Cómo conseguir pensamiento constructivo

En general se pueden distinguir dos tipos de creencias. Es necesario conocerlas para poder mejorar el tipo de pensamiento a uno más constructivo.

En primer lugar, aquella que afirma que en la vida está todo escrito. Existiendo un destino el cual es el que determina lo que sucederá.

O bien, aquella que manifiestan las personas las cuales consideran que son ellas mismas las que construyen su presente. Y por tanto su futuro.

En función de ostentar una u otra. El modo en que se afrontan determinadas situaciones. Y concretamente aquellos problemas que puedan acontecer es diferente por ciertas razones:

  • En primer lugar, si se piensa que “está todo escrito” . Es obvio que uno mismo no puede hacer nada. Puesto que lo que vaya a suceder ya está determinado.

Se puede pensar que esta postura puede resultar más cómoda y fácil. Por el hecho de adoptar un rol pasivo en el que aparentemente no es necesario hacer nada.

  • No obstante, este hecho en general produce una sensación de estar atrapado, de bloqueo y de ausencia de control sobre la propia existencia, ya que lo único que cabe es esperar a que se sucedan los acontecimientos e intentar adaptarse a los mismos.
  • Sin embargo, los sujetos que por el contrario consideran que son ellos mismos los que configuran su realidad, pueden definir en gran parte cómo puede ser su vida.
  • En esta situación, este tipo de personas asumen un rol mucho más activo y participante sin quedar a menudo bloqueados, ni esperar a que sea el resto el que cambie.

En este sentido, además se ha constatado que los individuos que piensan del primer modo, ante dificultades o problemas dados, tienen más riesgo de caer en estados de ánimo bajo, depresivos o ansiosos puesto que no tienen frecuentemente esperanza alguna y sólo les queda esperar, ya que “su vida no está en sus manos”.

De este modo, y teniendo en cuenta lo dicho, es posible evidenciar que se puede decidir en gran medida cómo se quiere estar en función de aquello que se piense y del lenguaje que se emplee sobre uno mismo. Es un modo, de cómo conseguir el pensamiento constructivo.

Esto es, cambiar entre “esto es lo que me ha tocado” por “¿qué puedo hacer porque esto cambie?”, o “no lo conseguiré” por “quiero y/o puedo conseguirlo”.

A pesar de esto, es necesario aclarar que el pensar de un modo más constructivo y que otorgue una mayor participación, implicación y actuación no exime de en ocasiones pasar malos momentos de malestar o sufrimiento como pudiese parecer.

Más bien la diferencia estriba en la ausencia de autoboicoteos que dificulten la realización y el propio avance.

 Aida Mañero Ocarranza

Psicóloga Sanitaria

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