TDAH, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

Hoy en día es muy común el diagnóstico de TDAH, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, en los niños pero ¿cómo debe de ser diagnosticado? ¿quién lo puede diagnosticar? ¿dónde vamos a solicitar dicha evaluación? ¿qué pruebas le deben pasar?

A nuestro centro, cada vez en un número mayor de ocasiones, acuden padres con diagnósticos de TDAH sin que al niño se le haya pasado ninguna prueba neuropsicológica. Por lo general estos diagnósticos son realizados tras hacer pruebas de neuroimagen como un electroencefalograma o estudios del sueño, en los que no se suelen encontrar anomalías, junto a entrevistas o cuestionarios a los padres. Estos cuestionarios o entrevistas, hace años, podrían ser válidos con sólo su aplicación, pero en el momento en el que nos encontramos en el que todos conocemos la sintomatología de este trastorno puede que se obtengan falsos positivos, debido a que es cierto que en algún momento de la infancia aparece esta sintomatología característica pero un profesional debe de valorar el grado y frecuencia de la misma y con ello la alteración en el día a día.

Es imprescindible que antes de que se lleve a cabo un diagnóstico se lleve a cabo una evaluación exhaustiva a nivel neuropsicológico, junto a las pruebas médicas, en la que se administren pruebas objetivas y cuantitativas en la que se valoren aspectos como: atención, memoria, funciones ejecutivas, estilo de respuesta cognitiva, rendimiento así como estado emocional. Una vez evaluadas estas áreas si puede diagnosticarse con certeza este, y otros, trastornos, pero es imprescindible la evaluación del sujeto.

Con respecto a quién puede evaluarlo, podrá hacerlo un psicólogo o neuropsicólogo especializado.

Al igual que el médico realiza análisis de sangre para determinar una posible patología para diagnosticas un TDAH es imprescindible una evaluación