Implicaciones baja tolerancia a la frustración

Implicaciones baja tolerancia a la frustración en la infancia y adolescencia

¿Qué implicaciones tiene que tu hijo tenga una baja tolerancia a la frustración? ¿qué significa? ¿cómo le afecta?

¿Es necesario un psicólogo infantil?

Casi que es frecuente encontrar hoy día niños y adolescentes que experimentan una baja tolerancia a la frustración.

Es decir, un sentimiento de incapacidad para soportar determinadas situaciones y para experimentar un cierto nivel de malestar.

Anteriormente se consideraba que la frustración que un sujeto pudiese experimentar era algo negativo. Que no era bueno para su desarrollo tanto psicológico como emocional.

Pero también es positiva

En la actualidad, se considera que algún nivel de frustración en momentos determinados, es necesario para el proceso de educación y desarrollo de los niños. Por lo que en estos casos es positiva.

De esta forma, se fomenta su fortaleza ante las adversidades. Que seguro se presentarán a lo largo de su vida. En ocasiones concretas, es decir, permitirá que puedan desarrollar las determinadas habilidades de afrontamiento.

Es habitual encontrar niños a los que se les priva de estas ocasiones para aprender, para que no experimenten malestar.

Evitar que los niños no se frustren no es bueno.

Esto tiene una serie de implicaciones negativas:

  • Mayor tendencia a la desmotivación. Cuando ante cualquier incomodidad o contratiempo se desmotiva.
  • Tendencia al pensamiento a corto plazo. Lo que lleva a no tener en cuenta un pensamiento más a largo plazo y sus consecuencias.
  • Creencia de que las cosas en la vida siempre son fáciles y cómodas. Y que además, se consiguen sin ningún tipo de esfuerzo.
  • Evitación y escape de situaciones complejas. Esto oucrre, en lugar del afrontamiento de las mismas, con el objetivo de no experimentar malestar ni sufrimiento.
  • Miedo al fracaso. Y sensación de inseguridad.
  • Ausencia de la habilidad para la resolución de conflictos. Cuando estos se presentan.
  • Ausencia de la habilidad para la toma de decisiones.

 

Así pues, más que evitar estas situaciones es importante enseñar al niño o adolescente a afrontarlas de forma adaptativa. Sin embargo, si el entorno más cercano se hace consciente de que todo esto supone una gran dificultad, es necesario la intervención de profesionales.

Éstos pueden abordar todos estos puntos y que doten al niño de las herramientas y habilidades necesarias para ello.

Aida Mañero Ocarranza

Psicólogo Infantil Sanitaria


 

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