Las rabietas en niños son una de las situaciones que más desgaste generan en las familias. Aparecen en casa, en la calle o en el colegio y suelen venir acompañadas de llanto intenso, gritos o enfado, lo que hace que muchos padres se pregunten si es algo normal o si deben preocuparse.
En consulta como psicólogo infantil en Madrid, vemos a menudo familias que llegan agotadas y con la sensación de que “ya lo han probado todo”. Entender por qué ocurren las rabietas es el primer paso para poder gestionarlas mejor.
¿Qué son las rabietas infantiles?
Las rabietas son una forma de expresión emocional. El niño aún no dispone de las herramientas necesarias para regular lo que siente y, cuando se frustra, el enfado aparece de forma intensa.
No se trata de manipulaciones conscientes, sino de una dificultad para gestionar emociones que todavía están en desarrollo.
¿A qué edad son normales las rabietas?
Las rabietas son más frecuentes entre los 2 y los 5 años, una etapa en la que el niño:
- quiere autonomía,
- no tolera bien la frustración,
- y todavía no sabe expresar lo que siente con palabras.
En la mayoría de los casos, con el paso del tiempo y un acompañamiento adecuado, estas conductas disminuyen.
Causas más frecuentes de las rabietas
Las rabietas pueden aparecer por distintos motivos, entre ellos:
- frustración ante un “no”
- cansancio o falta de sueño
- hambre o sobreestimulación
- dificultad para expresar emociones
- límites poco claros o incoherentes
- cambios en la rutina o situaciones nuevas
Cada niño reacciona de manera diferente ante estas situaciones.
Cómo gestionar las rabietas en el día a día
Algunas pautas generales que suelen ayudar son:
- mantener la calma y evitar responder con gritos
- validar la emoción, aunque no la conducta
- poner límites claros y coherentes
- ofrecer alternativas cuando sea posible
- ayudar al niño a poner palabras a lo que siente
El objetivo no es que el niño “deje de sentir”, sino que aprenda poco a poco a regularse.
¿Cuándo las rabietas dejan de ser normales?
Conviene prestar atención cuando:
- las rabietas son muy frecuentes o intensas
- aparecen fuera de la edad esperable
- se mantienen durante mucho tiempo
- interfieren en la convivencia familiar o escolar
- el niño parece desbordado emocionalmente
En estos casos, una valoración profesional puede ayudar a entender qué está ocurriendo y cómo acompañar al niño de forma adecuada.
La importancia de intervenir a tiempo
Cuando se trabaja la regulación emocional desde edades tempranas:
- disminuye la intensidad de las rabietas
- mejora la relación familiar
- el niño adquiere estrategias emocionales útiles
- se previenen problemas de conducta posteriores
Pedir orientación no significa que algo vaya mal, sino que se está cuidando el desarrollo emocional del niño.
¿Y si no puedo acudir presencialmente?
En algunas situaciones, la terapia infantil online puede ser una opción válida para orientar a los padres y trabajar las dificultades emocionales del niño, siempre valorando cada caso de forma individual.
Las rabietas forman parte del desarrollo infantil, pero no tienen por qué vivirse con angustia constante. Comprender qué le ocurre al niño y saber cómo acompañarlo puede marcar una gran diferencia en el bienestar de toda la familia.






