Qué hemos aprendido después de tratar cientos de niños con encopresis

Después de muchos años trabajando con niños que presentan encopresis, hemos comprobado que ningún caso es exactamente igual. Sin embargo, sí existen patrones que se repiten una y otra vez y que nos han permitido entender mucho mejor cómo ayudar a las familias.

Con el paso del tiempo hemos aprendido que la encopresis rara vez se resuelve sola. Cuanto antes se comprende qué está manteniendo el problema, más fácil suele ser ayudar al niño a recuperar la confianza y el control.

¿Qué nos ha enseñado la experiencia?

Si tuviéramos que resumir todo lo aprendido durante estos años, diríamos que la mayoría de los niños no necesitan más presión. Necesitan sentirse comprendidos.

Cuando un niño retiene la caca durante semanas o meses, normalmente existe un motivo que mantiene esa conducta. Puede ser el miedo al dolor, una mala experiencia anterior, ansiedad, estreñimiento o varios factores al mismo tiempo.

Por eso hemos aprendido que intentar obligar al niño a hacer caca rara vez resuelve el problema. Lo importante es descubrir por qué no puede hacerlo con normalidad.

Las situaciones que más vemos en consulta

Hay situaciones que aparecen con mucha frecuencia:

  • Padres que creen que su hijo lo hace para llamar la atención.
  • Niños que tienen miedo al dolor aunque las heces ya no sean duras.
  • Familias que han probado muchas estrategias distintas sin mantener ninguna el tiempo suficiente.
  • Niños con buena evolución física, pero que siguen bloqueándose emocionalmente.
  • Padres que llegan agotados y sintiéndose culpables.

Algo que también vemos con frecuencia es que muchos niños mejoran cuando desaparece la tensión alrededor del momento de ir al baño. Reducir la presión suele ser uno de los primeros cambios importantes.

Qué pueden hacer los padres

Nuestra experiencia nos dice que el mejor punto de partida es comprender el problema antes de intentar resolverlo. Cuando los padres entienden qué está ocurriendo, dejan de interpretar los escapes como una desobediencia y empiezan a responder de una forma mucho más útil para el niño.

Si quieres comprender mejor por qué aparece este problema y cómo ayudar a tu hijo desde el principio, puedes consultar nuestra guía completa sobre mi hijo no quiere hacer caca en el váter.

Si prefieres comenzar desde casa con una guía estructurada, hemos desarrollado un Tratamiento para la encopresis infantil y miedo a hacer caca, donde explicamos paso a paso las pautas que utilizamos para ayudar a muchas familias a superar este problema.

Lo que nunca deja de sorprendernos

Después de tantos años de experiencia, sigue habiendo algo que nos llama la atención. Muchos padres llegan convencidos de que han hecho algo mal o de que su hijo nunca conseguirá superar la encopresis.

Sin embargo, cuando comprenden el origen del problema y empiezan a aplicar unas pautas adaptadas a su hijo, la mayoría descubre que la situación puede cambiar mucho más de lo que imaginaban.

Si quieres conocer cómo identificar correctamente este problema, puedes leer también nuestro artículo sobre cómo saber si mi hijo tiene encopresis.

Conclusión

La experiencia nos ha enseñado que detrás de la encopresis casi siempre hay una historia que merece ser escuchada. Comprender esa historia es el primer paso para ayudar al niño.

Con unas pautas adecuadas, paciencia y un acompañamiento adaptado a cada caso, la mayoría de los niños consigue superar el miedo, recuperar el control y volver a hacer caca con normalidad.

Equipo de Centro Vaca Orgaz
Equipo de Centro Vaca Orgaz
Equipo multidisciplinar de psicólogos infantiles y neuropsicólogos con más de 25 años de experiencia en la evaluación y tratamiento de dificultades emocionales, conductuales y del aprendizaje en niños y adolescentes. Nuestro trabajo se basa en la evidencia científica y en la práctica clínica diaria con familias.

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