Parte I – Tics nerviosos la infancia

Parte I – Tics nerviosos la infancia

 Los tics son movimientos o sonidos de tipo involuntario, repetitivos, cortos en el tiempo y que pueden llegar a presentarse en cualquier grupo muscular. Es un acto compulsivo, en el que habitualmente suelen comenzar por la zona de la cara y los músculos de cuello.

Los tics son muy comunes en la infancia, entre el 15 y el 20% de la población infantil lo sufren, predominando en edades comprendidas entre los 6 y los 10 años, siendo más frecuentes en niñas y con una mayor predisposición en aquellos niños con un perfil retraído, inseguro y tímido.

 

Un tic no es un mal hábito, sino un acto nervioso inconsciente que se encuentra relacionado con el estrés y la ansiedad que presenta el infante ante ciertas situaciones de su vida cotidiana. Este acto puede aparecer o desaparecer de manera inesperada en el niño (tics pasajeros), variar su intensidad e incluso que surja la aparición y la combinación de nuevos tics.

 

Las compulsiones resultan ser un medio para poder liberar la tensión y  la ansiedad, con el fin de disminuir su malestar y favorecer su relajación, pero en algunos casos más específicos, la ansiedad y el estrés no son los causantes de reactivar este patrón, ni un el medio para calmarse.

Hasta ahora, no se conoce una causa concreta en la que se pueda llegar a explicar el motivo de su aparición y de su curso clínico, pero sí se ha relacionando con factores de tipo neurobiológico, genéticos y psicológicos, más específicamente en este último, por haber vivido alguna situación traumática en el ámbito familiar, escolar o social.

 

Los tics se pueden diferenciar en dos grupos, los motores y los fonatorios:

 

Los de tipo motor son conductas compulsivas que puede tener un sólo movimiento de una parte del cuerpo o por el contrario pueden llegar a presentar varios tics con distintos grupos musculares. Algunos de los más frecuentes son:

 

  • Parpadeo, guiños, pequeños giros de cabeza y cuello, movimientos con los labios y con la nariz, desviaciones oculares, estallido de los dedos, estiramiento de manos y brazos, encogimiento de los hombros, etc.

 

Los de tipo fonatorio aluden a sonidos que se emiten de manera vocal e incluso nasal. Algunos pasan desapercibidos, debido a que se duda si verdaderamente  es un tic.

Estos sonidos suelen ser muy ruidosos o muy evidentes. Algunos de los más frecuentes son:

 

  • Los tics fonatorios simples corresponden a sonidos como olfateo, tos, carraspeos, estornudos, chillidos, aclaramiento de la garganta, maullidos, etc.
  • Los tics más complejos son aquello que combinan o repiten sílabas, palabras y frases.

 

Referencias:

  • Department of Child & Adolescent Psychiatry. https://med.nyu.edu/child-adolescent-psychiatry/

Rocío Delgado

Psicóloga Sanitaria

 

 

Deja un comentario

Tu email nunca se publicará.

A %d blogueros les gusta esto: