El siguiente caso está basado en una situación clínica real atendida en nuestro centro. Algunos detalles han sido modificados para proteger la identidad del menor y de su familia.
Los padres de Marcos (nombre ficticio) acudieron a consulta muy preocupados. Su hijo tenía cuatro años, controlaba perfectamente el pis, pero solo aceptaba hacer caca si llevaba puesto un pañal. Si intentaban sentarlo en el váter, lloraba, se ponía muy nervioso y era capaz de aguantar varios días sin evacuar.
La familia había probado prácticamente de todo: premios, cuentos, calendarios de pegatinas e incluso cambiar de adaptador para el váter. Sin embargo, el problema continuaba exactamente igual.
¿Qué estaba ocurriendo realmente?
Durante la primera valoración comprobamos que Marcos no desafiaba a sus padres ni hacía esto para llamar la atención. Detrás del problema existía un intenso miedo al momento de hacer caca que se había ido reforzando con el paso del tiempo.
Después de varios episodios de estreñimiento doloroso, el niño había asociado el momento de evacuar con una experiencia desagradable. El pañal se había convertido en el único lugar donde sentía seguridad.
Qué había intentado la familia
Como ocurre en muchos hogares, los padres actuaban con la mejor intención. Habían utilizado recompensas, intentaban convencerle con paciencia e incluso negociaban cada vez que llegaba el momento de ir al baño.
Sin darse cuenta, toda la dinámica familiar acababa girando alrededor de la caca, aumentando todavía más la ansiedad del niño.
Cómo abordamos el caso
El primer objetivo no fue conseguir que Marcos hiciera caca en el váter, sino reducir el miedo que sentía y eliminar la presión que existía alrededor del problema.
Trabajamos con los padres para modificar algunas respuestas habituales, establecer rutinas tranquilas y recuperar poco a poco la confianza del niño. A medida que desaparecía el miedo, también fue disminuyendo la necesidad de utilizar el pañal.
Qué aprendieron sus padres
La familia comprendió que el problema no era la falta de voluntad de su hijo, sino el miedo que había desarrollado tras varias experiencias negativas.
Ese cambio de perspectiva permitió reducir las discusiones, mejorar el ambiente en casa y acompañar al niño de una forma mucho más eficaz.
¿Qué puedes hacer si tu hijo solo hace caca con pañal?
Si tu hijo se encuentra en una situación parecida, evita convertir el momento de hacer caca en una lucha diaria. Comprender qué está manteniendo el problema suele ser mucho más útil que insistir una y otra vez para que utilice el váter.
Puedes ampliar información en nuestra guía sobre mi hijo solo hace caca con pañal, donde explicamos las causas más frecuentes y cómo ayudar al niño.
Si necesitas una guía práctica para empezar desde casa, puedes acceder al Tratamiento para la encopresis infantil y miedo a hacer caca, con pautas paso a paso para romper el círculo de miedo, retención y escapes.
También te recomendamos leer nuestra guía principal sobre mi hijo no quiere hacer caca en el váter, donde encontrarás una explicación completa de este problema.
Conclusión
Detrás de un niño que solo hace caca con pañal suele haber mucho más que un simple hábito. Cuando se identifica correctamente la causa y la familia dispone de una estrategia adecuada, la mayoría de los niños consigue superar el miedo y adquirir el hábito de hacer caca en el váter con normalidad.



