Deporte en niñas y adolescentes

Deporte en niñas y adolescentes

La actividad física y el deporte, bien como diversión o bien con el objetivo de competir, es un hábito saludable importante que hay que tener en cuenta y fomentar desde que se es pequeño y mantenerlo a lo largo de la vida, por los innumerables beneficios que aporta tanto a la salud física como a la mental a corto, medio y largo plazo. No hay que olvidarse de la importancia de la realización del deporte también para el desarrollo de la salud social:

  • Autonomía.
  • Capacidad de liderazgo.
  • Trabajo en equipo.
  • Diminución del sentimiento de aislamiento social.
  • Mejores relaciones con familia, amigos o compañeros de clase.
  • Mejor autoestima y autoimagen.
  • Reducción del consumo de tabaco, alcohol y otras drogas.
  • Menor fatiga.
  • Mayor energía.
  • Estabilidad emocional.
  • Aumenta el estado de ánimo.
  • Reducción de la ansiedad y estrés.
  • Mejora del sueño.
  • Mejora de funciones cognitivas.
  • Prevención de enfermedades: diabetes, obesidad, osteoporosis,…

Aunque la práctica del deporte y de la actividad física cada vez está más presente en la población escolar, parece que no lo está en la misma proporción entre niños y niñas, lo cual puede repercutir en la salud, bienestar y calidad de vida de las niñas y adolescentes femeninas.

El Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona publicó un informe para sensibilizar a la sociedad de la necesidad de la práctica deportiva de las niñas. El nombre de este informe, “Salud y deporte femenino. La importancia de mantenerse activa desde la infancia”.

Parece que las chicas abandonan más que los chicos, las actividades deportivas y lo hacen en dos momentos muy concretos, durante el período infantil y durante el período de doce a catorce años de edad.

Por un lado, parece haber una menor accesibilidad a la práctica deportiva por parte de las niñas. El número de niños que realizan deporte es de un 6,9% superior a las niñas en torno a los seis años de edad. Parece que en ello tiene que ver, las diferencias socioculturales que aún siguen presentes en la sociedad en cuanto a decidir qué actividades pueden hacer los niños en general, fuera del horario de clase.

Por otro lado, con la entrada a la adolescencia, parece darse un mayor abandono de la actividad física y deportiva, el cual es mayor en las chicas en relación a los chicos: 13,1% frente al 5,9%.

Entre los factores que pueden estar influyendo en este abandono, se identifican la motivación, la influencia de la familia o la oferta deportiva: qué actividades se ofrecen cerca del colegio o de casa, los responsables de las mismas, las instalaciones deportivas, el contexto socioeconómico.

Algunas de las recomendaciones que pueden encontrarse en este informe para seguir con la práctica físico-deportiva se enumeran a continuación:

  • Hacer ejercicio físico en familia.
  • Compartir las experiencias deportivas de las hijas y favorecer su participación mostrando interés.
  • Inculcar el deporte como diversión y como desarrollo social.
  • Valorar el esfuerzo realizado y la superación de retos.
  • Realizar la práctica deportiva en espacios seguros, con profesionales cualificados y de una manera saludable.
  • Dar importancia también a la alimentación saludable, el descanso o la higiene.
  • La práctica de una hora al día de actividad aeróbica es aconsejable. Tres días semanales, en los que incluir actividades que puedan fortalecer los huesos y la musculatura.
  • Inculcar valores tales como la asertividad, el juego limpio, la responsabilidad o el trabajo en equipo.
  • Dar importancia a la igualdad de oportunidades.
  • Para el desarrollo de habilidades motrices básicas, iniciarse en la práctica deportiva antes de los ocho años de edad. Entre los nueve y diecisiete años, se aconseja la práctica de varios deportes para después poder centrarse en una actividad en concreto que resulte más interesante y preferida.

Información obtenida de:

Villamarín, S. y Castilla, C. (2018). Salud y deporte en femenino. La importancia de mantenerse activa desde la infancia: informe FAROS. Infocop (82), p. 25-26.

Miriam Benavides

Psicóloga Infantil

Deja un comentario

Tu email nunca se publicará.

A %d blogueros les gusta esto: