Mi hijo no come

Mi hijo no come bien

Muchos padres acuden al centro porque no consiguen que sus hijos coman. No prueban nada nuevo. O tardan mucho en comer. Mi hijo no come bien.

El primer objetivo es establecer unos hábitos de alimentación adecuados. De este modo se implicará en mayor medida en el proceso. Y su motivación irá creciendo. Permanecer una hora delante de un plato resulta aversivo. Su hambre va desapareciendo. Y hace que aprenda que la comida supone una situación de conflictos y riñas.

A continuación os proponemos unas pautas divertidas:

  • En primer lugar, antes de sentarnos en la mesa necesitamos tener consecuencias que le vayan a motivar. Como su postre favorito. Es muy importante determinar con anterioridad dicho premio y hacérselo saber a él. Explicarle el modo en el que vamos a utilizarlo.
  • Además hay que favorecer un clima tranquilo. Y divertido.
  • También es importante especificarle lo que se espera de él. Los niños al principio no saben lo qué tiene que hacer. Por ejemplo, “tienes que comer sin tele y ser rápido con un rayo”.
  • No deben apreciar la preocupación. Ya que es una manera de reforzarle. Es atención que recibe. No mostrar atención a ese aspecto negativo. Cuando empiece a intentar llamar la atención, comenzar una conversación sobre algo divertido no relacionado con la comida.
  • Cualquier gesto o actitud adecuada ante la comida debe ser reforzada intensamente. Por ejemplo, sentarse de cara a la mesa (aunque se gire a los 10 segundos). O mirar al plato, coger un cubierto momentáneamente. Cualquier actitud que sea indicio de acercamiento a un adecuado hábito. “¡Qué bien, estamos muy contentos de que seas tan mayor!”;Fenomenal, que bien te sientas, de frente a la mesa”. Especificar qué es lo que ha hecho bien.

  • Por último, es prioritario que se elimine la televisión en la mesa. Se pierde la noción del tiempo. El niño no saborea lo que está ingiriendo. Y hace que pierda la sensación de apetito. Es un distractor muy potente. El niño deja de ser consciente de que tiene comida en la boca. Por lo que cuando se da cuenta, es desagradable para él.

Belén Pozo

Psicóloga Sanitaria

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