Depresión y trastorno distímico

Depresión y trastorno distímico

La característica esencial de la depresión es el estado de ánimo triste. La persona deprimida siente una apatía y una desgana constante, que le lleva a la pérdida de interés por las actividades que antes le resultaban placenteras. De esta manera va reduciendo paulatinamente su nivel de actividad, incluidas las relaciones sociales o familiares.

Los problemas y consecuencias más habituales son alteraciones en el sueño y apetito, falta de energía, dificultades en la concentración y toma de decisiones, incluso pensamientos suicidas. Además, la persona deprimida experimenta sentimientos de infravaloración y culpa, y tiene una visión negativa y desesperanzadora del futuro.

Los estados depresivos pueden ser de diferente intensidad y duración y afectar de diferente forma según el sujeto. Un trastorno del estado de ánimo o depresión es algo más que sentirse triste, conlleva unas consecuencias en el sujeto y en su vida que le alteran su día a día.

En muchas ocasiones la persona intenta solventar esta situación por sí sólo pero no consigue superarlo debido a que es necesario de un profesional para que le aporte estrategias para su mejora y pueda usarlas en un futuro en el que se encuentre en un estado de ánimo bajo.

Algunas estrategias para combatir el bajo estado de ánimo:

–          Asignar actividades diarias.

–          Descomponer tareas: graduar las actividades más complejas en pequeños pasos.

–          Recordar que la depresión es pasajera: establecer recordatorios de que se trata de una situación pasajera, y darse mensajes positivos.

–          Obtener algún apoyo emocional.

–          Ayudar a alguien: fomentará el sentimiento de utilidad.

–          Buscar fuentes de confort: música, relajación, etc.

–          Exposición a la luz solar (30-60 minutos diarios).

–          Dieta equilibrada: regularizar los horarios de comidas, evitar azúcares, estimulantes, alcohol; e incrementar carbohidratos complejos.

–          Realizar actividades distractoras: lectura, puzzles…

–          Hacer ejercicio físico.

–          Arreglarse.

–          Comprarse algo deseado

–          Recordar las cosas positivas que tenemos/nos pasan al final del día.