Cuando un niño tiene encopresis, muchos padres reciben consejos muy diferentes según el profesional al que consulten. Esto puede generar dudas sobre cuál es el tratamiento más adecuado y qué medidas cuentan realmente con respaldo científico.
Por eso resulta útil conocer qué recomiendan las principales guías clínicas internacionales, elaboradas por sociedades científicas especializadas en gastroenterología pediátrica y trastornos funcionales digestivos.
¿Qué son las guías clínicas sobre la encopresis infantil?
Las guías clínicas son documentos elaborados por expertos que revisan toda la evidencia científica disponible para ofrecer recomendaciones sobre el diagnóstico y el tratamiento de una enfermedad.
En el caso de la encopresis infantil, las referencias internacionales más utilizadas proceden de sociedades como la European Society for Paediatric Gastroenterology, Hepatology and Nutrition (ESPGHAN), la North American Society for Pediatric Gastroenterology, Hepatology and Nutrition (NASPGHAN) y los criterios de Roma IV, utilizados para clasificar los trastornos funcionales digestivos.
¿Qué recomiendan las principales guías?
Aunque cada niño necesita una valoración individual, las guías coinciden en varios aspectos importantes:
- Realizar una evaluación clínica completa antes de iniciar el tratamiento.
- Descartar enfermedades orgánicas cuando existan signos de alarma.
- Tratar adecuadamente el estreñimiento cuando está presente.
- Establecer hábitos regulares para ir al baño.
- Explicar a la familia cómo se produce la encopresis.
- Mantener un seguimiento continuado hasta la recuperación.
Las guías también destacan la importancia de adaptar el tratamiento a cada niño, ya que no todos presentan las mismas causas ni evolucionan de la misma manera.
¿Qué papel tienen los factores emocionales?
La evidencia científica muestra que muchos niños con encopresis presentan miedo al dolor, ansiedad, vergüenza o experiencias negativas relacionadas con el momento de hacer caca. Estos factores no sustituyen al estreñimiento, pero sí pueden contribuir a mantener el problema.
Por este motivo, las recomendaciones actuales insisten en abordar tanto los aspectos físicos como los conductuales y emocionales cuando forman parte del problema.
Qué vemos nosotros en consulta
Nuestra experiencia coincide en gran medida con estas recomendaciones. Después de muchos años trabajando con niños que presentan encopresis, comprobamos que los mejores resultados aparecen cuando se entiende qué está manteniendo el problema en cada niño y se ofrece a la familia una intervención adaptada a su situación.
Cuando los padres comprenden el origen de la retención y aprenden cómo actuar en casa, disminuye la presión sobre el niño y suele mejorar la colaboración durante el tratamiento.
Qué pueden hacer los padres
El primer paso consiste en comprender que la encopresis no suele resolverse simplemente esperando a que el niño madure. Cuanto antes se entienda qué factores están manteniendo la retención y los escapes, antes podrá iniciarse una intervención adecuada.
Si quieres comprender mejor cómo aparece este problema y qué puedes hacer desde casa, puedes consultar nuestra guía completa sobre mi hijo no quiere hacer caca en el váter.
Si buscas una guía práctica basada tanto en la evidencia científica como en nuestra experiencia clínica, puedes acceder al Tratamiento para la encopresis infantil y miedo a hacer caca, donde explicamos paso a paso cómo intervenir desde casa.
Dónde ampliar información
Si quieres conocer con más detalle cómo se define este trastorno y cuándo se diagnostica, te recomendamos leer también nuestro artículo sobre encopresis infantil.
Conclusión
Las principales guías clínicas coinciden en que la encopresis infantil necesita una valoración completa y un tratamiento adaptado a cada niño. No existe una única solución válida para todos los casos, ya que intervienen factores físicos, conductuales y, en ocasiones, emocionales.
Con un diagnóstico adecuado, unas pautas estables y una intervención temprana, la mayoría de los niños consigue superar la encopresis y recuperar el control de la evacuación.



