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Qué es la dispraxia y tipos

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Dispraxia: Definición, Tipos y Tratamientos

La dispraxia, también conocida como trastorno del desarrollo de la coordinación, es una condición neurológica que afecta la capacidad de planificar y ejecutar movimientos coordinados. Esta dificultad puede manifestarse en diversas áreas, desde tareas motoras finas como abotonarse una camisa, hasta actividades más complejas como hablar o participar en deportes. Aunque no está relacionada con la inteligencia, la dispraxia puede influir significativamente en la vida diaria de quienes la padecen.

¿Qué es la Dispraxia?

La dispraxia es un trastorno del neurodesarrollo que se caracteriza por una dificultad persistente en la adquisición y ejecución de habilidades motoras coordinadas. Las personas con dispraxia pueden parecer torpes o descoordinadas y, a menudo, tienen problemas para realizar actividades cotidianas que requieren precisión y coordinación. Es importante destacar que esta condición no se debe a una anomalía muscular o a una discapacidad intelectual, sino a una disfunción en la manera en que el cerebro procesa la información para llevar a cabo movimientos.

Tipos de Dispraxia

La dispraxia puede manifestarse de diferentes formas, dependiendo de las áreas afectadas. A continuación, se describen los tipos más comunes:

1. Dispraxia Ideomotora

Este tipo se caracteriza por dificultades para realizar movimientos simples en respuesta a una instrucción verbal. Por ejemplo, una persona puede saber cómo se realiza una acción, como saludar con la mano, pero tiene problemas para ejecutar el movimiento cuando se le solicita.

2. Dispraxia Ideacional

En la dispraxia ideacional, la persona tiene dificultades para planificar y secuenciar movimientos complejos que implican múltiples pasos. Por ejemplo, puede resultarle desafiante organizar las acciones necesarias para preparar una taza de té, desde hervir el agua hasta verterla en la taza.

3. Dispraxia Constructiva

Este tipo afecta la capacidad para comprender y manejar las relaciones espaciales. Las personas pueden tener problemas para ensamblar objetos, dibujar formas geométricas o copiar diagramas.

4. Dispraxia Verbal u Oromotora

También conocida como apraxia del habla, se refiere a dificultades en la coordinación de los movimientos necesarios para producir el habla. Las personas con este tipo de dispraxia saben lo que quieren decir, pero tienen problemas para articular las palabras correctamente.

Causas de la Dispraxia

Aunque las causas exactas de la dispraxia no se comprenden completamente, se cree que están relacionadas con anomalías en el desarrollo neuronal. Factores como antecedentes familiares de trastornos del neurodesarrollo, nacimiento prematuro o bajo peso al nacer, y exposición a sustancias tóxicas durante el embarazo pueden aumentar el riesgo de desarrollar dispraxia. Estas alteraciones pueden afectar la forma en que el cerebro procesa y transmite la información necesaria para coordinar movimientos.

Síntomas de la Dispraxia

Los síntomas de la dispraxia pueden variar según la edad y el tipo específico de la condición. Algunos de los signos más comunes incluyen:

• Dificultades en habilidades motoras finas: Problemas para abotonarse la ropa, usar utensilios, escribir o manipular objetos pequeños.

• Problemas en habilidades motoras gruesas: Torpeza al correr, saltar, lanzar o atrapar pelotas, y dificultades con el equilibrio.

• Retrasos en el desarrollo del habla: Dificultad para pronunciar palabras correctamente, hablar con fluidez o construir oraciones coherentes.

• Problemas de organización y planificación: Dificultad para secuenciar tareas, seguir instrucciones complejas o gestionar el tiempo de manera efectiva.

• Dificultades sociales y emocionales: Baja autoestima, frustración, ansiedad y problemas para interactuar con sus pares debido a las limitaciones motoras.

Diagnóstico de la Dispraxia

El diagnóstico de la dispraxia es un proceso multidisciplinario que implica la evaluación por parte de diversos profesionales de la salud, incluyendo pediatras, neurólogos, terapeutas ocupacionales y logopedas. El proceso diagnóstico puede incluir:

• Evaluaciones del desarrollo: Para identificar retrasos en hitos motores y del lenguaje.

• Pruebas estandarizadas de coordinación motora: Que miden la destreza en tareas específicas.

• Observación directa: Del desempeño del individuo en actividades cotidianas.

• Entrevistas con padres y maestros: Para recopilar información sobre el comportamiento y las dificultades en diferentes entornos.

Es fundamental un diagnóstico temprano para implementar intervenciones adecuadas que ayuden a mejorar las habilidades y la calidad de vida del individuo.

Tratamientos para la Dispraxia: Enfoque Multidisciplinario y el Rol del Psicólogo Infantil

La dispraxia, también conocida como trastorno del desarrollo de la coordinación, es una condición neurológica que afecta la capacidad de planificar y ejecutar movimientos coordinados. Esta dificultad puede manifestarse en diversas áreas, desde tareas motoras finas como abotonarse una camisa, hasta actividades más complejas como hablar o participar en deportes. Aunque no está relacionada con la inteligencia, la dispraxia puede influir significativamente en la vida diaria de quienes la padecen.

Tratamientos para la Dispraxia

El abordaje terapéutico de la dispraxia es multidisciplinario, involucrando a diversos profesionales para atender las distintas áreas afectadas. A continuación, se detallan las principales intervenciones:

1. Terapia Ocupacional

Los terapeutas ocupacionales se centran en mejorar las habilidades motoras finas y gruesas, facilitando la realización de actividades cotidianas. Mediante ejercicios específicos, ayudan a los individuos a desarrollar la coordinación necesaria para tareas como vestirse, escribir o manipular objetos pequeños. Además, implementan estrategias para mejorar la planificación motora y la organización en la ejecución de actividades.

2. Fisioterapia

La fisioterapia se enfoca en fortalecer los músculos y mejorar el equilibrio y la coordinación general. A través de programas de ejercicios adaptados, los fisioterapeutas trabajan para mejorar la postura, la movilidad y la resistencia física, aspectos fundamentales para la ejecución eficiente de movimientos diarios.

3. Logopedia o Terapia del Habla

Para aquellos con dispraxia verbal, la intervención de un logopeda es esencial. Esta terapia se centra en mejorar la articulación, la fluidez y la coordinación de los músculos implicados en el habla. Mediante técnicas específicas, se busca facilitar la producción de sonidos y palabras, mejorando así la comunicación efectiva.

4. Intervención Psicológica

El papel del psicólogo infantil es crucial en el tratamiento de la dispraxia. Este profesional aborda las implicaciones emocionales y sociales derivadas de la condición. Las intervenciones pueden incluir:

• Terapia Cognitivo-Conductual: Para ayudar al niño a desarrollar estrategias de afrontamiento frente a la frustración y la ansiedad que pueden surgir debido a las dificultades motoras.

• Entrenamiento en Habilidades Sociales: Dado que las dificultades de coordinación pueden afectar las interacciones sociales, se trabaja en mejorar las competencias sociales y la autoestima del niño.

• Apoyo Familiar: Orientar a los padres y cuidadores sobre cómo apoyar al niño en casa y en entornos sociales, promoviendo un ambiente comprensivo y adaptado a sus necesidades.

La intervención del psicólogo infantil es fundamental para abordar no solo los aspectos emocionales, sino también para trabajar en conjunto con otros profesionales, garantizando un enfoque integral en el tratamiento de la dispraxia.

5. Adaptaciones Educativas

En el entorno escolar, es vital implementar adaptaciones que faciliten el aprendizaje y la participación del niño con dispraxia. Esto puede incluir el uso de tecnología asistiva, como teclados o software de dictado, permitir más tiempo para completar tareas y exámenes, y proporcionar instrucciones claras y segmentadas. La colaboración entre educadores, terapeutas y el psicólogo infantil es esencial para desarrollar un plan educativo individualizado que responda a las necesidades específicas del niño.

Importancia de la Intervención Temprana

Detectar y abordar la dispraxia en las primeras etapas de desarrollo es crucial para maximizar la eficacia de las intervenciones. La plasticidad cerebral en la infancia permite que las terapias tengan un impacto más significativo, facilitando la adquisición de habilidades y la adaptación a las demandas del entorno. Además, una intervención temprana puede prevenir o minimizar problemas emocionales y sociales asociados, como la baja autoestima o la ansiedad.

Conclusión

La dispraxia es una condición compleja que requiere un abordaje terapéutico integral y personalizado. La colaboración de un equipo multidisciplinario, incluyendo terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas, logopedas y psicólogos infantiles, es esencial para abordar las diversas áreas afectadas. Mediante intervenciones coordinadas y adaptadas a las necesidades individuales, es posible mejorar significativamente la calidad de vida de las personas con dispraxia, facilitando su desarrollo personal, académico y social.

Juegos y actividades para la dispraxia

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Elisa Vaca
Elisa Vaca
Elisa Vaca Psicóloga es la autora de esta entrada de información y la autora de los cursos Educar en Positivo y Tratamientos en video para ver en casa.

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