4. Dieta y hábitos saludables

  • Aumentar la ingesta de fibra: frutas, verduras, cereales integrales
  • Mantener buena hidratación: agua durante el día
  • Evitar alimentos que favorezcan estreñimiento: procesados, excesivamente azucarados

5. Uso de laxantes suaves bajo supervisión

  • En casos de estreñimiento crónico, el pediatra puede recomendar laxantes o ablandadores de heces
  • Nunca automedicar, siempre con indicación profesional

6. Apoyo emocional

  • Escuchar al niño y validar sus sentimientos
  • Evitar comparaciones con otros niños
  • Trabajar la autoestima y confianza corporal

7. Registro de evacuaciones

  • Llevar un diario de hábitos intestinales
  • Anotar horario, consistencia de heces y síntomas
  • Permite al profesional ajustar estrategias y seguimiento

Estrategias conductuales y terapéuticas

En muchos casos, un psicólogo infantil puede recomendar técnicas de intervención conductual:

  • Refuerzo positivo: elogiar cada intento correcto de ir al baño
  • Modelado: enseñar mediante juegos o demostraciones la postura y hábitos
  • Desensibilización: reducir miedo al dolor o al uso del baño
  • Neurofeedback y técnicas de autorregulación: en algunos niños con encopresis asociada a ansiedad o problemas de atención, el neurofeedback puede mejorar la regulación emocional y corporal

Cuándo acudir al psicólogo infantil

Debes consultar con un especialista si:

  • Los accidentes son frecuentes y prolongados en el tiempo
  • Existe dolor persistente al defecar
  • Si se niega a hacer caca
  • Hay cambios significativos en el comportamiento o el estado emocional
  • El niño muestra ansiedad, vergüenza o aislamiento social
  • Has intentado cambios en dieta, rutina y hábitos sin resultados

El psicólogo infantil evaluará tanto la parte física como emocional, ofreciendo un plan integral.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad es normal tener accidentes con la caca?

  • Control completo suele lograrse entre los 3 y 4 años
  • Algunos niños pueden tardar hasta los 5 años, especialmente si hubo estreñimiento previo

¿Es encopresis siempre señal de problema emocional?

No necesariamente. En la mayoría de los casos está vinculada a problemas físicos como estreñimiento, aunque factores emocionales pueden mantener o agravar el problema.

¿Pueden los niños superar la encopresis solos?

Algunos sí, con tiempo y madurez. Sin embargo, la intervención temprana facilita resultados más rápidos y reduce impacto emocional.

Estrategia familiar para acompañar al niño

  1. Mantén calma y paciencia
  2. Habla de manera positiva sobre ir al baño
  3. Evita regaños, burlas o comparaciones
  4. Colabora con la escuela si el niño tiene dificultades para evacuar allí
  5. Celebra logros pequeños, no solo resultados perfectos

Conclusión

Que un niño controle el pis pero no la caca es un fenómeno común y tratable. La clave está en:

  • Detectar signos tempranos
  • Entender causas físicas y emocionales
  • Aplicar estrategias respetuosas y consistentes
  • Buscar la guía de un psicólogo infantil si los problemas persisten

Con paciencia, comprensión y un plan adecuado, la mayoría de los niños supera la encopresis y adquiere control completo de los esfínteres, sin afectar su autoestima ni su bienestar emocional.

Si tu hijo tiene dificultades para controlar la caca o sufre estreñimiento crónico, no esperes más. Una valoración profesional con un psicólogo infantil especializado puede marcar la diferencia:

Visita psicologoinfantil.es y accede a nuestro programa de tratamiento online.

Control de esfínteres en los niños: ¿pis o caca primero?

Desde el punto de vista del neurodesarrollo, el control de esfínteres depende de la maduración del sistema nervioso central, la coordinación muscular y la conciencia corporal. Los niños no desarrollan estas habilidades de forma simultánea: generalmente controlan primero la orina y luego la defecación.

1. Control de la orina (vejiga)

  • Edad típica: entre 2 y 3 años.
  • Neurodesarrollo involucrado:
    • Maduración de la vía nerviosa parasimpática y simpática que regula la vejiga.
    • Desarrollo de la conciencia corporal, que permite reconocer la sensación de llenado de la vejiga.
    • Control voluntario de los músculos del esfínter urinario.
  • Razones por las que se controla antes:
    • La vejiga se llena más lentamente y de forma predecible, lo que facilita anticipar la necesidad de orinar.
    • Orinar suele ser menos doloroso y más rápido que defecar, lo que reduce la resistencia del niño.
    • La rutina de ir al baño puede enseñarse más fácilmente con refuerzos positivos y horarios.

2. Control de la caca (heces)

  • Edad típica: entre 2,5 y 4,5 años, aunque puede retrasarse más si hay estreñimiento.
  • Neurodesarrollo involucrado:
    • Coordinación más compleja de músculos abdominales, intestinales y esfínteres anales.
    • Capacidad de reconocer sensaciones de presión rectal y urgencia fecal.
    • Regulación de reflejos intestinales: el intestino tiene un reflejo de evacuación autónomo que debe aprender a inhibirse hasta ir al baño.
  • Razones por las que suele controlarse después del pis:
    • La defecación puede ser dolorosa, lo que provoca retención y ansiedad.
    • Requiere más coordinación motora y control postural (sentarse en el inodoro, mantener la postura, relajar los músculos correctos).
    • Las heces se forman en el intestino de manera menos predecible, lo que hace más difícil anticipar la necesidad.
    • Factores emocionales como miedo al dolor, estrés o cambios en la rutina pueden interferir más que con la micción.

3. Resumen neurodesarrollista

Aspecto Orina Heces
Edad típica de control 2–3 años 2,5–4,5 años
Coordinación muscular Básica, esfínter urinario Compleja, esfínter anal + músculos abdominales
Sensación corporal Fácil de reconocer Más difícil, requiere conciencia rectal
Dolor asociado Raramente Puede ser doloroso si hay estreñimiento
Interferencia emocional Baja Alta, miedo y ansiedad pueden retrasar el control

Conclusión: los niños suelen controlar primero el pis y luego la caca debido a que la micción requiere menos coordinación, es menos dolorosa y más predecible, mientras que la defecación involucra más músculos, control voluntario más complejo y puede asociarse con dolor o miedo.

Mi hijo controla el pis pero no la caca: causas y soluciones

Es común que los padres se preocupen cuando un niño parece haber superado el control del pis, pero sigue teniendo problemas con la caca. Este desajuste es más frecuente de lo que parece y tiene diversas causas, tanto físicas como emocionales. En este artículo, exploraremos por qué sucede y qué estrategias pueden ayudar a tu hijo a lograr un control completo de esfínteres de manera gradual y positiva.

¿Por qué mi hijo controla el pis pero no la caca?

Durante el proceso de aprendizaje para ir al baño, los niños desarrollan el control de esfínteres en etapas. Mientras que controlar el pis suele ser más sencillo porque implica una sensación de urgencia más directa, el control de las heces puede ser más complicado por razones físicas, psicológicas y emocionales:

1. Miedo al inodoro

Algunos niños pueden sentirse intimidados por el inodoro. El sonido de la descarga, el tamaño del váter o incluso la idea de “perder” una parte de ellos (las heces) pueden generar ansiedad.

2. Estreñimiento

El estreñimiento es una de las causas más comunes. Si un niño ha tenido una experiencia dolorosa al evacuar, puede asociar la caca con el dolor y retenerla, lo que agrava el problema.

3. Dificultades emocionales

La caca puede simbolizar control para algunos niños. Retenerla les da una sensación de poder, especialmente en momentos de cambio, como la llegada de un hermano, una mudanza o el inicio de la guardería.

4. Diferencias en el desarrollo físico

El control de esfínteres requiere que el sistema nervioso y muscular del niño esté lo suficientemente maduro. Algunos niños simplemente necesitan más tiempo para controlar la evacuación.

5. Falta de rutina o aprendizaje incompleto

Si el entrenamiento para ir al baño no se llevó a cabo de manera consistente o hubo presiones excesivas, puede generarse una desconexión entre el control del pis y la caca.

Cómo abordar este problema: soluciones prácticas y efectivas

Superar esta etapa requiere paciencia, comprensión y estrategias concretas. A continuación, te ofrecemos un plan paso a paso para ayudar a tu hijo:

1. Crea un entorno seguro y amigable

Un baño cómodo y adaptado a las necesidades del niño puede marcar la diferencia.

  • Usa un orinal o un adaptador para el inodoro: Asegúrate de que el niño se sienta seguro al sentarse. Usa un banquito para que pueda apoyar los pies y tener una postura natural para evacuar.
  • Personaliza el baño: Permite que tu hijo decore el baño o el orinal con pegatinas, o coloca allí juguetes pequeños para que se sienta a gusto.

2. Establece una rutina predecible

Los niños prosperan con las rutinas, así que intenta crear un horario regular para ir al baño:

  • Después de las comidas: El reflejo gastrocólico hace que el sistema digestivo esté más activo después de comer. Anima a tu hijo a sentarse en el baño durante unos 5-10 minutos tras cada comida.
  • Sin presión: Permite que sea un momento relajado, sin forzar que evacúe. Puedes leer un libro o cantar canciones mientras está sentado para hacerlo más agradable.

3. Ajusta su alimentación

La dieta juega un papel crucial en el control de esfínteres:

  • Aumenta la fibra: Ofrece frutas como peras, ciruelas y manzanas, vegetales como brócoli y zanahorias, y cereales integrales.
  • Hidratación constante: Asegúrate de que beba suficiente agua durante el día. Los líquidos ayudan a ablandar las heces.
  • Evita alimentos astringentes: Reduce el consumo de alimentos que puedan endurecer las heces, como plátanos verdes, arroz blanco y lácteos en exceso.

4. Ayuda a superar el miedo al baño

Si tu hijo tiene miedo del inodoro, aborda este temor con paciencia:

  • Explicaciones claras: Explícale de manera sencilla qué ocurre cuando va al baño. Usa libros o cuentos que hablen sobre el tema.
  • Reforzamiento positivo: Celebra los intentos, incluso si no evacúa. Frases como “¡Qué bien que te sentaste en el baño!” pueden ayudar a reducir la ansiedad.
  • Evita usar la descarga frente a él: Algunos niños pueden asustarse por el ruido o la sensación de que la caca “desaparece”.

5. Refuerza los buenos hábitos con recompensas

Los sistemas de recompensas son una forma efectiva de motivar a los niños:

  • Usa una tabla de logros: Cada vez que tu hijo se siente en el baño o logre evacuar, coloca una pegatina en una tabla.
  • Premios pequeños: Ofrece recompensas simbólicas, como tiempo extra para jugar o un pequeño regalo, cuando alcance ciertos objetivos.

6. Fomenta la actividad física

El movimiento físico estimula el sistema digestivo y facilita las evacuaciones:

  • Juegos activos: Correr, saltar o montar en bicicleta son actividades ideales.
  • Ejercicios específicos: Por ejemplo, que se acueste boca arriba y mueva las piernas como si estuviera pedaleando.

7. Sé paciente y comprensivo

La clave está en evitar regañar o mostrar frustración:

  • Mantén una actitud tranquila: Si tu hijo tiene accidentes, no lo castigues ni le hagas sentir vergüenza. Dile: “No pasa nada, lo intentaremos de nuevo más tarde”.
  • Refuerza su confianza: Hazle saber que esto es solo una etapa y que, con el tiempo, lo logrará.

8. Consulta a un profesional si es necesario

Si, a pesar de tus esfuerzos, tu hijo sigue reteniendo la caca, tiene accidentes frecuentes o muestra señales de dolor al evacuar, consulta con un pediatra o un psicólogo infantil. Puede ser necesario evaluar si hay algún problema médico, como fisuras anales, intolerancias alimentarias o dificultades emocionales subyacentes.

Errores comunes que debes evitar

  • Presionar o forzar al niño: Esto solo aumenta su ansiedad y resistencia.
  • Compararlo con otros niños: Cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo.
  • Usar el castigo: Los castigos generan emociones negativas asociadas al baño, lo que puede agravar el problema.

El camino hacia el éxito: paciencia y apoyo constante

Ayudar a tu hijo a controlar la caca es un proceso que requiere tiempo y empatía. Recuerda que no se trata solo de un aprendizaje físico, sino también emocional. Si sigues estos pasos, refuerzas su confianza y te mantienes constante, es muy probable que logres superar esta etapa con éxito.

Por último, ten en cuenta que cada niño es único. Si necesitas apoyo adicional, no dudes en acudir a un profesional para recibir orientación personalizada. ¡Con paciencia y amor, todo se logra! Y si no, para eso estamos nosotros, para ayudarte.

Qué puedes hacer hoy mismo si tu hijo tiene estreñimiento

vacaorgaz
vacaorgaz
Psicóloga Sanitaria col. nº M-19741 Licenciada en psicología especialidad clínica. Máster en Neuropsicología. Especialista en Psicología Infanto-Juvenil. Especialista en Logopedia. Formadora y Autora de cursos en Tea Ediciones.

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